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SOBRE LA CIUDAD
Brest
es una ciudad del noroeste de Francia perteneciente al
departamento de Finistère, en la región de Bretaña. Está
situada en la desembocadura del río Penfeld en aguas de la
bahía de Brest. Se encuentra sobre dos colinas que se levantan
en
ambos márgenes del Penfeld y cuenta con un magnífico puerto,
además de servir como base naval. Los establecimientos
industriales no sólo se centran en el sector de los astilleros
navales, sino que además cuenta con fábricas de productos
químicos, equipos electrónicos e industrias alimenticias.
Entre las instituciones de carácter educativo, destaca su
universidad.
En 1240 era una posesión de los
duques de Bretaña; entre 1342 y 1397 perteneció a
los
ingleses; más tarde, en la década de 1490, la ciudad y toda la
región quedaron definitivamente integradas a la Corona
francesa. Fue fortificada por primera vez entre los años 1680
y 1688, bajo la dirección del gran ingeniero militar francés Sébastien Le Preste de Vauban. Su importancia como puerto
militar hizo que frecuentemente fuera el blanco de los ataques
de las potencias enemigas de Francia. En la I Guerra
Mundial fue utilizada por el Ejército de Estados Unidos como
lugar de desembarco de sus tropas, y en la II Guerra Mundial,
durante la ocupación nazi, fue convertida en una base
submarina. Durante el último gran conflicto mundial fue
intensamente bombardeada por las fuerzas aliadas hasta
conseguir la expulsión de las tropas alemanas en 1944. La
población (1999) es de 149.634 habitantes.
Reconstruida
después de la guerra, Brest es hoy en día una ciudad universitaria
e industrial, en donde la calidad de su medio ambiente, la dulzura
de su clima y la ausencia de contaminación contribuyen a que la
vida aquí sea más agradable. Los grandes medios de comunicación
han abierto a Brest al mundo, ya que cuenta con un
aeropuerto internacional, carreteras directas y sin costo a Paris
y Nantes, un TGV (tren rápido) a Paris y un tranvía cotidiano a
Gran Bretaña.
LUGARES DE INTERÉS
Desde
junio de 1990, fecha en la que abrió sus puertas, Oceanópolis ha
hecho descubrir a sus más de 3 millones y medio de visitantes, las
maravillas del mar de Bretaña y el funcionamiento de los océanos.
Le Quartz que es el Centro Cultural y Nacional de Drama y
Coreografía ofrece durante todo el año los mejores espectáculos y
les permite a los artistas de todo el mundo, presentar sus creaciones
aquí antes que en cualquier otra parte del mundo. Le Quartz se
localiza a 5 minutos a pie de la estación de tren.
El museo
de Bellas Artes de Brest tiene la imagen de la ciudad que lo
rodea. Es una recreación de después de la guerra, ya que había
desaparecido lo esencial de las riquezas reunidas desde 1875, fue
bombardeado en 1941, y reconstruido en 1964, junto con la
reconstrucción de la ciudad. El museo es como un punto de anclaje
de la nueva ciudad: un lugar en donde se puede encontrar a través
de la expresión artística una memoria lejanamente borrada. En el
museo se pueden observar pinturas de finales del siglo XVI hasta
nuestros días. Las diferentes corrientes dan testimonio de la
variedad de la expresión y de la profunda unidad de pensamiento.
El museo de la Marina de Brest es uno de los establecimientos
descentralizados del museo de
la Marina de Paris que primero fue instalado en 1827 en Louvre con
una colección constituida en 1748, el museo de la Marina y el
museo de San Petesburgo fueron fundados por Pedro el Grande y son
los museos marítimos más antiguos de mundo. La colección de
modelos de navieros del museo de la Marina no tiene equivalente.
Evocan el arte de los carpinteros de los reinos, la colección
reunida en Brest nos recuerda la historia del cardenal de
Richelieu y de sus grandes navieros que se desplazaban con
la ayuda de velas. Fue en Brest en donde se armó la flota de Grasse, la cual logró la victoria sobre la flota inglesa el 30 de
agosto de 1781, permitiendo con ello la victoria de Yorktown el 19
de octubre y la independencia de América. El primero de agosto de
1785, La Astolabe y la Boussole de Lapérouse (flotas navieras),
partieron en un viaje alrededor del mundo y no regresaron jamás.
Una gran parte de la historia naval de Francia encuentra aquí su
memoria y todo su potencial emotivo.
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