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China

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China no es un país, sino un
mundo diferente. Desde sus metrópolis consumistas a sus épicas tierras
de pasto de Mongolia central, con sus desiertos, cumbres sagradas,
cuevas o ruinas imperiales, toda ella es una tierra de cismas culturales
y geográficos. No es sólo que China haya abolido su pasado maoísta; es
que el yin del ardor revolucionario se ha equilibrado con el yang del
pragmatismo económico, y la vieja guardia comunista está dando paso a
una nueva generación.
Es una tierra de elevadas montañas y paisajes épicos, telón de fondo de
la caída de dinastías, del ascenso al poder de emperadores y del viraje
revolucionario. A menos que se disponga de un par de años y de paciencia
ilimitada, lo mejor es centrarse en un itinerario relajado, como por
ejemplo de Pekín al Tíbet, sin olvidar la visita a los guerreros de
terracota de Xi'an, seguir la Ruta de la Seda, navegar río abajo por el
Yangzi o explorar el paisaje de la provincia de Guangxi descrito por el
Dr. Seuss.
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HISTORIA
China se precia de tener
una historia de cinco mil años de antigüedad. La existencia de la
primera dinastía, la Xia, está aún sin verificar desde el punto de vista
arqueológico, pero se ha aceptado que se mantuvo en el poder desde el
año 2200 al 1700 a.C. Las leyendas cuentan que estuvo precedida de una
sucesión de soberanos dioses que les otorgaron el regalo de la vida y el
conocimiento de la caza y la agricultura. La existencia de dinastías
posteriores es igualmente confusa, aunque se empieza a dilucidar
conforme pasa el tiempo.
El período Zhou (1100 a 221 a.C.) vivió la aparición del confucionismo y
el establecimiento del mandato del cielo, por el que el derecho a
gobernar le era concedido al justo y denegado al demonio, al corrupto,
dando origen a la visión taoísta según la cual la desaprobación del
cielo se manifiesta a través de desastres naturales como terremotos,
inundaciones o plagas de insectos.
Durante la dinastía Qin (221 a 207 a. C.), el pueblo chino se unió por
primera vez en su historia. Con ella se estandarizó el sistema de
escritura y concluyó la construcción de la Gran Muralla. La posterior
dinastía de Han (206 a. C. a 220 d. C.) participó en innumerables
conflictos militares y creó los Tres Reinos. Estos siglos de guerra
curiosamente fueron testigos del florecimiento del budismo y de las
artes.
Bajo la dinastía Sui (589-618) se produjo la unidad efectiva del país,
que terminó de consolidarse bajo la dinastía Tang (618-908), cuyo
período de mandato es considerado el más glorioso de la historia china.
Las conquistas militares devolvieron al país el control de las rutas de
la seda, y su sociedad se internacionalizó como nunca antes. El budismo
se desarrolló bajo la dinastía Tang dividiéndose en dos escuelas
diferentes: el Chan (Zen) y la Tierra Pura (budismo chino).
El período de la dinastía Song (960-1279) se caracterizó por un
resurgimiento del confucionismo y por revoluciones urbanas y
comerciales; no en vano Marco Polo ya hizo referencia a la prosperidad
de las ciudades chinas del siglo XIII. El nieto de Genghis, Kublai Khan,
de la dinastía Yuan (1271-1368), fundó la capital del país en lo que
actualmente es Pekín y militarizó la administración. Hongwu, recién
convertido al budismo, creó la dinastía Ming (1368-1644), con capital en
Pekín y Nanjing.
Los portugueses fueron los primeros europeos en llegar a China en 1516.
Se creó una misión comercial en Macao en 1557, pero hasta 1760, con la
creación de la base de Guangzhou, no tuvieron acceso otras fuerzas a los
mercados chinos. El comercio con China disparó a su favor, ya que las
compras británicas de seda y té superaban las compras chinas de lana y
especias. En 1773, los británicos decidieron equilibrar la balanza
comercial promoviendo la venta del opio, que más tarde ocasionaría las
guerras del opio de 1840.
