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Italia

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Con su peculiar aspecto
de bota de tiro alto, Italia ha aportado al mundo tres milenios de
historiaun se, cultura y gastronomía sin parangón. Papas, artistas
multidisciplinares y genios, poetas y escritores, amantes, polenta,
políticos-empresarios y potentados forman parte de la iconología
italiana pretérita y más actual. Es posible visitar vestigios romanos,
contemplar innumerables muestras de arte renacentista, permanecer en
diminutos pueblos de montaña del medievo, esquiar en los Alpes,
adentrarse en los canales venecianos y deleitarse con innumerables
iglesias. También se pueden satisfacer los placeres más elementales,
disfrutando de la comida y el vino, mejorando el guardarropa y
entregándose a la dolce vita.
Las inconfundibles costas
italianas están bañadas por los mares Adriático, Jónico, de Liguria y
Tirreno; todos ellos forman parte del mar Mediterráneo. En el Norte y de
Oeste a Este limita con Francia, Suiza, Austria y Eslovenia. Sus zonas
insulares, las islas de Elba, Cerdeña, Ischia, Capri, Sicilia y las
Eolias, se prolongan por toda la costa al sur y al este de la península
Itálica. La topografía italiana se caracteriza por sus cordilleras que
refuerzan las fronteras sin acceso al mar desde Génova, en la parte
occidental, hasta Trieste, en la zona oriental. Su columna vertebral la
constituyen los Apeninos, que se extienden desde el collado de Cadibona,
donde enlaza con los Alpes, hasta el extremo occidental de Sicilia. Al
noreste se encuentra la llanura del valle del río Po, que destaca por su
alta densidad de población y su elevado desarrollo industrial, resultado
de ser la llanura más extensa del país.
Los tres volcanes
activos, el Stromboli, en las islas Eolias, el Vesubio, cerca de
Nápoles, y el Etna, en Sicilia, originan una gran actividad subterránea;
el territorio italiano está a merced de los terremotos, que ocasionaron
auténticas catástrofes en 1908 y 1980. Italia irradia belleza aunque,
por desgracia, se desdibuja con la elevada contaminación, especialmente
en las grandes ciudades y en la costa.
Dos milenios de ocupación
humana, junto con la pasión de los lugareños por la caza, han provocado
la extinción de numerosas especies animales que, en su día, fueron
endémicas en Italia. Han sobrevivido osos pardos y linces y, en las
regiones alpinas, perviven algunos lobos, marmotas, gamuzas y ciervos.
En Cerdeña se pueden encontrar muflones, jabalíes y gatos salvajes, al
igual que halcones y águilas reales que esquivan al vuelo los perdigones
de los cazadores.
El clima de Italia varía
de Norte a Sur y de las llanuras a las cumbres de las montañas. El largo
y crudo invierno alpino trae la nieve en septiembre. Las regiones
norteñas sufren inviernos glaciales y veranos calurosos, mientras que
las condiciones se suavizan en el sur. El siroco, viento africano cálido
y húmedo que afecta a las regiones del sur de Roma, origina al menos dos
semanas de sofocante calor en el estío.
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Nombre oficial: República
italiana
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Superficie: 301.250 km²
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Población: 57,6 millones
hab.
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Capital: Roma (2,6 millones
hab.)
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Nacionalidades y etnias:
italianos, minorías de origen germano, francés
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y esloveno, en el norte, y
albaneses y griegos en el sur
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Idioma: italiano (oficial),
alemán, francés, esloveno
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Religión: 85% católicos
romanos, comunidades judía y protestante ya asentadas y creciente
comunidad musulmana
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HISTORIA
Aunque hace relativamente
pocos años que Italia se constituyó en entidad política unificada, en
1861, su emplazamiento estratégico en el Mediterráneo la convirtió en
objetivo de colonizadores y ambiciosos conquistadores desde los orígenes
de la historia de la humanidad. Los etruscos fueron la primera
civilización en llegar (siglo VIII a.C.) y se expandieron por el norte;
mientras que las colonias griegas se instalaron en el sureste de la
península, transformando sus colonias en ciudades-estado que en su
conjunto fueron conocidas como Magna Grecia. A partir del siglo IV a.C.
Roma conquistó progresivamente el territorio y a todos los pueblos que
habitaban; éstos se sometieron al poderoso Imperio Romano, y poco a poco
sus culturas y lenguas propias fueron cediendo ante el latín.
La
primera república romana se fundó en 509 a.C. bajo el dogma de la
democracia, el latín y como uno de los mayores imperios de todos los
tiempos. La victoria ante la república de Cartago (cerca de la actual
Túnez) y la Macedonia helena durante las tres guerras púnicas abrieron
el Imperio a su expansión por la península Ibérica, las islas
Británicas, África del Norte y el actual territorio iraquí.
Paralelamente, una
relativa paz interna posibilitó el desarrollo de las infraestructuras de
la civilización romana con la construcción de carreteras, acueductos,
ciudadelas y otras obras de ingeniería. El estilo de vida basado en la
esclavitud y la economía triunfó sobre el concepto de democracia; los
militares y, finalmente, los dictadores fueron apoderándose
paulatinamente del poder de la república.
