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Alemania

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Alemania
atesora muchas riquezas: el elegante encanto de las grandes ciudades,
las fiestas de la cosecha de origen pagano, abundantes actos culturales
e inmensas extensiones de bosque. Pero la historia reciente del país
junto a su presente tienen un gran peso. Ningún visitante puede
permanecer indiferente a su complejo pasado y al modo en que éste afecta
a la nación actual.
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Nombre
oficial: República federal de Alemania
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Superficie:
357.000 km²
-
Población:
82 millones hab.
-
Capital:
Berlín (3,4 millones hab.)
-
Nacionalidades
y etnias: 92% alemanes, 2,5% turcos,
minorías yugoslava, italiana, griega, bosnia, polaca, croata,
austríaca, norteamericana, entre otras
-
Idioma:
alemán
-
Religión:
33% católicos, 33% protestantes, 2,5% musulmanes, 0,1% judíos; 31%
otras religiones o ninguna
-
Régimen
político: democracia parlamentaria
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HISTORIA
Los altibajos en la
historia de Alemania se hicieron notar desde los primeros tiempos,
cuando hace aproximadamente cuarenta mil años el hombre de Neanderthal
habitó en estas tierras. Invasores eslavos y asiáticos lucharon por
dominar el territorio hasta que los bárbaros germánicos se asentaron en
la región del Rin. Diferentes focos de feroz resistencia se opusieron a
las legiones romanas (entre el 50 a.C. y el siglo V d.C.), al
conquistador franco Carlomagno (hasta principios del siglo IX) y a Otón
el Grande, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (desde finales
del siglo X). En el siglo XIII, cuando la casa de Austria gobernaba
desde Viena, este territorio era poco más que un mosaico de estados
germanoparlantes gobernados por príncipes.
Con los Habsburgo en el
poder estalló la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), consecuencia de
continuos conflictos religiosos y nacionalistas. Desde la Reforma
planteada por Martín Lutero a partir de la década de 1520, Europa vivía
en una controversia religiosa. El tratado de Westfalia (1648), que ponía
fin a la contienda, ratificó el fracaso de la Contrarreforma en Alemania
(asentando los derechos de católicos y protestantes) así como de la
política de los Habsburgo dirigida a la construcción de un gran imperio.
Tras la guerra y las epidemias que asolaron el país, Alemania perdió la
tercera parte de su población.
Los príncipes locales
asumieron la soberanía absoluta en un mosaico formado por cerca de
trescientos estados, lo que facilitó la incursión de las tropas
napoleónicas a principios del siglo XIX. El emperador francés jamás
consiguió conquistar Prusia, que se convirtió en el núcleo de la
resistencia alemana. En la decisiva batalla de Leipzig en 1813, se puso
fin a las aspiraciones alemanas de Napoleón. En 1866, Otto von Bismarck,
canciller de Prusia, anexó gran parte de Alemania, y se consolidó como
el mayor gobernador de Europa tras una resonante victoria sobre Francia
en 1871. Guillermo I, rey de Prusia, fue designado Kaiser y se formó el
nuevo imperio alemán.
Guillermo II destituyó a
Bismarck en 1890 y condujo Alemania a la I Guerra Mundial; la población
alemana acusó inmediatamente los efectos de la guerra sobre su economía,
lo que provocó disturbios civiles. El final de la lucha trajo consigo
una desmoralización generalizada así como más de un millón y medio de
muertos. La oposición se hizo con el poder en la denominada Revolución
de Noviembre (1918) y Friedrich Ebert fue nombrado presidente del Reich
de la República de Weimar (1919-1925). La crisis económica mundial
favoreció el aumento del paro y de la pobreza, circunstancias que
facilitaron el asentamiento del Partido Nacionalsocialista de Obreros
Alemanes liderado por Adolf Hitler. En 1933, el partido nazi asumió la
autoridad absoluta sobre Alemania; la dictadura nacionalsocialista se
mantuvo hasta 1945. Su política de expansión condujo en 1939 a la II
Guerra Mundial y al horror del Holocausto. Tras las primeras victorias
en los frentes, en 1943 se sucedieron pérdidas importantes que fueron
marcando lentamente el comienzo de su rendición incondicional de 1945.
