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Sudáfrica

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Con el optimismo
provocado por el fin del Apartheid, que ha transformado a Sudáfrica en
una sociedad relevante, los viajeros acuden a un país que estuvo vedado
durante la mayor parte del siglo XX. La violencia política parece
pertenecer al pasado, y la población alberga el deseo de construir una
nación de y para todos. Es el momento perfecto para visitarla.
En un primer viaje a África, empezar por Sudáfrica no es una mala
elección: las infraestructuras están mejorando constantemente, el clima
es agradable y es el marco idóneo para contemplar la fauna africana.
Pero quien aspire a comprender el país deberá conocer los diversos
aspectos que lo conforman, y no todo es de color de rosa. La pobreza
sigue coexistiendo con la riqueza, la pandemia del Sida es devastadora y
la violencia sigue siendo un grave problema. Es necesario tomar algunas
precauciones como no mostrar dinero ni objetos de valor; ser precavido a
la hora de utilizar los transportes públicos y en las estaciones de
tren; y tener presente que los robos de coches y los atracos a mano
armada suponen un riesgo en algunas partes del país. Sin embargo, estos
aspectos negativos se compensan con el orgullo y esperanza que se
respira en todas las comunidades (ricos y pobres, blancos y negros),
especialmente en la manera que Sudáfrica ha salido a flote de la
pesadilla del Apartheid.
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Nombre oficial:
República de Sudáfrica
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Superficie: 1.221.037
km²
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Población: 43.800.000
hab.
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Capital: Pretoria
(capital administrativa), Bloemfontein (capital judicial) y Ciudad del
Cabo (capital legislativa)
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Nacionalidades y
etnias: 77% negros, 10% blancos (el 60% de los blancos son
descendientes de los afrikáners y los demás son, en su mayor parte, de
origen británico), 8% mestizos, 2,5% de origen indio
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Idiomas: Las lenguas
mayoritarias son el inglés, el afrikáans, el sesotho, el isixhosa y el
isizulú. Otras lenguas oficiales son el isindebele, el salebowa, el
siswati, el xitsonga, el setswana y el tshivenda. En total, 11 idiomas
oficiales
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Religión: cristianos,
musulmanes, hindúes, judíos y religiones tradicionales
-
Régimen político:
república miembro independiente de la Commonwealth
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Presidente: Thabo
Mruyelwa Mbeki
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PIB: 146.000 millones
de dólares
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PIB per cápita: 2.133
dólares
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Crecimiento anual: 0,9%
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Inflación: 7,8%
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Principales recursos
económicos: minería, finanzas, seguros, elaboración de alimentos
Principales socios comerciales: Estados Unidos, Reino Unido, Alemania,
Japón e Italia
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HISTORIA
Aunque
las tribus khoisan de cazadores nómadas, recolectores y pastores
vivieron en el sur de África durante cerca de cuarenta mil años, no
alcanzaron el cabo de Buena Esperanza hasta hace unos dos mil. Alrededor
del siglo XV, la mayor parte de la tierra cultivable había sido ocupada
por las tribus invasoras de pastores bantúes.
El sur de África se convirtió en una escala habitual para las
expediciones europeas después de que, en 1498, Vasco de Gama abriese la
ruta de las especies por el cabo de Buena Esperanza, ya doblado por otro
portugués, Bartolomé Dias, en 1488, y en 1652 el holandés Jan Van
Riebeck estableció un asentamiento permanente de aprovisionamiento en la
bahía de Mesa, donde se extiende la actual Ciudad del Cabo. Comenzaba
una época de prosperidad para la compañía de Indias Orientales. Los
neerlandeses, en su mayoría burgueses, avanzaron lentamente hacia el
Norte y diezmaron a los khoisan con las armas y las enfermedades. Hacia
finales del siglo XVIII, con el declive de los holandeses, Gran Bretaña,
como era previsible, se lanzó a la conquista de otra porción de África.