El Imperio se dividió en
Oriental, con capital en Constantinopla, y Occidental, con capital en
Ravena. Aún así, las disputas e intrigas de la realeza desembocarían en
la destrucción final del Imperio Romano. En el año 313, Constantino
adoptó el cristianismo, y Constantinopla (actual Estambul) pasó a ser la
capital. Occidente sufrió las invasiones tribales del norte, y en 476
cayó Rómulo Augústulo, el último emperador romano. Por su parte, Oriente
vivió una época de prosperidad hasta la invasión de los turcos, en 1453.
Italia, bajo el dominio
de los godos, se adentró en un período de ostracismo, conocido como la
época oscura. Lombardos, francos, bizantinos y germanos
invadieron la península; esta época culminó en el año 800, cuando el
franco Carlomagno se proclamó rey de los lombardos y se hizo coronar
emperador por el papa León III. Normandos y, sobre todo, sarracenos
saquearon y conquistaron diferentes zonas del territorio; y los
musulmanes dominaron el sur hasta que los primeros les expulsaron. Este
período de invasiones y conquistas finalizó cuando en 962 el rey germano
Otón I se hizo coronar emperador de Roma por el papa Juan XII,
originándose el Sacro Imperio Romano-Germánico.
En el siglo XII, a medida
que Italia se preparaba para abarcar un gran capítulo de la historia,
surgieron en el norte ciudades-estado emprendedoras y competitivas que
obedecían, bien al Papado (gibelinos), bien al Sacro Imperio
Romano-Germánico (güelfos). El nacimiento de las ciudades y de los
grandes mercaderes durante el siglo XIII culminó en el Renacimiento del
siglo XV. Pintores, arquitectos, poetas, filósofos y escultores crearon
insuperables obras de arte, a pesar de la conflictiva situación que se
vivía a causa de un feudalismo poco consolidado y la proliferación de
ciudades-estado. Durante los dos siglos siguientes, las coronas europeas
se disputaron la península. España y, más tarde, Austria controlaron la
península durante los siglos siguientes, hasta que el ejército
napoleónico invadió el territorio italiano en 1796.
La reestructuración
posnapoleónica condujo directamente al deseo de reunificación del siglo
XIX dirigido por Garibaldi, Cavour y Mazzini. En 1861 se declaró el
reino de Italia, aunque la liberación de Venecia, en poder de los
austríacos, no fue posible hasta 1866 y las protestas papales
persistieron hasta el año 1870. A pesar de la unificación, las
diferencias sociales y culturales que separaban al industrializado norte
del menesteroso sur eran abismales. La crisis económica y la
inestabilidad política se generalizaron a lo largo de las siguientes
décadas, cuando Italia finalmente se unió a los aliados en la I Guerra
Mundial y se generaba una agitación obrera a principios de los años
veinte. Tras la Marcha sobre Roma que Mussolini organizó en octubre de
1922, el rey Víctor Manuel III encargó al líder fascista que formara
gobierno. Como jefe de gobierno, el Duce declaró ilegal la
oposición, controló la prensa y los sindicatos y recortó el sufragio en
dos terceras partes. Su alianza con Hitler finalizó cuando los aliados
expulsaron a los alemanes de Italia y culminó en un drástico
ajusticiamiento de los partisanos a Mussolini el 28 de abril de 1945.
Los
años de la posguerra se caracterizan por las constantes crisis política
y económica, el asedio de las Brigadas Rojas, la mafia, la corrupción y
los sobornos. La hegemonía de la Democracia Cristiana finalizó en 1983
con los nombramientos del republicano Giovanni Spadolini (1981) y del
socialista Bettino Craxi (1983). Con la elección de Massimo D'Alema en
1998 se formó una coalición de centro-izquierda que incluía a los
comunistas por primera vez en cincuenta años. Sin embargo, en abril de
2000 D'Alema dimitió tras unos resultados decepcionantes en las
elecciones regionales y su sustituto, Giuliano Amato, fue investido
primer ministro del gobierno número 58 desde la II Guerra Mundial. En
las elecciones generales celebradas el 13 de mayo de 2001 Silvio
Berlusconi, líder del partido de centro-derecha Forza Italia, venció,
convirtiéndose en el nuevo primer ministro del país.
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CULTURA
Italia, también conocida
como la galería de arte vivo del mundo, emana cultura en todos
sus rincones. Historia y cultura rodean al viajero; desde los restos de
un pilar sobre el suelo de linóleo de una estación de tren hasta una
iglesia barroca frente a un antiguo frontón en el Foro. En el exterior,
aparecen admirables tumbas etruscas, templos griegos, vestigios romanos,
actual hábitat de muchos felinos, arquitecturas románica y gótica y las
estatuas que ornamentan las fuentes barrocas; en el interior de los
monumentos perduran las esculturas romanas, los mosaicos bizantinos, las
madonas beatíficas de Giotto hasta Tiziano, las inmensas tumbas barrocas
y los techos de trampantojo.