Los aliados dividieron y
controlaron la Alemania de la posguerra: Gran Bretaña, Francia y Estados
Unidos se afianzaron en la parte occidental y formaron la República
Federal de Alemania, y la zona soviética se transformó en la República
Democrática de Alemania, de régimen comunista; la misma división se
repitió en Berlín. Alemania occidental recibió importantes inyecciones
de capital estadounidense, atrayendo a muchos trabajadores que escapaban
de las miserables condiciones económicas del Este. Para reducir las
crecientes fugas hacia el Oeste, la RDA construyó el muro de Berlín en
1961 y cerró las fronteras. El ojo helado de la Guerra Fría se centraba
en la capital. Durante los siguientes 25 años, Alemania occidental se
convirtió en una de las naciones más prósperas del mundo, al tiempo que
en el territorio comunista aumentaban las dificultades socioeconómicas.
Uno de los símbolos más conmovedores del hundimiento del comunismo en
Europa del Este lo constituyó la caída del muro de Berlín el 9 de
noviembre de 1989.
Gracias a la
reunificación de Alemania, la era de Helmut Kohl se convirtió en una de
las épocas más sobresalientes de la historia del país. Sin embargo, tras
16 años de mandato llegó a su fin con la coalición del partido
socialdemócrata y los Verdes en 1998. Dos años después se inició una
investigación, que duraría 14 meses, al ex canceller por malversación de
fondos. En el año 2000, Angela Merkel sustituyó a Wolfgang Schäuble como
nueva presidenta de la Unión Cristiana Democrática.
El trastorno social que
se pronosticó a Alemania tras la unión ha sido mínimo, a pesar de los
problemas que acarrea el país. Aunque ha decaído la euforia de la
reunificación y que aún persiste por ambas partes cierto resentimiento y
descontento, poco a poco el país germano va logrando la verdadera unión
de una manera realmente diligente. La extrema derecha, a pesar de sus
ocasionales brotes de violencia, se mantiene en un segundo plano desde
el punto de vista político. Alemania ha absorbido la mayoría de los
refugiados de la antigua Yugoslavia que, junto a otros inmigrantes, son
objeto de nuevos ataques racistas.
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CULTURA
Dada la importancia que
este país ha tenido para la historia mundial, las costumbres y
preocupaciones de los alemanes se reflejan en una herencia artística muy
rica: desde la belleza claustrofóbica de sus catedrales al legado de
algunos de los filósofos más influyentes del mundo; desde la importancia
de los compositores clásicos hasta la música grunge
contemporánea; desde el genio de Goethe hasta el teatro revolucionario
de Brecht; desde el romántico Friedrich al visceral expresionismo; desde
el anarquismo dadaísta hasta los postulados de la Bauhaus, con Gropius y
Mies van der Rohe. El alcance del arte alemán es tal que podría suponer
el eje central de toda una visita.
Uno de los artistas
alemanes más excepcionales que han existido, Johann Wolfgang von Goethe
(1749-1832), cultivó la poesía, el teatro, la pintura, la filosofía y la
ciencia. Su mayor obra, el drama Fausto, es una auténtica y
excepcional epopeya sobre la búsqueda agónica y comprometida de la
perfección que nunca se logrará. La grandeza de Goethe puede equipararse
a Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven y Richard Wagner. El país
germano también está dotado de un excepcional arte plástico. La
escultura gótica de Peter Vischer y sus cinco hijos, los retratos
renacentistas de Durero y la arquitectura barroca de Balthasar Neumann
son magníficos ejemplos. La excelencia del arte germano persiste en
lenguajes más recientes, como la cinematografía. Antes de la II Guerra
Mundial, el celuloide alemán creó en los estudios de la UFA obras
maestras como El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene,
1920), Nosferatu (Friedrich Murnau, 1922) y Metrópolis (Fritz
Lang, 1926). En la actualidad destacan las obras de Fassbinder, Volker
Schlöndorff y Wim Wenders.