Los
tratados a favor de los británicos pactados tras la guerra forzaron la
cesión de Hong Kong y la firma del humillante tratado de Nanjing. El
ulterior apropiamiento de tierras por parte de las fuerzas occidentales
provocó la división de China en esferas de influencia. La aceptación por
ésta de la política de libre comercio propuesta por Estados Unidos,
denominada "de puertas abiertas", hizo que las posesiones coloniales del
país pronto desaparecieran y que Vietnam, Laos y Camboya fueran a parar
a manos de los franceses, Birmania a manos de los británicos, y Corea y
Taiwán a manos de los japoneses.
La primera mitad del siglo XX fue un período caótico. Los intelectuales
buscaban una nueva filosofía que sustituyera al confucionismo, mientras
que los señores de la guerra intentaban acabar con el poderío imperial.
El partido Kuomintang de Sun Yatsen (el KMT o Partido Nacionalista)
estableció una base en el sur de China y comenzó a entrenar a un
Ejército Revolucionario Nacional (ERN). Entretanto, las conversaciones
mantenidas entre el gobierno soviético y destacados marxistas chinos
dieron como resultado la formación, en 1921, del Partido Comunista Chino
(PCC). Las esperanzas depositadas en la alineación del PCC y el KMT se
esfumaron con la muerte de Sun Yatsen y el ascenso al poder del líder
del KMT, Chiang Kai-Shek, que favoreció un estado capitalista apoyado
por una dictadura militar.
Los comunistas se escindieron en dos grupos: los promotores de las
revueltas callejeras y los que consideraban que la victoria residía en
la unidad del país. Mao Tse-Tung estableció sus fuerzas en las montañas
de Jinggangshan y, para 1930, había conseguido formar una guerrilla de
40.000 soldados. Chiang organizó cuatro campañas para acabar con los
comunistas que, paradójicamente, vencieron. La quinta campaña casi
finaliza con éxito, porque los comunistas, mal aconsejados, se
enfrentaron frontalmente en una batalla con el KMT. Cercados, en 1934
tuvieron que retroceder del norte de Jiagnxi hasta Shaanxi, retirada
conocida como la Larga Marcha. A su paso, los comunistas armaron a los
campesinos y redistribuyeron la tierra, y Mao acabó siendo reconocido
como el líder supremo del PCC.
En 1931 los japoneses, aprovechando el caos en el que estaba sumida
China, invadieron Manchuria. El mandatario Chiang Kai-shek hizo poco por
detener el avance japonés, y para el año 1939 la mayoría del territorio
oriental de China ya había sido ocupado. Tras la II Guerra Mundial,
China se enfrentaba a una guerra civil. El 1 de octubre de 1949 Mao Tse-Tung
proclamaba la creación de la República Popular China (RPC), y el líder
Chiang Kai-Shek, reconocido por Estados Unidos como el legítimo
mandatario chino, huía a Taiwán.
La RPC iniciaba su andadura como un país en bancarrota, pero los años
cincuenta aportaron gran confianza. El pueblo estaba hipotecado por la
guerra de Corea, pero en 1953 ya se había logrado frenar la inflación,
se había restaurado la producción industrial a los mismos niveles
anteriores a la guerra, se había llevado a cabo la redistribución de la
tierra y se había lanzado el primer plan quinquenal. La consecuencia más
trágica del dominio del Partido Comunista fue la liberación del Tíbet en
1950, cuyo líder espiritual fue obligado a exiliarse, y cuya cultura fue
esquilmada.
El siguiente plan que se instauró fue el Gran Salto Adelante, cuyo
objetivo era lanzar la economía a los niveles del primer mundo. El plan
no se desarrolló con éxito, debido a una inadecuada gestión y a las
inundaciones y sequías que azotaron el país, a las que se sumó la
retirada de toda la ayuda soviética en 1960. La Revolución Cultural
(1966-1970) trató de distraer la atención de estos desastres con una
mayor presencia personal de Mao a través de sus anotaciones en el
Pequeño libro rojo, la purga de sus oponentes y la creación de la
Guardia Roja. Se clausuraron las universidades; los intelectuales fueron
depurados; los templos, saqueados; y los restos del pasado capitalista
de China, destruidos.