Italia es tierra de
escritores como Virgilio, Ovidio, Horacio, Livio y Cicerón, o como
Dante, Petrarca, Boccaccio, Ficino, Mirándola y Vasari. A los músicos
italianos se les debe el piano y el sistema tonal occidental, y
Monteverdi, Vivaldi, Scarlatti, Verdi, Puccini, Bellini y Rossini
legaron a la posteridad sus inmortales obras musicales. El cine no sería
lo mismo sin Marcello Mastroianni, Anna Magnani, Gina Lollobrigida y
Sophia Loren, o sin directores como Luchino Visconti, Roberto Rossellini,
Frederico Fellini, Michelangelo Antonioni y Bernardo Bertolucci. En la
actualidad, uno de los pasatiempos más populares es el fútbol.
La literatura italiana
moderna se desarrolló en los siglos XIII y XIV a partir de su herencia
latina y gracias a los numerosos dialectos del país y a las obras de
Dante, Petrarca y Boccaccio, que escribieron principalmente en dialecto
florentino. A pesar de que el 80 por ciento de la población se confiesa
católico, el número de practicantes disminuye hasta el 25 por ciento.
Sin embargo, las festividades, las primeras comuniones y las fiestas
religiosas se celebran masivamente.
La gran variedad de
cucine regional italiana se ha combinado para formar una gastronomía
única, muy apreciada en todo el mundo. Los estilos varían enormemente;
desde los platos abundantes y cremosos propios del norte hasta las
especialidades picantes del sur. De la región norteña de Emilia-Romagna
provienen guisos tan conocidos como los espaguetis a la boloñesa, la
lasaña y los tortellini ; también de esta zona proceden el mejor
prosciutto y la mortadela. Liguria es la tierra del pesto,
presente en la mayor parte de los restaurantes del mundo. La importancia
de las verduras y la pasta en la gastronomía del país se equipara a los
mariscos o las carnes exóticas, como el risotto de rana, el
bistec de burro o el pastel de tripas. Los postres (cassata,
cannoli, zabaglione, granita y mazapán) son la carta
de presentación de Sicilia, y Cerdeña es famosa por su cochinillo asado
en espetón. Huelga decir que el café, la cerveza y el vino son
excelentes en cualquier lugar del país.
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FIESTAS
Los
eventos religiosos, culturales e históricos salpican el calendario
italiano. El Carnaval de Venecia es uno de los más importantes en todo
el mundo; mientras que las procesiones de Semana Santa más
espectaculares se desarrollan en Taranto, Chieti, Sicilia y Florencia.
También se celebran con profusión las fiestas organizadas en honor a los
santos patronos de cada población, como San Nicola en Bari, San Gennaro
en Nápoles y San Antonio en Padua (junio). El festival de las
Serpientes, en los Abruzos, es también muy animado y repleto de
colorido. Entre los festejos que se justifican en la tradición y la
historia italianas y que se han convertido en acontecimientos
imprescindibles se encuentran la Carrera de las Velas, el Palio de la
Ballesta, ambas en Gubbio, y la Cabalgata de Cerdeña, las tres
programadas en mayo; la Regata de las cuatro Repúblicas Marítimas
Antiguas, que se alterna cada año en Pisa, Venecia, Amalfi y Génova
durante el mes de junio; Il Palio, una de las festividades más
importantes del país que se celebra en Siena en julio y agosto; y La
Regata Histórica veneciana, en septiembre.
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CLIMA
Abril y mayo junto con
octubre y noviembre son los mejores meses para visitar Italia, cuando el
paisaje se embellece, las temperaturas se mantienen agradables y
escasean las multitudes. Se recomienda evitar agosto, mes vacacional
para la mayoría de los italianos, y que supone el cierre de muchos
comercios y negocios.
La temporada de esquí se
alarga de diciembre a finales de marzo, mientras que la mejor época para
bañarse en el mar transcurre entre junio y septiembre; para practicar
senderismo en los Alpes, es preferible a partir de julio hasta
septiembre. Es posible acercarse al sur en noviembre y diciembre sin
encontrarse con temperaturas propias del invierno. Un factor
determinante para planear una visita al país podrían ser sus numerosos
eventos tradicionales y festivos; la Semana Santa se celebra con
especial fervor, y cada pueblo organiza una gran fiesta en honor a su
santo patrono.
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DOCUMENTACION
& VISA
(FAVOR DE VERIFICAR LOS
REQUERIMIENTOS DE VISADO CON EL CONSULADO O EMBAJADA MAS CERCANA, NO
SOMOS RESPONSABLES DE LA INFORMACIÓN A CONTINUACIÓN)
Italia, Austria, Bélgica,
Francia, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y España forman
parte del acuerdo Schengen, que permite la libre circulación de
viajeros. Los ciudadanos comunitarios pueden entrar y salir libremente
del país. En la actualidad, los naturales de América Latina pueden
entrar en Italia sin visado en calidad de turistas y permanecer hasta 90
días, excepto peruanos y colombianos. Para mas información sobre
visas, visite
http://www.esteri.it
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DINERO
La
moneda es el Euro
Relación aproximada de precios:
Comidas
-
Presupuesto bajo: entre 5
y 10 dólares
-
Presupuesto medio: entre
10 y 20 dólares
-
Presupuesto alto: de 20
dólares en adelante
Alojamiento
Presupuesto bajo: entre
15 y 20 dólares
Presupuesto medio: entre 20 y 50 dólares
Presupuesto alto: de 50 dólares en adelante
Quienes
dispongan de un presupuesto ajustado pensarán probablemente que Italia
es un país caro; unos 35 dólares al día permiten permanecer en hostales,
alimentarse a base de bocadillos, no tomar una copa en las salidas
nocturnas y visitar esporádicamente los museos. Hospedarse en una
pensione u hotel, comer fuera una vez al día y descubrir varios museos
elevará el gasto a los 50 dólares diarios. Si se prefiere un alojamiento
confortable, comer siempre en restaurantes y visitar todos los museos y
galerías de arte, el coste aumentará como mínimo a 100 dólares por día;
y alquilar un coche doblará el presupuesto. La hostelería italiana
ofrece hoteles de lujo, restaurantes prohibitivos y tiendas exquisitas a
las que es difícil resistirse, por lo que el autocontrol deberá imperar
si no se tiene pensado multiplicar el presupuesto inicial.