La dieta alemana se
fundamenta en la carne y las patatas, a pesar del progresivo aumento de
restaurantes vegetarianos en los últimos años. Un buen desayuno alemán
se compone de bollos, mermelada, queso, carnes frías, huevos cocidos y
café o té. La principal comida del día es el almuerzo pero, según la
abundancia del desayuno, se puede tomar un Bratwurst a mediodía
en cualquiera de los numerosos Imbiss (puesto de comida para
llevar). Si bien la cena se supone más ligera, suele traducirse en un
plato de salchichas acompañadas de unas bolas de masa hervida. La
cerveza es la bebida nacional y uno de los fenómenos culturales que
merece la pena explorar; es excelente y relativamente barata. En cada
región y en cada cervecería se elabora con un gusto y una textura
diferentes. Es preferible realizar una visita inesperada a cualquier
cervecería antes que acudir a fiestas multitudinarias, como la
Oktoberfest de Munich. En invierno, se puede experimentar el agradable
aturdimiento provocado por el Glühwein, un vino fuerte y sazonado
con especias.
A pesar de su inclinación
a la mejora y modernización continuas, el país germano se aferra a sus
tradiciones culturales. Los cazadores siguen vistiendo de color verde;
los deshollinadores se pasean con sus trajes tiznados de carbón y su
chistera; las mujeres bávaras se atavían con el Dirndl (falda y
blusa); los hombres encuentran la ocasión de vestir con el típico
Lederhosen bávaro (pantalón corto de cuero), un Loden
(chaqueta corta) y un sombrero de fieltro. En la vida cotidiana, los
alemanes actúan con formalidad, aunque más en el Norte que en el Sur. Al
este del país, la población de edad más avanzada no está demasiado
acostumbrada al turismo, de modo que se aconseja exagerar los buenos
modales. Excepto en caso de extrema confianza, los alemanes entrados en
años siguen empleando Herr y Frau en el trato diario. La
transición del formal Sie (usted) al informal du (tú)
normalmente se establece de mutuo acuerdo y se suele sellar con un
brindis y un apretón de manos. Pero a la gente menor de los cuarenta les
hace gracia una exagerada educación en el trato, ya que se considera un
defecto del típico aprendiz de alemán.
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FIESTAS
En Alemania las
festividades agrupan desde las fiestas paganas de la cosecha hasta las
galas de ópera de etiqueta. En todo el país se suceden festivales de
invierno, y las grandes ciudades como Colonia, Munich y Maguncia
explotan en Carnaval justo antes del Miércoles de Ceniza. La rica
herencia musical alemana se exhibe en una plétora de festivales. Algunas
poblaciones se centran en un compositor particular, como el Festival de
Bach en Turingia, que se celebra en marzo, o el Festival de Richard
Wagner en Bayreuth, a lo largo del mes de julio; otros espectáculos se
basan en temáticas concretas. Los festivales de jazz de Francfort
(marzo), Stuttgart (abril) y Berlín (octubre) son muy populares. El
otoño es una magnífica temporada para la algarabía de las cosechas,
especialmente en Renania, donde el Rin en Llamas ofrece barcazas
cargadas de fuegos artificiales. También destaca la Oktoberfest, la gran
fiesta anual de la cerveza de Munich, aunque se trata más de un
acontecimiento turístico que de un ejemplo representativo de la cultura
alemana. En casi todos los pueblos de Baviera se celebran fiestas
dedicadas a la cerveza, todas ellas mucho más originales que la
Oktoberfest. Las familias alemanas celebran con intensidad la Navidad,
con mayor profusión en Munich, Nuremberg, Essen y Heidelberg.