Los políticos de Pekín se dividieron en moderados (Zhou Enlai y Deng
Xiaoping) y radicales y maoístas, dirigidos por la esposa de Mao, Jiang
Qing. Los radicales aventajaron su posición al morir Zhou, en 1976. Hua
Guofeng, el elegido para suceder a Mao, se aupó como personaje
principal. El desafecto a Jiang Qing y a su camarilla culminó en una
protesta en la plaza de Tiananmén y en la implantación de una serie de
medidas que acarrearon la desaparición de Deng, a quien se
responsabilizó de la protesta contrarrevolucionaria. Deng se rehabilitó
para la vida pública en 1977, formando finalmente un Comité Permanente
del PCC de seis miembros.
Con Deng gobernando y con la firma de la Declaración Conjunta
Chino-británica de 1984, China emprendió una reconstrucción económica,
que no política. La insatisfacción generalizada con el partido, unida a
la inflación y a una mayor demanda de democracia, ha hecho proliferar el
malestar social, reflejado en las manifestaciones de 1989 y en la
posterior represión de Tiananmén.
Cuando los británicos y portugueses entregaron Hong Kong y Macao
respectivamente, el plan de China un país, dos sistemas cambió de
velocidad. Con la muerte de Deng y la sucesión de Jiang Zemin como
líder, China se enfrentaba a un nuevo curso en su historia. La
Organización Mundial del Comercio extendió una invitación a China para
participar en el amplio juego fiscal. La compensación a cambio de esta
oferta era poner fin a los abusos contra los derechos humanos.
El mayor obstáculo para conseguir el modelo de una sola China parecía
ser la diminuta isla de Taiwán, sin embargo, aceptó la política de
reunificación que defiende: un país, dos sistemas. Bajo el principio de
una sola China, el sistema capitalista de las islas Taiwán convive con
el sistema comunista continental.
En 2002, Hu Jintao fue nombrado secretario general del Partido y nuevo
presidente de la república como sucesor de Jiang Zemin, que continuó
siendo la máxima autoridad militar. Un año después, el Parlamento chino
revalidó el cargo de Hu Jintao como presidente y designó a Wen Jiabao
como primer ministro.
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CULTURA
La caligrafía ha sido
considerada tradicionalmente como la forma de arte visual más elevada de
China, hasta el punto de juzgarse el carácter de una persona por la
elegancia de su escritura. Por todo el país pueden apreciarse ejemplos
de caligrafía decorativa en templos, paredes de cuevas, laderas de
montañas y monumentos. Los instrumentos básicos de la caligrafía, el
pincel y la tinta, son también las herramientas de la pintura china, en
la que los únicos elementos relevantes son el trazado de la línea y el
tono.
A
pesar de los estragos del tiempo, la guerra y las ideologías, desde el
punto de vista arquitectónico aún hay mucho por ver. Entre los restos
del pasado, figuran las construcciones imperiales de Pekín, los
edificios coloniales de Shangai, algún que otro pueblo y templos
budistas, confucionistas y taoístas. El arte funerario ya era
característico de la cultura china desde el neolítico (9000-6000 a.C.) y
abarcaba desde vasijas rituales y armas hasta figuras de cerámica, jade
y recipientes de sacrificio elaborados en bronce. La producción de
alfarería es casi igual de antigua, y en ella destaca el primer
prototipo de porcelana del mundo, realizado en el siglo VI d.C. en
China, que alcanzó su máximo esplendor artístico bajo el reinado de la
dinastía Song.
El idioma oficial de China es el mandarín, tal y como se habla en la
capital; se denomina putonghua. Alrededor del 70% de la población lo
utiliza, pero existen multitud de dialectos y dialectos dentro de
dialectos escasamente inteligibles entre sí. De las siete variedades
principales, el cantonés es el más común entre los chinos residentes en
otros países, además de ser la lengua franca de Guangdong, al sur de
Guangxi, Hong Kong y, hasta cierto punto, Macao.