Los bancos son los lugares más adecuados para cambiar los cheques de
viaje, ya que suelen ofrecer las mejores tasas; es aconsejable preguntar
en diversas entidades bancarias para encontrar comisiones más bajas y
menos colas. En Italia, las tarjetas de crédito se aceptan de forma
generalizada; para obtener dinero en los bancos, es preferible utilizar
la Visa.
En los restaurantes, el servicio está incluido en la factura, de manera
que no se esperan propinas, aunque es habitual dejar alguna que otra
moneda del cambio, en especial en los bares, tal y como suelen hacer los
italianos. Hay que tener en cuenta que en los bares y cafeterías, el
precio asciende al doble o incluso al triple, si se consume en una mesa.
Tampoco es habitual dejar propina a los taxistas, aunque el portero del
hotel siempre espera recibir algo.
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DESPLAZAMIENTOS
Viajar en avión dentro de
Italia resulta caro; conviene desplazarse en tren o en autobús. Los
autobuses son rápidos y fiables, tanto si utilizan las rutas locales que
comunican los pueblos pequeños, como las autopistas que unen las grandes
ciudades. Además, entre sus destinos incluyen varios que no están
comunicados por tren. Existen servicios de trenes estatales y privados
que recorren todo el país; por lo general, los ferrocarriles son una
forma sencilla, barata y eficaz de viajar. Los transbordadores llegan a
Sicilia desde Nápoles, mientras que a Cerdeña se puede llegar desde
Génova, Livorno y Nápoles. Para conocer más a fondo Italia, se puede
alquilar un coche, y así apartarse de los lugares más concurridos. Las
carreteras son buenas en casi todo el territorio, y la red de autopistas
es excelente, aunque hay que pagar peaje
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GASTRONOMÍA
Si bien lo que se distingue como comida italiana típica sean las pastas,
las pizzas y los embutidos, su gastronomía es un mundo a explorar. Desde
el sur de la península, con sus sabores simples y perfumados con
abundante aceite de oliva, al norte montañoso de platos picantes, Italia
ofrece al visitante su exuberante cocina.
En Italia la costumbre es comer un primer plato, o antipasto, y un
segundo plato, o principal. El antipasto puede ser sopa, risotto,
ensalada o pasta. Los segundos consisten habitualmente en carne o
pescado acompañados de verduras. Si se ha de comer un solo plato, los
italianos se decantan por la pasta o pizza. Sin duda, el mejor lugar
para saborear estas especialidades es en las trattorias.
En el sur la comida suele consistir en preparaciones con una gran
cantidad de verduras, como berenjenas, calabacines, coliflor o
pimientos, aderezados con plantas aromáticas, setas y espárragos
silvestres. También el queso de vaca relleno de mozzarela –buvino-, y el
relleno de mantequilla -burrino-, son dos especialidades del sur. Entre
los quesos curados el provolone es el más famoso. En Nápoles es habitual
la pastiera, a base de trigo triturado, que acompaña platos dulces y
salados.
En el centro de Italia la carne y las verduras son ingredientes básicos.
También podemos destacar la sepia del Lazio y la carpa a la parrilla de
Umbria . En las zonas montañosas los platos son aderezados con mucho
picante, como forma de combatir el frío. El queso típico de la zona es
el pecorino de leche de oveja, con un sabor también picante. En el norte
hay una gran variedad de gnocchi de espinacas y patatas, albóndigas, de
carne o ricotta, y la polenta, una masa hecha con harina de maíz que se
deja secar para freírla o asarla como acompañamiento para carnes y
pescados.
Las
islas tienen su propia tradición gastronómica. En Cerdeña muchos platos,
como la fabada, recuerdan a la cocina catalana, aunque otros como el
cibettino, ternera rellena con un cochinillo que contiene a su vez una
liebre rellena, pertenecen a la tradición culinaria de la isla. Sicilia
es plenamente mediterránea en su cocina. Entre sus platos típicos
destacan los macarrones con raggout, salsa a base de carne picada, y las
arancini de riso, bolas de arroz rebozadas y fritas rellenas con
guisantes, pollo, queso fresco y huevo duro. El piacentino es un queso
muy curado y sazonado con pimienta negra típico de la zona.