Se esperaba que los colonos británicos se establecieran en una zona
intermedia entre los pastores bóers y los xhosa, pero las familias de
inmigrantes británicos se asentaron en las ciudades, lo que incrementó
la división entre la zona rural y la urbana, evidente en la Sudáfrica
blanca, incluso en la actualidad. Si bien la esclavitud fue abolida en
1834, la división del trabajo entre negros y blancos convenía demasiado
a los blancos y no se produjo ningún cambio.
Las convulsiones en el sur del África negra no fueron provocadas sólo
por los invasores blancos. Difaqane fue el nombre dado a una campaña de
terror planeada por el jefe zulú Shaka, a principios del siglo XIX. Esta
oleada de violencia en el sur del continente supuso la aniquilación de
algunas tribus y la esclavitud para otras, las más afortunadas huyeron.
En medio de este caos, los bóers, descontentos, iniciaron una emigración
hacia el Norte (la Gran Travesía) para alejarse del dominio británico.
Los pastizales por los que avanzaron fueron abandonados u ocupados por
refugiados traumatizados; les resultó fácil convertirlos en pastos para
sus ganados. Sin embargo, los zulúes ofrecieron una fuerte resistencia a
los bóers, hasta que cedieron ante la superioridad armamentística de
éstos. Surgieron varias repúblicas bóers en el interior que fueron
anexionadas por los británicos en medio de una confusión de tratados,
diplomacia y violencia a mediados del siglo XIX. Justo cuando parecía
que la bandera británica iba a dominar desde El Cairo hasta Ciudad del
Cabo, se descubrieron diamantes en Kimberley en 1869, y la resistencia
de los neerlandeses se reactivó.
La primera guerra anglo-bóer se zanjó con la victoria de los bóers y la
creación de la Zuid-Afrikaansche Republiek. Los británicos se retiraron,
hasta que se descubrió un enorme yacimiento de oro cerca de
Johannesburgo; entonces emprendieron una nueva ofensiva que provocó la
segunda guerra anglo-bóer. En 1902, los bóers habían agotado sus
recursos convencionales y pasaron a realizar acciones de guerrilla,
cuestionando el control británico sobre las zonas rurales. Los
británicos reprimieron la resistencia con represalias desproporcionadas:
si se producía la voladura de una línea de ferrocarril, destruían la
granja más cercana; si alguien disparaba desde una granja, incendiaban
la casa, destruían las cosechas y mataban a los animales. Las mujeres y
niños de las granjas eran apresados y enviados a campos de concentración
-un invento británico-, donde 26.000 fallecieron por enfermedad y
abandono. Los bóers se vieron forzados a firmar la paz.
Poco después, en 1910, se creó la Unión Surafricana y se aprobó un
aluvión de leyes racistas que restringieron los derechos de los negros y
establecieron los fundamentos del Apartheid. En 1914 se sofocó una
rebelión militar de los bóers, contrarios a la participación surafricana
en la I Guerra Mundial. Los afrikáners emprendieron la tarea de
controlar Sudáfrica desde el plano político. En las elecciones de 1948,
el ultraderechista Partido Nacional, dominado por los afrikáners, tomó
las riendas y no permitió que la represión de los blancos disminuyera
hasta 1994. Cada persona era clasificada según su raza, la cual
determinaba en qué lugar debía vivir, trabajar, rezar o estudiar. Sin
tener dónde habían nacido, los negros fueron divididos en diez grupos
tribales, desahuciados y confinados a zonas rurales subdesarrolladas,
los llamados homelands. La idea era recluirlos en dichos territorios
que, según la propaganda, iban a transformarse en estados
autosuficientes y autogobernados. Estas tierras carecían de
infraestructuras e industrias y, por lo tanto, eran incapaces de
producir alimento bastante para la población negra. Numerosas familias
regresaron a las ciudades de donde procedían y se instalaron en
campamentos miserables. El jefe Mangosuthu Buthelezi fue una figura
primordial dentro del movimiento Inkatha, un intento fallido de unir a
los líderes de los homelands. La resistencia de los negros se desarrolló
en forma de huelgas, actos de desobediencia civil y marchas de protesta
y recibió el apoyo de la opinión pública internacional a comienzos de
los años sesenta, cuando 69 manifestantes murieron en los disturbios en
Sharpeville y los líderes del Congreso Nacional Africano (ANC), entre
ellos Nelson Mandela, fueron encarcelados.