El patrimonio literario chino es inmenso pero, desgraciadamente,
inasequible para los lectores occidentales debido a la imposibilidad de
su traducción. Tradicionalmente, existen dos formas: la clásica,
principalmente confuciana, y la vernácula, como las épicas en prosa de
la dinastía Ming. Al teatro chino se lo denomina también ópera, por la
importancia que desempeña la música en el mismo, y ha dado lugar a una
amplia variedad de estilos artísticos tales como la acrobacia, las artes
marciales y la danza. Muchos cinéfilos occidentales son admiradores del
cine chino, cuyas producciones se exhiben con gran éxito en los
festivales de cine y en las salas alternativas. En los últimos años, ha
surgido un grupo de directores de quinta generación de gran talento,
posteriores a la Revolución Cultural, entre los que sobresalen Zhang
Yimou (Sorgo Rojo), Chen Kaige (Adiós a mi concubina), Wu Ziniu y Tian
Zhuangzhuang. No hay que olvidar a los directores de cine de acción de
mezcla oriental y occidental de Hong Kong, como John Woo (Hard Boiled) y
Ringo Lam (Full Contact), con los que se completa la madura e insigne
industria del cine chino.
La gastronomía china es merecidamente famosa; a pesar de su gran
variedad, no es recomendable para los escrupulosos. La cocina china
consiste en crear platos ingeniosos con un número limitado de
ingredientes. Podemos encontrar cuatro estilos gastronómicos regionales:
Beijing/mandarín y Shandong, con pan y tallarines cocidos al vapor como
productos de primera necesidad; cantonesa y Chaozhou, carne y verduras
poco cocinadas; Shangai, cuna de la cocina roja y de las costillas de
cerdo wuxi; y Sichuan, comida muy condimentada y con abundante chile. El
té es la bebida sin alcohol más común, aunque los refrescos de cola
están ganando adeptos; la cerveza es, con diferencia, la bebida
alcohólica más popular. El "vino" es un término bastante amplio que
incluye brebajes oxidados y de hierbas, vino de arroz, y vino con
lagartos, abejas o serpientes en adobo. Otra de las bebidas alcohólicas
favoritas es el maotai, una bebida muy fuerte a base de sorgo, cuyo olor
se asemeja al alcohol de 96º.
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FIESTAS
El
Año Nuevo chino (o Festival de Primavera ) comienza el primer día del
calendario lunar, que normalmente coincide con febrero. Aunque
oficialmente sólo dura tres días, la mayoría lo festejan durante una
semana. En esos días, el ruido de los petardos es ensordecedor y el
precio del alojamiento también se dispara. El Festival de los Faroles no
es día de fiesta nacional, pero sí un gran festival repleto de colorido.
Se celebra el decimoquinto día de la primera luna (entre mediados de
febrero y mediados de marzo) y marca el final de las celebraciones del
nuevo año. En este período se representa la famosa danza del león. El
Ching Ming (o el Día del Barrido de Tumbas) se conmemora en abril; las
familias lo dedican a atender las tumbas de los seres queridos. En junio
tiene lugar en Hong Kong una de las celebraciones anuales más animadas
del país, el Festival de los barcos dragón, en honor al poeta Wut Yuan,
que se caracteriza por las carreras entre equipos en largas canoas
decoradas. Algunos occidentales participan en esta competición, pero se
necesita mucha práctica para sincronizar los movimientos de todos los
remadores.
Durante los días de luna llena, creciente y menguante, se pronuncian
oraciones especiales en los templos budistas y taoístas. Entre las
festividades relacionadas con los templos y la luna, destaca el
Cumpleaños de Guanyin (de finales de marzo a finales de abril), el
Aniversario de Mazu (mayo o junio), el Festival del Agua (del 13 al 15
de abril), el Mes de los Fantasmas (de finales de agosto a finales de
septiembre), el Festival de la Luna de Mediados de Otoño (octubre) y el
Cumpleaños de Confucio (el 28 de septiembre).
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CLIMA
Las estaciones idóneas
para visitar el país son la primavera (de marzo a abril) y el otoño (de
septiembre a octubre). Las temperaturas durante el día varían entre los
20 y los 30ºC en estas épocas, pero las noches pueden ser gélidas y
húmedas. Se recomienda evitar viajar a China durante las principales
fiestas nacionales, ya que resulta difícil desplazarse por el país y
encontrar alojamiento.