Italia es un gran consumidor de todo tipo de quesos. Los más conocidos
son el parmigiano reggiano y el granna padano. En Venecia la
especialidad son los risotti, aunque también la pasta es muy buena. El
vinagre o aceto balsámico de Módena es el más caro del mundo, tanto por
su incomparable calidad como por el largo proceso de añejamiento natural
que conlleva.. Los fiambres italianos, como el zampone -pie de cerdo
relleno de carne que se usa para cocinar lentejas y porotos- la
mortadela, el salami, el prosciutto di Parma -jamón crudo italiano- o la
cecina son mundialmente conocidos.
Entre los postres, destacan los helados, famosos en todo el mundo por su
incomparable sabor. Los italianos son grandes aficionados a la
repostería, de la que destaca el tiramisú. Para acompañar la comida nada
mejor que uno de sus conocidos vinos, como los chianti. Tampoco hay que
perderse una taza de aromático café italiano o una deliciosa grappa.
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SALUD
Italia cuenta con
excelentes servicios médicos, pero los tratamientos médicos son
costosos. Por lo mismo es preferible adquirir un seguro médico temporal
privado
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SEGURIDAD
No existen en el país problemas de seguridad. Tan sólo las grandes urbes
ofrecen niveles de inseguridad ciudadana similares a otras ciudades del
mundo.
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¿QUÉ VISITAR?
Lisboa
Roma
Roma irradia historia por todos sus rincones: tumbas etruscas, salas de
reuniones republicanas, templos imperiales, iglesias románicas,
campanarios medievales, palacios renacentistas, basílicas barrocas... En
esta urbe una concentración de historia, leyendas y monumentos convive
con un ajetreo constante de gente y tráfico que se desplazan de un lado
para otro. Todas sus atracciones sorprenden a los visitantes de la
ciudad eterna, y no puede destacarse una de otra: el Coliseo, del siglo
I, es el legado romano más importante; el arco de Constantino, la Domus
Aurea, conjunto de palacios que Nerón mandó construir después del
incendio de la ciudad; la iglesia de San Pedro, donde se muestra el
Moisés de Miguel Ángel; la arrogante opulencia del palacio del Vaticano,
la intemporalidad del Foro, la conocida Fontana de Trevi, e incluso la
excesiva velocidad de un Fiat Bambino o la factura de un caffè latte.
Florencia
Ciudad del Renacimiento, Florencia debe su legado artístico a genios
como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Filippo Brunellesqui, Giotto,
Boticelli, Donatello, Rafael, Piero de la Francesca, Carabaggio, Tiziano
y Tintoretto y a los más de trescientos años bajo el gobierno de la
dinastía de los Médici durante la época renacentista. A pesar de estar
cerrada en sí misma, Florencia es una de las urbes más agradables;
conserva un fuerte parecido con el pequeño centro de finales del
medioevo que tanto contribuyó al desarrollo cultural y político de
Europa. Desgraciadamente, una multitud de turistas la inunda en los
meses estivales.
Mientras que en Roma todo rezuma historia, Florencia transporta al
viajero al Renacimiento; el Ponte Vecchio, bordeado de tiendas, el
inconfundible duomo, la galería de los Uffizi, una de las mayores
pinacotecas del mundo, la Piazza della Signoria, donde se encuentra el
Palazzo Vecchio y las capillas de los Medici... Por fortuna, el
desplazamiento a todos estos inolvidables lugares puede efectuarse a
pie.
Venecia
La ciudad de los canales es única. Ha sido realmente concebida para el
ser humano; es peatonal, prácticamente no circulan automóviles, y las
seductoras y estrechas callejuelas sustituyen a las transitadas avenidas
urbanas. La armoniosa arquitectura de la urbe, con sus callados muros y
sus tentadores balcones con sus rendijas y ventanas reflejando destellos
del agua, parece haber surgido uniformemente entre los siglos XII y XVI.
Las oscuras callejuelas desembocan repentinamente en alguna plaza
soleada con alguna iglesia o cruzan las miríadas de canales de la ciudad
por alguno de sus innumerables puentecillos. La atmósfera que se respira
en Venecia es realmente mágica y festiva.
La metrópoli está construida sobre 118 pequeñas islas unidas con puentes
y canales y se conecta con la ciudad de Mestre por carretera y
ferrocarril. El Gran Canal recorre la ciudad y, dirigiendo la mirada a
la plaza de San Marcos, se descubre una inolvidable perspectiva de la
misma, abarrotada de palomas, con la basílica o catedral, su Campanile y
la torre del Reloj. En la piazzeta anexa se encuentra el palacio de los
Dux, y el puente de los Suspiros enlaza el palacio con las antiguas
prisiones. Las góndolas permanecen en los canales ante las iglesias de
Santa Maria della Salute, San Giorgio Maggiore y el Redentore. De la
estación de tren a la plaza de San Marcos, se tarda una media hora a
pie, siempre que uno resista la tentación de desviarse por una de las
muchas callejuelas que se apartan del conducto principal (Lista di
Spagna). Para apreciar los espléndidos palacios que bordean el canal, es
preferible alquilar una góndola.