Tras abandonar la Commonwealth en 1961, Sudáfrica se aisló del mundo. La
paranoia se incrementó durante los años sesenta y setenta, cuando las
potencias europeas se retiraron de África y se formaron estados
gobernados por negros, a menudo de carácter socialista, junto a la
frontera norte del país. Sudáfrica respondió con las armas, desde
ataques limitados (Mozambique y Lesoto) a ofensivas a gran escala
(Angola y Namibia). Cuando Cuba intervino en Angola en 1988, Sudáfrica
sufrió una importante derrota y la guerra resultó ser mucho menos
atractiva. A medida que el espíritu de distensión impulsado por Gorbachov se extendió por el sur de África, Cuba se retiró de Angola,
Namibia pasó a ser un estado independiente y, en 1990, se estableció por
fin una paz estable.
La situación interior estaba lejos de resolverse. Las respuestas
violentas a las protestas de los negros incrementaron el riesgo de
conflicto revolucionario, y las Naciones Unidas decidieron imponer
sanciones económicas y políticas. A mediados de los ochenta explotó la
violencia entre los propios negros de los Townships. Aunque se
estableció una diferenciación simplista entre el ANC, de izquierdas y
mayoría xhosa, y el movimiento Inkatha, dominado por zulúes y de talante
conservador, estas distinciones eran demasiado reduccionistas dentro del
contexto de privaciones sociales y económicas que sufrían los negros.
Hubo enfrentamientos entre rivales políticos, enemigos tribales y entre
aquellos que vivían en los enormes albergues para trabajadores
emigrantes y sus vecinos de los Townships. El presidente P.W. Botha
mandó detener, torturar y censurar hasta 1989, cuando las sanciones
económicas empezaron a hacerse notar, el rand se hundió y el reformista
F.W. de Klerk asumió el poder. Las leyes segregacionistas fueron
revocadas, los prisioneros políticos liberados y se entablaron
conversaciones para la formación de un gobierno multirracial. Las
elecciones libres de 1994 encumbraron al ANC, y Nelson Mandela asumió la
presidencia. El Partido Nacional de F.W. de Klerk logró el 20% de los
votos y el Inkatha Freedom Party obtuvo un 10,5%. Sudáfrica volvió a
integrarse en la Commonwealth unos meses después. En 1996 se aprobó la
nueva constitución, que igualó ante la ley a todos los ciudadanos.
A
pesar de las heridas del pasado y de los enormes problemas que tiene
ante sí, en la actualidad Sudáfrica es un país con un ambiente
infinitamente más optimista y relajado que hace unos años. La comunidad
internacional apoya sin reservas a la nueva Sudáfrica y al deseo
aparentemente sincero del ANC de crear una nación exenta de racismo.
Entre los blancos existe una mezcla de alivio y desconcierto, y entre
los negros rebosa el júbilo por la libertad obtenida. Aunque deberá
transcurrir cierto tiempo para que la mayoría negra logre un beneficio
económico de la libertad, la estructura política parece suficientemente
estable como para mantener la cohesión de las distintas regiones. Las
expectativas puestas en la actual Sudáfrica son enormes.
En 1999 el país votó en unos comicios multirraciales por segunda vez en
su historia. Se debatieron cuestiones como la economía y la aptitud de
los candidatos. Se especuló con que los votos en favor del ANC
disminuirían tras la retirada de Nelson Mandela. El ANC, por contra, los
incrementó hasta situarse a sólo un escaño de los dos tercios del
Parlamento, que le permitiría modificar la Constitución. Thabo Mbeki,
que sucedió a Mandela al frente del ANC, pasó a ser presidente tras las
elecciones de 1999 y Jacob Zuma, su vicepresidente.