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CLIMA
Las temperaturas en
Alemania nunca llegan a ser demasiado extremas, aunque se evidencian
diferencias notables entre las regiones. El clima más benigno se da
entre mayo y octubre, con un verano cálido incluso en el norte. El otoño
es una buena época para visitar el país, cuando los turistas se
dispersan y los bosques se tornan dorados; es el momento para practicar
cualquier actividad, sin los sofocos del verano. El invierno es húmedo,
especialmente en el Sur, de modo que la nieve no permanece mucho tiempo,
salvo en las cotas más elevadas.
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DOCUMENTACION
& VISA
(FAVOR DE VERIFICAR LOS
REQUERIMIENTOS DE VISADO CON EL CONSULADO O EMBAJADA MAS CERCANA, NO
SOMOS RESPONSABLES DE LA INFORMACIÓN A CONTINUACIÓN)
No se necesita visa si se
es oriundo de algún país de la Unión Europea o de un país bajo acuerdo
con Alemania (Honduras, Islandia, Liechtenstein, Mónaco, Noruega, San
Marino, Suiza, USA). En caso contrario, se necesita una visa para poder
ingresar a Alemania. Esta se obtiene ante la embajada o el consulado de
Alemania en su país de origen. Todos los nacionales de la Unión
Europea deben realizar una solicitud ante la oficina de extranjería (Ausländerbehörde).
Se debe presentar la carta de identidad, o el pasaporte y la declaración
de residencia, cuatro fotos de identidad y una declaración del
empleador. La validez de este permiso es de 5 años. Sin embargo puede
ser limitado también a la duración del contrato de trabajo. Para mas
información sobre visas, visite
http://www.diplo.de/diplo/es/WillkommeninD/EinreiseUndAufenthalt/uebersicht.html
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DINERO
La
moneda es el Euro.
Relación aproximada de
precios:
Relación aproximada de precios:
Comidas
- Presupuesto bajo: entre
5 y 10 dólares
- Presupuesto medio: entre 10 y 20 dólares
- Presupuesto alto: a partir de 20 dólares
Alojamiento
- Presupuesto bajo: entre 20 y 40 dólares
- Presupuesto medio: entre 50 y 100 dólares
- Presupuesto elevado: a partir de 100 dólares
Tras las dificultades que
comportó la reunificación, la reestructuración monetaria se ha relajado,
la inflación ha caído y el marco alemán se mantiene relativamente
estable frente a casi todas las divisas europeas.
Si bien es fácil gastar mucho dinero en Alemania, también es posible
desembolsar menos de 50 dólares al día si se viaja en tren con un abono
y la alimentación se basa en comida barata para llevar o en cocinar uno
mismo; sin embargo, aquellos que prefieran comer en restaurantes con
asiduidad, viajar libremente con transporte público y alojarse en
hoteles de categoría media-alta, tendrán que contar con al menos 100
dólares diarios.
A pesar de ser reconocidas ampliamente, las tarjetas de crédito sólo se
aceptan con seguridad en hoteles importantes, gasolineras y grandes
almacenes; es preferible no dar por sentado que los restaurantes las
admitirán. En Alemania, abundan los cajeros automáticos, y resulta
sencillo acceder a la propia cuenta de ahorro o de crédito. La moneda
extranjera se canjea en los bancos y, en las grandes ciudades, en
oficinas de cambio habilitadas para este efecto.
En general no se esperan ni se dan propinas, aunque un cliente puede
gratificar un servicio excelente.
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DESPLAZAMIENTOS
Es
fácil desplazarse en Alemania. Los vuelos de interior son caros y, a
menos que se disponga de poco tiempo, conviene ahorrarse el dinero. La
red ferroviaria es magnífica. Actualmente, la oriental y la occidental
están totalmente fusionadas, aunque las tarifas de la zona oriental
continúan siendo más económicas. Existe todo tipo de abonos y tarifas
especiales. Normalmente hay que pagar un suplemento por el InterCity
Express (ICE), pero merece la pena viajar a 250 km/h a través del país.