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DOCUMENTACION
& VISA
(FAVOR DE VERIFICAR LOS
REQUERIMIENTOS DE VISADO CON EL CONSULADO O EMBAJADA MAS CERCANA, NO
SOMOS RESPONSABLES DE LA INFORMACIÓN A CONTINUACIÓN)
Todos los extranjeros
necesitan un visado para entrar en China. Para mas
información sobre visas, visite
http://www.fmprc.gov.cn/eng/ljzg/3647/3648/default.htm
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DINERO

Moneda
Renminbi. La unidad básica es el yuan.
Comidas
· Presupuesto bajo: entre 1 y 2 dólares
· Presupuesto medio: entre 5 y 10 dólares
· Presupuesto alto: a partir de 10 dólares
Alojamiento
· Presupuesto bajo: entre 25 y 35 dólares (al este de China), entre 5 y
12 dólares (al oeste de China)
· Presupuesto medio: entre 35 y 100 dólares
· Presupuesto alto: a partir de 100 dólares
La parte oriental de China es más cara que la occidental. El presupuesto
medio diario para la zona este puede ajustarse a 50 dólares
estadounidenses. Sin embargo, si se visita la zona oeste, el presupuesto
diario no tiene por qué superar los 25 dólares. El mayor gasto vendrá
ocasionado por los largos viajes en tren. Comer no es caro en China, y
si se es cuidadoso no se gastarán más de 7 dólares por jornada. El
contrapunto lo pone el cobro al viajero del precio turístico, una
práctica que anima a realizar el propio gobierno.
Se aconseja llevar dólares. La moneda extranjera y los cheques de viaje
se pueden canjear en las principales sucursales del Banco de China, en
los hoteles, en las tiendas de la amistad y en los grandes almacenes.
Los establecimientos hoteleros, por lo general, ofrecen el tipo de
cambio oficial. Es necesario guardar los recibos de las operaciones
efectuadas para poder cambiar al final de la estancia los renminbi
sobrantes. Se aconseja llevar cheques de viaje, porque el tipo de cambio
que se les aplica es mejor que el del dinero en metálico. Los más
comunes son Thomas Cook, American Express y Bank of America.
La utilización de tarjetas de crédito está ganando terreno en China; las
más difundidas son la Visa, MasterCard, American Express (sucursales de
Pekín, Shangai, Guangzhou y Xiamen), JCB y Diners Club. Los hoteles de
categoría media a alta aceptan las tarjetas de crédito como medio de
pago, al igual que las tiendas de la amistad y los grandes almacenes,
pero no se podrán pagar los billetes de viaje con tarjeta. En las
principales oficinas del Banco de China, se puede retirar dinero en
metálico con la tarjeta de crédito con una comisión del 4%. En China, no
es costumbre dejar propina, pero sí es habitual el regateo en tiendas,
puestos callejeros y hoteles, aunque nunca en los grandes almacenes.
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DESPLAZAMIENTOS
Ahora que se ha permitido que las compañías
aéreas privadas operen en China, la CAAC ha asumido el papel de
organización paraguas sobre otras compañías, incluidas China Eastern,
China Southern, China Northern, Great Wall, Yunnan Airlines, entre
otras. No existen descuentos, independientemente de donde se adquiera el
billete; el viajero deberá asumir el pago de las elevadas comisiones de
las agencias. Las tasas de aeropuerto de 50 yuanes se aplican a los
vuelos nacionales.
Los
autobuses de larga distancia son el medio ideal para desplazarse por el
país. Salen con frecuencia y resultan baratos, por contra se hallan
atestados de gente y mal ventilados; pero cubren una amplia gama de
destinos. Las carreteras son transitables, y hay infinidad de ciudades y
pueblos interesantes en las rutas. Una forma de viajar aún mejor es el
tren, que llega a cada una de las provincias, a excepción del Tíbet, y
cubre más de 52.000 km. Es un medio de transporte económico y
relativamente rápido.
Conforme se incrementa el nivel del servicio del transporte por tierra,
van desapareciendo los días románticos de los viajes en barco. Aún así,
todavía son factibles los viajes en barco entre Hong Kong y tierra
firme. El más renombrado es el crucero de tres días de duración a lo
largo del río Yangzi, entre Chongqing y Wuhan.
Los taxis no circulan por las calles en busca de viajeros, salvo en las
metrópolis, y, aunque la mayoría llevan taxímetro, éste se activa en
contadas ocasiones. Los taxis-motocicletas, los triciclos a motor y los
taxis a pedales abundan en las principales estaciones de tren y autobús.