Mbeki ha demostrado ser un presidente en general competente, pero el
hecho de ostentar los cargos de presidente de Sudáfrica y del Congreso
Nacional Africano no le ha sido de ayuda a causa de su rechazo a
condenar con rotundidad la política incendiaria del presidente de
Zimbabwe, Robert Mugabe, y sus comentarios erróneos acerca del Sida.
Esta crisis, que afecta a 4,2 millones de surafricanos, amenaza
seriamente con eclipsar los demás problemas nacionales del país.
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CULTURA
Sudáfrica es una sociedad
multirracial y diferenciar subgrupos por el color de la piel puede
ocasionar problemas. A los descendientes de afrikáners y británicos no
les hace gracia que se les confunda, y existen numerosos grupos
importantes y subgrupos dentro las culturas negras.
El mestizaje presente en las áreas urbanas provoca la desaparición de
las antiguas culturas y la aparición de nuevos sincretismos, pero en las
zonas rurales las culturas negras autóctonas mantienen su idiosincrasia.
Todas ellas creen en una deidad masculina, en espíritus ancestrales y
fuerzas sobrenaturales. La poligamia está permitida, suele pagarse por
una mujer, ya que mediante este precio la familia del novio compensa a
la de la novia por la pérdida de su hija. El ganado desempeña una
función destacada en numerosas culturas, pues son símbolos de riqueza y
sirven para realizar sacrificios.
El arte de las poblaciones indígenas surafricanas es un medio para
conocer culturas perdidas. Las pinturas rupestres de los san
(bosquimanos), algunas de las cuales datan de hace 26.000 años, entran
dentro de esta categoría. En otros casos, como ocurre con los elaborados
abalorios en clave de los zulúes, el arte tradicional se ha adaptado
para sobrevivir bajo diferentes circunstancias. La zulú es una de las
civilizaciones supervivientes más fuertes, y sus cantos comunitarios en
las manifestaciones del Inkatha Freedom Party son una poderosa expresión
de su cultura ancestral. Los xhosa también son relevantes; se les
denomina el pueblo rojo, debido a las ropas teñidas de este color que
lucen los adultos. Los ndebele son un grupo relacionado con los xhosa
que habita en el Transvaal Norte en casas pintadas.
La cultura afrikáner se ha desarrollado dentro de un aislamiento
deliberado: mientras que la Europa del siglo XIX descubría la democracia
y el liberalismo, ellos caminaban junto a las vacas y con la Biblia en
la mano. En la actualidad, las comunidades rurales siguen girando en
torno a las conservadoras iglesias reformistas neerlandesas, pero la
evolución ha sido inevitable.
Aparte de los afrikáners, la mayoría de los surafricanos de origen
europeo son descendientes de británicos. Éstos, más urbanos, controlan
los sectores financieros y económicos. Los afrikáners se consideran más
comprometidos con Sudáfrica y utilizan una palabra poco afortunada para
describir a aquel que tiene un pie en Sudáfrica y otro en Gran Bretaña: soutpiel o picha salada. Igualmente existe una influyente comunidad
judía y una significativa minoría india.
La influencia británica en Sudáfrica también alcanzó al ámbito
culinario. El filete o la salchicha boerwors, la verdura cocida y las
patatas fritas son el pan de cada día, y los platos más atrevidos
resultan bastante disuasorios. Los vegetarianos no disfrutarán de la
gastronomía local. Los platos surafricanos no se sirven habitualmente en
restaurantes, aunque se puede satisfacer el apetito con un plato barato
de arroz y estofado de los puestos callejeros en las ciudades. La
cerveza y el brandy son las bebidas alcohólicas más demandadas, y sus
excelentes vinos son cada vez más apreciados.