Se recomienda olvidarse de los autobuses, excepto en aquellas zonas
donde no sea posible acceder en tren. Las carreteras alemanas son
excelentes, y el transporte motorizado puede ser un medio idóneo para
viajar por el país, aunque existen problemas de aparcamiento en la
mayoría de las ciudades. En las Autobahns (autovías) se puede coincidir
con largos atascos.
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GASTRONOMÍA
Si
se piensa en Alemania, el plato que salta a la imaginación es salchichas
abundantemente regadas con cerveza. Y razones no le faltan, ya que hay
más de 1.500 tipos de salchichas, como las de Frankfurt (más suaves),
Nuremberg (que se sirven asadas), y las de Baviera (blancas).
Pero la gastronomía alemana ofrece otras posibilidades, como los
pescados ahumados, el chucrut, los quesos de la región de Maguncia, las
tartas (especialmente la de manzana, el famoso strüdel), y las variadas
recetas de la zona del Sarre, que combinan la cocina alemana con platos
de origen francés.
La comida alemana se caracteriza por su contundencia y contenido
calórico. Algunos platos ineludibles son las chuletas de cerdo ahumadas,
hojas de col rellenas de carne picada, y unos pequeños filetes de carne
picada llamados frikadellen.
En todo caso, los gustos gastronómicos varían según la región. En Berlín
son platos típicos las anguilas, el esturión, el codillo de jabalí,
manos de cerdo cocidas y, como no podía ser menos, las diferentes
ensaladas de papa y las albóndigas. Por su parte, en la ciudad de
Frankfurt se toman diferentes variedades de salchichas, cerdo ahumado
con chucrut, queso con cebollas crudas aderezadas con aceite y vinagre y
los famosos pasteles frankfurter kranz y Bethmämchen.
Los vinos alemanes tienen su merecida fama. Las zonas vinícolas más
importantes son las cercanas a los ríos Rhin y Mosela. Si la cosecha del
año ha dado vino de calidad se indica en las botellas con la palabra "naturrein",
natural, mientras que si la cosecha no ha sido demasiado buena y es
necesario añadirle azúcar al vino se indica con la palabra "verbessert",
mejorado.
Se pueden distinguir cinco clases de vino alemán: kabimett, de alta
calidad, spätlese, seco y afrutado, auslese, secos, beerenauslese,
dulces y muy refinados y trockenbeerenauslese, extraña variedad con
mucha azúcar y muy caros. Pero como decíamos antes, hablar de Alemania
es decir cerveza. Es la bebida más popular y no hay ciudad que no posea
su propia fábrica de elaboración. Hay varios tipos, pero los más
populares son la altbier (amarga y con alto contenido de lúpulo), la
malzbier (oscura, dulzona y con un bajo grado de alcohol), y las märzen,
starkbier, bockbier y doppelbock, todas ellas con un alto contenido de
malta. También nos encontramos la pilsener, fuerte y con sabor a lúpulo,
la wiessbier, elaborada con granos de trigo y ligera al gusto y la
radlermass, muy ligera y que suele beberse con un poco de gaseosa.
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SALUD
Alemania cuenta con
excelentes servicios médicos, pero los tratamientos médicos son
costosos. Por lo mismo es preferible adquirir un seguro médico temporal
privado
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SEGURIDAD
No existen en el país problemas de seguridad. Tan sólo las grandes urbes
ofrecen niveles de inseguridad ciudadana similares a otras ciudades del
mundo.
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¿QUÉ VISITAR?