Hay disponible una gran variedad, siendo económicos y útiles, siempre
que a uno no le afecten las subidas de adrenalina ocasionadas por el
tráfico. Una vez que el viajero se haya alojado, lo aconsejable es
desplazarse en bicicleta alquilada y dejarse llevar por la corriente.
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SALUD
China cuenta con
excelentes servicios médicos, pero los tratamientos médicos son
costosos. Por lo mismo es preferible adquirir un seguro médico temporal
privado
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SEGURIDAD
No existen en el país
problemas de seguridad.
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¿QUÉ VISITAR?
Pekín
Como capital del país, Pekín ensombrece al resto de China.
Independientemente de la hora marcada por los meridianos, la suya es la
hora oficial que siguen todos. El dialecto de la ciudad, el putonghua,
se habla por todo el país, e incluso lugares tan remotos como el Tíbet y
ürümqi se ven obligados a dirigirse al gobierno central para solucionar
cualquier asunto. Pekín es en realidad la pieza clave de la República
Popular China, con largos y rectos bulevares entrecruzados por carriles.
Los focos de interés localizados en las avenidas son fáciles de
encontrar, pero los que se encuentran escondidos en las callejuelas
adyacentes son prácticamente imposibles de hallar. El corazón de la
ciudad fue en un tiempo un recinto amurallado y aún conserva su antigua
simetría, basada en un eje que la cruza de Norte a Sur y que atraviesa
la entrada principal de Qianmen.
Shanghai
Tachada de ser La prostituta del Este, El París de la China o La perla
de Oriente, Shangai simboliza desde hace mucho el abuso de Occidente
sobre Oriente. En los años posteriores a 1949, su llamativo pasado y su
aspecto extranjero supusieron una mancha permanente para la mentalidad
de la República Popular China. La ciudad está dividida en dos por el río
Huangpu, y la mayoría de los lugares de interés se encuentran en Puxi.
Se dice que en la ciudad habitan la mitad de las grullas del mundo y, a
juzgar por la imagen de su horizonte, esta afirmación debe ser cierta.
La mejor época para visitar la ciudad es el otoño y la primavera, ya que
el invierno y el verano soportan temperaturas extremas. Shangai se
encuentra a 15 horas en tren de Pekín.
Hong Kong
El dinamismo que desprende Hong Kong es difícil de olvidar. Desde el
ventajoso emplazamiento del pico de la Victoria, se divisa el puerto más
bullicioso del mundo y una ciudad no sólo destinada a hacer dinero, sino
también una ciudad que disfruta haciéndolo. Por la noche, es como
asomarse a un volcán. A pesar de su pasado colonial, Hong Kong ha estado
siempre apegada a sus raíces, y la cultura que se esconde bajo tanta
ostentación es puramente china. Esto no evitó, sin embargo, que sus
ciudadanos se sintieran un tanto recelosos con la idea de la
reunificación de la ciudad con China tras la devolución británica en
1997, sentimiento que hoy en día prácticamente se ha erradicado. Los
visitantes requieren unos cuantos días en Hong Kong para acostumbrarse a
su ritmo de vida vertiginoso. Si se necesita un respiro, se recomienda
visitar las islas Outlying, un completo cambio de tiempo y escenario. El
viaje en tren desde Pekín dura 30 horas. Obviamente, el avión es más
rápido, pero el precio del billete sería tan elevado como el de un viaje
entre Hong Kong y Los Ángeles.
Xi'an
Xi'an fue en su día un importante cruce de caminos de las rutas
comerciales entre China oriental y Asia central; incluso hubo un tiempo
en que rivalizó con Roma y, más tarde, con Constantinopla, por el título
de la ciudad más poderosa del mundo. Hoy en día es uno de los
principales puntos de interés, en parte debido al ejército de guerreros
de terracota descubierto en las afueras, al este de la urbe. Las
excavaciones se iniciaron en 1974, y hasta la fecha se han clasificado
más de diez mil figuras. Enterrados en panteones, se han hallado
soldados, arqueros portando armas reales y carros en formación de
batalla, con un aspecto tan fiero y real como la cerámica pueda
permitir. Otros de los atractivos de la localidad son sus murallas, el
barrio musulmán y el pueblo neolítico de Banpo, una recreación de la
Prehistoria. Xi'an se encuentra a 16 horas en tren de Pekín. Si se
dispone de dinero en metálico, un vuelo cuesta alrededor de 120 dólares.