El puente de la Academia conduce a una Venecia más tranquila, así como a
la galería de la Academia, que exhibe una gran colección de obras de los
maestros venecianos. La vecina galería Peggy Guggenheim contiene una
excelente muestra de historia y arte, centrando su colección en obras de
principios del siglo XX. Venecia está rodeada por islas igualmente
fascinantes; Lido, el enclave donde se desarrolló Muerte en Venecia ;
Murano, el reino del cristal veneciano; Burano, famosa por sus encajes;
y Torcello, que parece haberse introducido en el túnel del tiempo, con
su catedral bizantina.
Milán
Esta atrae a un gran número de turistas por su moda, su gastronomía, su
ópera, su iglesia (la cuarta mayor del mundo), su castillo renacentista
y el fresco de La Última Cena, de Leonardo da Vinci. Sin embargo, esta
gran metrópoli puede definirse también como una ciudad muy comercial, la
capital de los negocios y las finanzas. Es apasionante ir de compras por
sus vías y galerías comerciales; su cocina es legendaria y la vida
nocturna destaca por ser una de las más vigorosas, en parte debido a la
vitalidad que le ha infundido la mayor comunidad gay del país. Se
extiende a lo largo de varios kilómetros, pero las principales
atracciones históricas se concentran alrededor de sus dos monumentos más
importantes: el inmenso duomo gótico, iniciado en 1386 y finalizado
quinientos años más tarde, y el renacentista castillo de los Sforza. La
plaza del Duomo está bordeada por uno de los más hermosos centros
comerciales, la galería peatonal abovedada Vittorio Emmanuele II. Si se
consigue resistir la tentación de las cafeterías y las boutiques, el
visitante puede acercarse al santuario de la ópera, el Teatro della
Scala, así como visitar su museo. Milán está repleto de galerías de arte
y exposiciones, y La Última Cena de Da Vinci se guarda en el refectorio
de los dominicos en la iglesia de Santa Maria delle Grazie.
Nápoles y Pompeya
La enérgica Nápoles, capital de la región de Campania, se emplaza en una
de las bahías más hermosas del continente, a la sombra del monte Vesubio,
volcán en activo. Es una de las ciudades más pobladas y dinámicas de
Europa, con sus trabajadores y habitantes, sus callejuelas abarrotadas
de gente que esquiva, adelanta, pasea o conduce las famosas Vespas.
El centro histórico napolitano está formado por la plaza del Gesu', con
sus iglesias, el duomo, el Palazzo Reale y el teatro de la ópera de San
Carlo. El Castel Nuovo, construido en el siglo XIII, se asoma al puerto
y, más lejos, en el paseo marítimo se alza un castillo normando rodeado
por Borgo Marinaro, un pequeño pueblo pesquero. El Museo Arqueológico
Nacional exhibe una espléndida colección de arte grecorromano, así como
tesoros de valor incalculable descubiertos en Pompeya y Herculano.
Desde Nápoles, se puede acceder fácilmente a Pompeya, próspero centro de
veraneo para romanos acaudalados, que quedó sepultado entre cenizas,
piedras y lodo durante la devastadora erupción del monte Vesubio en el
año 79 d.C. Las enormes ruinas reflejan la forma de vida de los antiguos
romanos, y entre ellas destacan diversos templos, un foro, uno de los
mayores anfiteatros romanos, los restos de lujosas casas decoradas con
frescos y mosaicos, y calles abarrotadas de establecimientos.
Costa Amalfi
De Sorrento hasta llegar a Salerno se extiende una franja de unos 50 km
a lo largo de un promontorio, que constituye una de las zonas costeras
más bellas de Europa. La carretera se adapta a las serpenteantes curvas
de esta costa formada por acantilados, y se asoma sobre sus aguas de
azul intenso, atravesando pueblos que penden al límite de los
precipicios.
Positano es el primer puerto de escala al salir de Sorrento; ofrece un
paisaje realmente sublime con arcadas entre las casas rosadas y de color
miel que se ciernen precariamente sobre un mar iridiscente; además,
buscando con detenimiento pueden descubrirse cafeterías y hoteles de un
encanto sin igual. Unas kilómetros más adelante aparece Amalfi. Su
arsenal y su imponente duomo revelan su antiguo estatus de supremacía
naval, que compartió con Pisa y Génova. Unas curvas en forma de
horquilla separan Amalfi de Ravello, que se eleva como un balcón sobre
la bahía. Su duomo conserva un interesante púlpito con seis leones
esculpidos en su base; además, está formado por villas con hermosos
jardines. La historia de Salerno es paralela a la evolución de la
península; la habitaron desde los etruscos hasta los romanos y también
pasó a ser una ciudad medieval, pero la ciudad quedó destruida tras la
II Guerra Mundial, por ser una de las principales zonas de desembarco de
los aliados.