Berlín
La fuerza y el alcance del éxito prusiano se ponen de manifiesto en
Berlín, una de las ciudades más fascinantes del mundo y que ha vivido
más conflictos a lo largo de la historia. Desde la importancia
estratégica que adquirió en el siglo XIII, cuando se construyó un puente
sobre el río Spree, Berlín no había vuelto a acaparar tanta atención
como durante el siglo XX. Es el eje central de Alemania, y su
importancia se refleja en sus grandes edificios públicos, museos y
teatros, así como en sus restaurantes y elegantes salas de fiesta. La
vida cultural berlinesa goza de una vitalidad y prestigio inigualables,
tanto por sus modernas y cuantiosas infraestructuras como por sus
festivales, fiestas y conciertos al aire libre. En la actualidad, la
ciudad es el epicentro del trascendental proyecto de reunificación.
Munich
Más allá de la cerveza y las salchichas, Munich se presenta como una
ciudad cosmopolita característica del continente europeo. Sus habitantes
pueden disfrutar de los más dispares atractivos de la urbe, desde la
vertiginosa elegancia de sus grandes bulevares hasta los bailes
tradicionales, como el oompah. Compacta y manejable, esta metrópoli
posee una embriagadora mezcla de glamour y abandono; cuenta con
múltiples teatros, con buenos museos y con numerosos jardines, sin
olvidar sus incontables cervecerías.
Se recomienda visitar el Deutsches Museum, donde se presenta la mayor
muestra de ciencia y tecnología del mundo, con actividades interactivas
y atractivas demostraciones de los inventos humanos, desde la minería a
la observación de las estrellas. El Englischer Garten es uno de los
mayores parques urbanos de Europa; se puede pasear por sus senderos,
disfrutar de sus arroyos, atravesar sus puentes y deleitarse con los
cisnes. También es posible tomar el sol desnudo sobre el césped.
Partiendo de Munich se pueden realizar otras muchas excursiones.
Destacan los Alpes bávaros, muy atractivos si el día es claro; la
carretera Romántica, que enlaza pueblos típicos de la zona occidental de
Baviera; así como el campo de concentración de Dachau, al noroeste de la
ciudad. Munich constituye un importante eje de transportes y se comunica
regularmente con el resto de Alemania y con Praga, al Noreste, y Roma,
al Sur.
Francfort del Main
Francfort del Main, denominada así para distinguirla de Francfort del
Oder, se ha convertido en el centro financiero y geográfico de Alemania
occidental. Una gran parte de la riqueza del país proviene de sus
habitantes, y cerca del 10 por ciento de los impuestos de la ciudad se
destina a la cultura. Es una de las urbes alemanas con más museos. El
Museo Städel alberga una magnífica colección de obras que abarcan desde
el Renacimiento hasta el siglo XX; entre los grandes maestros que forman
parte de sus fondos destacan Durero, Rembrandt, Vermeer, Monet, Van Gogh,
Cézanne, Picasso, Matisse, Bacon, Baselitz y Serra. El Museo de Arte
Moderno ofrece una interesante selección de obras que forman parte del
Pop Art, con trabajos de Lichtenstein, Warhol y Wesselmann, entre otros,
piezas de arte contemporáneo -pertenecientes a creadores veteranos y
noveles-, así como creaciones de artistas que han seguido con un
proyecto durante muchos años, como Gerhard Richter, Bernd y Hilla Becher
y On Kawara. El panorama musical de Francfort es muy animado, y el jazz
destaca por su gran calidad. Su bebida local, denominada Ebbelweï, es
una especie de sidra extremadamente fuerte, muy conocida en todo el
mundo. En esta metrópoli pasan al cabo del día unos 1.500 trenes, lo que
posibilita la comunicación con cualquier punto del país.
A una hora al norte de la ciudad se alza la encantadora ciudad de
Marburgo, una animada población universitaria donde se han habilitado
diversas cafeterías que siguen las tendencias actuales. También hay una
gran afición a los pubs ubicados en las admirables calles empedradas.