Macao
Desde que los primeros galeones portugueses arribaron a su costa en los
albores del siglo XV, la ciudad de Macao se ha convertido en un
memorable lugar de encuentros de culturas. Su símbolo es San Pablo, la
espectacular y desmoronada fachada de una catedral diseñada por un
italiano, edificada por japoneses para uso de los portugueses y casi
destruida por un tifón chino. Desde el monte Fort, se disfruta de unas
bellas vistas de esta compacta urbe, y en el fuerte Guia se puede
visitar una rústica capilla del siglo XVII y el faro más antiguo de la
costa china. El lugar de culto con más con más solera, aún activo, es el
templo Kun Iam, con más de cuatrocientos años de antigüedad, dedicado a
la reina del cielo y diosa de la piedad. A todo esto hay que añadir una
fantástica combinación de cocina portuguesa y china, una ajetreada vida
nocturna, centrada en el casino, y un entramado de calles adoquinadas y
plazas sombreadas, el antídoto perfecto para reponerse de Hong Kong y
del resto del país. Macao se encuentra a 65 km por mar de Hong Kong.
Nanjing
En un país donde las capitales de provincia rara vez brillan por su
belleza, resalta la ciudad de Nanjing. Aún conserva sus amplios
bulevares y sus frondosos árboles, lo que se agradece, teniendo en
cuenta el calor agobiante del verano que hace que Nanjing sea conocida
como uno de los tres hornos de China. Sus años dorados transcurrieron
bajo la dinastía Ming, período del que se conserva multitud de restos.
Entre los más destacados, se halla la muralla Ming, de 33 km de
longitud, la más larga del mundo jamás construida, de la que se
conservan dos terceras partes. En las colinas encaramadas al este de la
urbe se alza el mausoleo de Sun Yatsen, considerado tanto por los
comunistas como por el partido Kuomintang como el padre de China. A esta
ciudad se puede acceder en tren, autobús y avión. Está situada a unos
mil kilómetros de la capital.
Taishan
Taishan (o Daishan) es la más venerada de las cinco montañas sagradas
taoístas del país. Desde los albores de la historia china, poetas,
escritores y pintores han hallado en ella una fuente de inspiración y
han alabado su belleza. En la actualidad, debido al hecho de que es la
atracción más visitada, resulta complicado encontrar un momento de paz
para disfrutar de ella, pero por fortuna el tirón de su leyenda,
religión e historia es tal que merece la pena la subida en teleférico.
Para ascender a Taishan hay que subir seis mil escalones. El
sorprendente número de puentes, árboles, torres, estatuas, piedras
inscritas, cuevas, pabellones y templos que jalonan la ruta central del
ascenso hacen que el camino sea más llevadero.
No muy alejada de la montaña, se emplaza la ciudad de Qufu, lugar de
nacimiento de Confucio (551-479 a.C.). Su templo se compone de una serie
de puertas impresionantes, conjuntos de pinos y cipreses enroscados,
estelas y lápidas grabadas con los sucesos de la antigüedad. Uno de los
pabellones data de 1190, y se dice que uno de los árboles de enebro que
allí existen fue plantado por el mismo Confucio (aunque se corre el
riesgo de que uno de los aforismos de Confucio sobre la credulidad caiga
sobre uno si se cree esta historia). La parte central del complejo es el
salón Dacheng de baldosas amarillas. Las mansiones de Confucio datan del
siglo XVI y constituyen los aposentos aristocráticos más suntuosos de
China, claros indicadores del poder de la familia Kong, descendiente de
Confucio. La urbe creció en torno a estos edificios y formaba un estado
autónomo administrado por los Kong. Al norte de estas mansiones se
extiende el bosque de Confucio, el parque artificial de mayores
dimensiones y el cementerio mejor conservado de China. La ruta hacia la
tumba del Gran Sabio traza un camino espiritual de antiguos cipreses que
cruzan el arco de la Eterna Primavera. La cercana ciudad de Tai'an está
a nueve horas en tren de Pekín, y un servicio regular de autobuses sube
a la montaña.