Siena
Las
murallas, uno de los muchos vestigios de la antigua ciudad medieval, aún
coronan las colinas que circundan Siena. Sus edificios marrón rojizo
popularizaron el pigmento siena tostado, y su próspero escenario
cultural pasó a ser conocido en los siglos XIII y XIV como la Escuela de
Siena, especialmente fecunda en obras pictóricas; muestras de la pintura
sienesa se encuentran en la pinacoteca nacional, situada en el palacio
de Buensignori. Las dificultades económicas y la peste negra de 1348,
que mató a dos tercios de la población, frenaron el desarrollo cultural
y propiciaron la decadencia de la urbe. Afortunadamente, pudo
finalizarse la construcción de la plaza del Campo, quizá la plaza
medieval más grande de Italia, que alberga el elegante Ayuntamiento y
una emblemática torre situada a su lado. El duomo de Siena se alza con
magnificencia, con sus franjas de mármol blanco y negro en la fachada.
Prácticamente todo el centro histórico de la ciudad acoge palacios,
plazas, colecciones de arte, museos e iglesias; el centro urbano se
puede recorrer a pie, con lo que pueden descubrirse todos sus atractivos
perdiéndose por las callejuelas.
Asís
La ciudad amurallada de Asís se ha mantenido relativamente alejada de
las masas turísticas. Situada en la región de Umbria, en el centro de
Italia, este centro de peregrinos y viajeros encandila con sus fastuosos
edificios de brillante mármol blanco. Asís está dominada por la enorme
Rocca Maggiore, fortaleza del siglo XIV que ofrece unas vistas
admirables sobre el valle y Perugia. Aquí nació San Francisco, en 1182;
y las obras de su basílica se iniciaron dos años después de su muerte,
en 1228. Se trata de un magnífico tributo al patrono de los animales,
con frescos de Giotto, Cimabue y Martini. Entre los vestigios de las
épocas imperiales se encuentran el foro excavado y la fachada con
pilares del templo de Minerva; los cimientos romanos son la
característica común de muchos edificios. Entre las principales iglesias
destacan Santa Maria Maggiore, San Pietro, Santa Clara y la basílica de
Santa Maria degli Angeli.
Sicilia
Sicilia es tierra de contrastes; desde la decadente grandeza de su
capital, Palermo, hasta las ruinas griegas de Siracusa, el inseguro
monte Etna y las islas Eolias; entre estas últimas destacan la turística
Lípari, la aristocrática Panarea, la abrupta Vulcano y Stromboli, con su
volcán y sus espectaculares erupciones. Situada estratégicamente en el
Mediterráneo y siendo su mayor isla, Sicilia ha atraído numerosos
invasores y colonizadores, que dejaron a su paso templos griegos, ruinas
romanas, iglesias normandas y castillos y cúpulas árabes y bizantinas.
Los sicilianos siguen estando fuertemente vinculados a su tierra, pese
al calor del verano, que puede llegar a ser realmente abrasador; por
fortuna, las playas son excelentes.
Otros puntos de interés son la magnífica catedral del siglo XII en
Monreale, y Taormina, un lugar que a pesar de su excesivo turismo sigue
mereciendo la pena, con su teatro griego, sus jardines públicos, el
palacio, la catedral y las playas.
Cerdeña
La isla de Cerdeña fue colonizada por griegos, fenicios, romanos,
pisanos, genoveses y españoles. A pesar de estas invasiones los nativos
de la isla, conocidos como sardi (sardos), han sabido conservar su
identidad y características autóctonas, permaneciendo siempre como un
peculiar pueblo insular. El paisaje es accidentado, y las especies
animales que aún permanecen destacan por su peculiaridad, como los
burros albinos y los buitres leonados.
Cagliari, la capital, cuenta con una interesante zona medieval y una
magnífica playa. Otros atractivos que merecen ser visitados incluyen su
increíble Costa Verde, relativamente poco explorada, las playas y grutas
que rodean el enclave turístico de Alguer así como la cultura
tradicional que ofrece la provincia de Nuoro; también destacan las
posibilidades de practicar el senderismo en esta misma zona.
Paestrum
Al sur de Salerno, Paestum alberga las reliquias mejor conservadas de
las colonias de la Magna Grecia. Se trata de un emplazamiento
enigmático, con tres templos dóricos que dominan un frondoso claro
cubierto de flores. Allí se encuentran los templos de Ceres y Neptuno,
un foro, una basílica y unas murallas. El museo contiene una serie de
frisos que completan una de las mejores colecciones de arquitectura
antigua del mundo. 12 km tierra adentro se encuentra uno de los pocos
entornos naturales protegidos del sur de Italia, conocido como los
bosques de Diana.
San Gimignano
Aunque sólo quedan 14 de las 72 torres originales, esta ciudad medieval
de la región de Toscana, maravillosamente conservada, se conoce aún como
San Gimignano de las Magníficas Torres. Sus construcciones reflejan un
período de la historia italiana en el que los habitantes de una misma
población se desafiaban para poseer la torre más alta. Palacios
almenados y torres elevadas rodean las plazas principales del pueblo; la
más alta es la torre Grossa, con 54 m. Una catedral románica, una
fortaleza en ruinas, una iglesia con frescos y un excelente museo que
recoge obras de arte de las escuelas florentina y sienesa aumentan el
encanto especial de este municipio.