Heidelberg
Ciudad turística por excelencia, Heidelberg cuenta con un magnífico
castillo de estilo gótico-renacentista. Esta bella urbe recibe cuatro
millones de visitantes al año a pesar de su escasez de alojamientos
económicos y de los elevados precios de sus restaurantes. Es inevitable
sentir la atracción romántica del castillo, y se puede huir de las
hordas de los turistas caminando por alguno de los senderos que recorren
las colinas de los alrededores y disfrutando de su paisaje. También
resulta espectacular la Gran Tinaja, con una capacidad de hasta 220.000
litros. Si se pasea por las calles de la parte posterior de la
población, es posible toparse con algún lugar donde los estudiantes
suelen tomar la espuela, y pasar horas en una cafetería junto a poetas y
otros curiosos personajes. Heidelberg se beneficia de las frecuentes
conexiones ferroviarias con Francfort, Stuttgart, Munich, y otros
destinos.
Lübeck
En Schleswig-Holstein, el estado situado más al norte de Alemania, se
encuentra Lübeck, una extraordinaria ciudad medieval. Aunque se puede
acceder fácilmente desde Hamburgo, se aparta de las principales rutas
turísticas y puede ser una buena y tranquila alternativa frente a las
masivas atracciones que ofrece el Sur. En 1987 fue declarada Patrimonio
de la Humanidad por la Unesco. A pesar de que fue totalmente bombardeada
durante la II Guerra Mundial, ha sido reconstruida con acierto y
conserva todo su encanto, sobre todo su centro histórico, formado en su
mayoría por residencias patricias de los siglos XV y XVI, monumentos
públicos, iglesias y almacenes de sal. Está repleta de lugares donde
alojarse por un precio módico y también goza de una buena variedad de
restaurantes económicos. En Lübeck se halla el encantador
Marionettentheater, teatro de marionetas, que merece la pena visitar. En
el interior de la Marienkirche (iglesia de Santa María), se puede
contemplar un duro recuerdo de la guerra: las campanas de la iglesia se
estrellaron contra el suelo de piedra a consecuencia de un bombardeo, y
los habitantes han mantenido los fragmentos justo donde cayeron, con un
pequeño letrero que reza: "En señal de protesta contra la guerra y la
violencia".
Tübingen
Esta particular y bella población universitaria se encuentra 35 km al
sur de Stuttgart, y constituye una inmejorable ocasión para pasear por
avenidas bordeadas de casas de madera y antiguas murallas de piedra.
Desde lo alto del castillo renacentista de Hohentübingen (que
actualmente forma parte de la Universidad), se puede disfrutar de una
magnífica panorámica de los empinados tejados rojos característicos del
viejo pueblo. En la actualidad, los estudiantes siguen postulando con
orgullo la rigurosa tradición liberal e intelectual propia de este
centro universitario. El mercado, rebosante de frutas y verduras,
sorprende por su belleza, y cualquiera de los productos que están a la
venta podría formar parte de alguno de los platos que el visitante
consume en los restaurantes de la localidad.
Islas Frisias
Situadas en la costa noroccidental de Alemania, las islas Frisias
recompensan a aquellos que han realizado el esfuerzo para llegar a
ellas. Gran parte de esta zona pertenece a un parque nacional. Se
recomienda evitar Sylt, abarrotada de turistas acaudalados en busca de
balnearios, y seguir hacia Föhr o Amrum, ambas más tranquilas, menos
turísticas y que potencian otros atractivos como unas magníficas vistas
con los rayos de sol sobre el helado mar del Norte, los paseos por sus
abundantes senderos y montar a caballo o en bicicleta por los
alrededores. Mar adentro aparece Heligoland, cuya visita, partiendo de
las Frisias, puede organizarse como una divertida excursión de uno o dos
días. La isla se utilizó como base de submarinos durante la II Guerra
Mundial, y en la actualidad aún es posible visitar los incombustibles
búnkers y los túneles subterráneos; un camino panorámico circunda la
isla.