Turpan
Turpan se encuentra 180 km al sureste de Ürümqi, a 154 m por debajo del
nivel del mar, lo que la convierte en la segunda depresión más baja del
mundo tras el mar
Muerto
de Israel. También es el lugar más cálido de China, ya que durante el
verano el termómetro alcanza los 50°C. La cultura uighur es todavía
próspera en este lugar, sumamente tranquilo. El coste de la vida no es
elevado, la comida es buena, la gente agradable, el bazar fascinante y,
además, hay varios puntos de interés salpicados por la zona. A no mucha
distancia, se encuentran las ruinas Gaochang, uno de los principales
puestos de estacionamiento de la Ruta de la Seda; las montañas
Llameantes, que parecen arder bajo el sol de mediodía; y la clínica de
terapia con arena, donde los enfermos reumáticos se dejan enterrar en
arena hasta el cuello. Para llegar a Turpan, primero hay que tomar un
avión hasta Ürümqi o un tren. Desde esta ciudad, sale un autobús regular
hacia Turpan. El viaje dura cuatro horas.
Autovía de Karakoram
La autovía sobre el puerto de Khunjerab (4.800 m) es la entrada a
Pakistán, que durante siglos fue utilizada por las caravanas que seguían
la Ruta de la Seda. Khunjerab significa valle de sangre, una referencia
a los bandidos locales que se aprovechaban de la orografía del terreno
para saquear las caravanas y asesinar a los comerciantes. Se necesitaron
cerca de veinte años para completar los trabajos de construcción de la
actual carretera que une Islamabad y Kashgar, durante los cuales
perdieron la vida más de cuatrocientos trabajadores. Los servicios en
ruta están siendo mejorados ostensiblemente, pero se aconseja llevar
ropa de abrigo, comida y bebida, por si acaso. Incluso si no se pretende
cruzar a Pakistán, la ocasión merece una visita a Tashkurgan desde
Kashgar, ya que el paisaje es asombroso: extensiones de pasto en altas
montañas donde pacen camellos y yacs que son cuidados por tajiks que
habitan en cabañas.
Cuevas Longgong
Las cuevas Longgong, en la provincia de Guizhou, forman un entramado que
se expande por unas veinte montañas. A ellas se puede acceder en barco
desde la ciudad de Anshun, a unos 23 km de distancia. Las cuevas están
radicadas en el condado de Anshun, en el asentamiento Bouyei de Longtan.
Una de las más sugerentes es la cueva del Dragón, pero igualmente
destacan en los alrededores las de Daji Dong, Chuan Dong y Liniang Dong.
Anshun está situada a dos horas en microbús o autobús regular de Guiyang.
Para ir a Pekín, a 1.750 km de distancia, existe un vuelo por 185
dólares; también puede hacerse el viaje en una serie de trenes o
autobuses.
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LIBROS
· Breve introducción a la
República de China, Oficina de Información del Gobierno, Madrid, 1999
· Amnistía Internacional: China, la plaza de Tiananmen. La matanza de
junio de 1989 y sus consecuencias, EDAI, Madrid, 1990
· Li, Zhisui: La vida privada del presidente Mao, Editorial Planeta,
Barcelona, 1995
· Franz, Uli: Deng Xiaoping, reformador de China, El País-Aguilar,
Madrid, 1988
· Grimm, Tilmann: Mao Zedong, Salvat Editores, Barcelona, 1995
· Lattimore, Owen y Eleanor: Breve historia de China, Espasa-Calpe,
Madrid, 1966
· Schmidt-Glintzer, Helwig: Antigua China, Acento Editorial, Madrid,
2001
· Chang, Jung: Cisnes salvajes: tres hijas de China, Circe Ediciones,
Barcelona, 2003
· Cheng, Nien: La dama de Shangai, Ediciones Martínez Roca, Madrid, 1998
· Spence, Jonathan: El palacio de la memoria de Mateo Ricci: un jesuita
en la China del siglo XVI, Tusquets editores, Barcelona, 2002
· Fairbank, John King: China, una nueva historia, Editorial Andrés
Bello, Barcelona, 1997
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