Islas Tremiti
Las tres islas principales del archipiélago de Tremiti, San Domino, San
Nicola y Capraia, están separadas por 40 km de la península de Gargano,
en Apulia. Situadas en el mar Adriático, siguen estando poco
desarrolladas y explotadas turísticamente y constituyen un buen enclave
para alejarse de las vicisitudes del interior. La iglesia de San Nicola
de Santa Maria, fundada en el siglo XI por los monjes benedictinos,
cuenta con una madona negra, un suelo de mosaico del siglo XI y un
crucifijo bizantino. San Domino presume de playas arenosas con cuevas
apartadas, piscinas formadas entre las rocas y grutas.
Cinque Terre
Los cinco magníficos pueblos que conforman Cinque Terre están inmersos
en el paisaje montañoso que rodea la costa de Liguria en la parte
noroeste del país y, hasta ahora, se ha evitado una desenfrenada entrada
del turismo. Un característico sendero que serpentea por la ladera,
entre olivares y viñedos cultivados en terraza, enlaza las poblaciones,
todas ellas peatonales. Riomaggiore da a una pequeña cala donde
predominan las barcas pesqueras, que se extienden por la orilla hasta
invadir la diminuta plaza. La vía de los Amantes lleva a Manarola, el
más especial de los cinco. A Corniglia, sito en lo alto, sobre el
acantilado, sólo puede llegarse subiendo unos tortuosos escalones.
Vernazza, con su paseo y su plaza, ofrece las mejores vistas al mar.
Finalmente, Monterosso cuenta con la única playa real de la zona,
circundada por unas rocas donde se han esculpido enormes estatuas.
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DEPORTES / ACTIVIDADES
Si los museos, las
galerías y el café exprés no son suficiente para ocupar el tiempo del
visitante en Italia, las actividades deportivas se convierten en una
interesante alternativa o en complemento al viaje. Los Alpes italianos,
especialmente los Dolomitas, ofrecen caminos bien balizados y refugios
situados estratégicamente para los excursionistas más avezados. Se
recomienda ir preparado, incluso en verano, para hacer frente a
repentinos cambios climáticos. Los Apeninos también disponen de
trayectos balizados para senderistas, especialmente en el Parco
Nazionale d'Abruzzo y en el macizo Sila en Calabria. Otras vías
alternativas son los arduos, aunque bien marcados, recorridos en los
Alpi Apuane, en Toscana, o las espectaculares excursiones que se pueden
organizar por las sierras orientales de Cerdeña, como Gennargentu.
En los Alpes italianos
abundan las estaciones de esquí, sobre todo en los Dolomitas, donde el
paisaje es en sí mismo un espectáculo; las cinco estaciones más
importantes son Cortina D'Ampezzo, en el Véneto; Madonna di Campiglio,
San Martino di Castrozza y Canazei, en Trentino; y Courmayeur, en el
valle de Aosta. La temporada de esquí se inicia en diciembre y llega a
su fin en marzo, aunque en el Mont Blanc, el Matterhorn y el valle de
Aosta se puede practicar este deporte durante todo el año.
El windsurf y la vela son
dos actividades muy populares; se pueden alquilar barcos y equipos en
casi todos los complejos turísticos costeros. Una excelente forma de
conocer el país es en bicicleta, pero hay que tener en cuenta que el 75
por ciento del terreno italiano es montañoso o accidentado, de modo que
se requiere tener una gran resistencia y una buena bicicleta de montaña.
Entre las rutas populares para el ciclismo destacan las colinas de la
Toscana y la Valnerina, en Umbria. La tortuosa y serpenteante carretera
que sube al Passo Stelvio precisa un arduo esfuerzo físico.
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ESTUDIAR Y EMIGRAR
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LIBROS
-
Carcopino, Jerome: La
vida cotidiana en Roma en el apogeo del imperio, Ediciones Temas de
Hoy, Madrid, 2001
-
Hibbert, Christopher:
Venecia: biografía de una ciudad, Ediciones Destino, Barcelona, 1990
-
Cicerón, Marco Tulio:
Sobre la naturaleza de los dioses, Editorial Gredos, Madrid, 2001; De
la vejez; de la amistad, Edimat Libros, Madrid, 2000
-
Livio, Tito: Historia
de Roma desde su fundación, Editorial Gredos, Madrid
-
Ovidio, Publio:
Metamorfosis, Espasa-Calpe, Madrid, 2001; El arte de amar, Edimat
libros, Madrid, 2000
-
Virgilio, Publio: La
Eneida, Espasa-Calpe, Madrid, 2000
-
Dante Alighieri: La
divina comedia, Alba Editorial, Alcobendas, 1997
-
Boccaccio, Giovanni:
Decamerón (I y II), Editorial Planeta-De Agostini, Barcelona, 1995
-
Maquiavelo, Nicolás: El
príncipe, Alba Editorial, Alcobendas, 1998
-
Tomasi di Lampedusa,
Giuseppe: El gatopardo, Ediciones Cátedra, Madrid, 1989
-
Eco, Umberto: El nombre
de la rosa, Editorial Lumen, Barcelona, 2000
-
Baricco, Alessandro:
Seda, Editorial Anagrama, Barcelona, 2000
-
Tabucchi, Antonio:
Sostiene Pereira, Editorial Anagrama, Barcelona, 2001
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