Montañas
Harz
Conocidas principalmente por alemanes y escandinavos, las montañas Harz
asoman por la Baja Sajonia, y puede llegarse a ellas mediante un rápido
recorrido en tren desde los centros turísticos del Sur. Si bien no
cuentan con unos picos y valles tan pronunciados como los Alpes, ofrecen
una amplia variedad de actividades deportivas durante todo el año pero,
a diferencia de la cordillera alpina, sin un excesivo turismo. El Parque
Natural de Harz se ha adaptado a los excursionistas manteniendo toda su
belleza. La zona es popular entre los aficionados al ciclismo, pese a
tener que compartir algunas de las serpenteantes carreteras de montaña
con todoterrenos, de modo que es recomendable estudiar los mapas antes
de partir. A los esquiadores de descenso, las montañas Harz pueden
parecerles relativamente aburridas; sin embargo, en la zona existe una
gran afición por el esquí de fondo, compartida también por muchos de sus
visitantes.
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DEPORTES / ACTIVIDADES
Un tercio de la población
pertenece a algún club deportivo, de modo que no es de extrañar que los
extranjeros puedan acceder también a los espacios al aire libre. El
ciclismo es una de las actividades favoritas, y en muchas ciudades de la
parte occidental de Alemania se han habilitado excelentes carriles de
bicicleta. Las carreteras de la zona oriental suelen tener más baches,
pero también son accesibles. Estas rutas son más interesantes y están
menos frecuentadas que las autopistas, y permiten dirigirse de una
población a otra durante semanas. Los excursionistas cuentan con
senderos marcados en la Selva Negra, las montañas Harz y los Alpes
bávaros, entre otros. La zona alpina es la más popular, aunque los
senderos están abarrotados de gente, especialmente en vacaciones. En
invierno, este paraje se emplea para practicar el esquí de
descenso y de fondo. La Selva Negra, pese a su verticalidad, es también
muy popular entre los esquiadores. Los ríos y lagos de Alemania son
excelentes para navegar; existen cruceros alrededor de Berlín, por los
inmensos lagos del sur de Alemania y por el mar Báltico. La vela
y el windsurf son unos deportes muy apreciados, especialmente en
el lago Constanza, en el Sur.
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ESTUDIAR Y EMIGRAR
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y Exito Mundi®,
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LIBROS
-
Goethe, Johann Wolfgang
von: Fausto, Espasa-Calpe, Madrid, 1998;
-
Werther, Océano Grupo
Editorial, Barcelona, 2000
-
Brecht, Bertolt: Vida de
Galileo; Madre coraje y sus hijos, Alianza Editorial, Madrid, 2000;
Baal; Tambores en la noche; En la jungla de cristal, Alianza Editorial,
Madrid, 2000
-
Grass, Günter: El tambor
de hojalata, Ediciones Alfaguara, Madrid, 1999
-
Böll, Heinrich: Retrato
de grupo con señora, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1993; El honor
perdido de Katharina Blum, Espasa-Calpe, Madrid, 1995; Opiniones de un
payaso, Editorial Seix Barral, Barcelona, 2001
-
Abish, Walter: Tan
alemanes, Editorial Anagrama, Barcelona, 1985; Cautivos del eclipse,
Muchnik Editores, Barcelona, 1995
-
Süskind, Patrick: El
perfume, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1998
-
VV AA: Cuentos románticos
alemanes, Ediciones Siruela, Madrid, 1992
-
Trevor-Roper, Hugh: Los
últimos días de Hitler, Alba Editorial, Barcelona, 2000
-
Isherwood, Christopher:
Adiós a Berlín, El Taller de Mario Muchnik, Madrid, 1999
-
Benjamin, Walter:
Personajes alemanes, Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona, 1995
-
Weizsäcke, Richard von:
De Alemania a Europa: el impulso de la historia, Galaxia Gutenberg,
Barcelona, 1995
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