Sudáfrica cuenta con una gran diversidad de civilizaciones, pero hubo
otras que desaparecieron durante los años del Apartheid. En una sociedad
en la que uno podía ser encarcelado por poseer un cuadro políticamente
incorrecto, el arte serio se vio relegado a la clandestinidad para dejar
que lo relamido ocupara las galerías y los teatros. Un ejemplo fue la
destrucción de District Six, un vibrante barrio multicultural de Ciudad
del Cabo, y de Sophiatown, en Johannesburgo, donde músicos de renombre
desarrollaron su arte en una zona descrita como "un esqueleto con
sonrisa permanente". Grupos como Ladysmith Black Mambazo han logrado
hacer llegar los sonidos de su país al público occidental, durante y
después del Apartheid.
Uno de los aspectos más excitantes del país es que está reinventándose a
sí mismo y, al haber una gran masa de población marginada del avance
económico, el cambio se está produciendo sin que contribuyan los
responsables de la imagen de éste. Entre las señales esperanzadoras,
figuran las exposiciones retrospectivas de artistas negros y el hecho de
que músicos de toda África actúen en los principales festivales. La
nueva Sudáfrica está siendo creada en los Townships (barriadas negras)
de las ciudades.
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FIESTAS
Las fiestas oficiales se
reestructuraron tras las elecciones de 1994. El Día de la Promesa, que
conmemora la masacre de los zulúes, ha pasado a denominarse Día de la
Reconciliación (16 de diciembre); el Día de Soweto, muy celebrado
extraoficialmente, conmemora las revueltas estudiantiles que condujeron
a la liberación y ha pasado a ser el Día de la Juventud (16 de junio).
El Día de los Derechos Humanos (21 de marzo) se celebra en el
aniversario de la masacre de Sharpeville.
En julio Grahamstown, en la región del Cabo Oriental, organiza el
Festival Nacional de las Artes. Además de arte, ópera y teatro
convencional incluye espectáculos de vanguardia y estudiantiles, como
representaciones teatrales en muchas de las lenguas habladas en
Sudáfrica . El gran Festival Arts Alive se celebra en Johannesburgo en
septiembre y octubre; su programación, oficial y alternativa, incluye
excelente música. Existe un gran número de talleres que reflejan las
ricas civilizaciones del continente, postergadas durante los años del
Apartheid. En Pretoria se celebra el Festival de la Jacarandá durante la
tercera semana de octubre, cuando estas flores están en su esplendor. El
popular Pretoria Show se hace efectivo en la tercera semana de agosto.
El Apartheid boicoteó las competiciones de alto nivel privando de su
disfrute a los deportistas y aficionados surafricanos; cualquier partido
internacional de cricket o de rugby se vive como un gran acontecimiento.
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CLIMA
El verano puede llegar a ser sumamente
caluroso, en especial en el Lowveld. Las zonas más elevadas gozan de un
clima agradable durante el período estival, pero en las montañas las
precipitaciones y la niebla son frecuentes. Las regiones nororientales
pueden tener una humedad agobiante; en cambio, es posible nadar en la
costa oriental durante todo el año. La primavera es la estación idónea
para ver flores silvestres en las provincias del Cabo Occidental y del
Norte. Los inviernos son suaves en todas partes, salvo en las áreas de
mayor altitud, donde se producen heladas y nevadas ocasionales.
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DOCUMENTACION
& VISA
(FAVOR DE VERIFICAR LOS
REQUERIMIENTOS DE VISADO CON EL CONSULADO O EMBAJADA MAS CERCANA, NO
SOMOS RESPONSABLES DE LA INFORMACIÓN A CONTINUACIÓN)
Los ciudadanos de los
países de Estados Unidos y la Unión Europea no necesitan visado para
estancias inferiores a 90 días. Lo mismo ocurre con los oriundos de
Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela, mientras que
los de Bolivia, Costa Rica, México y Perú no necesitan visado si su
estancia es inferior a 30 días. Para mas información
sobre visas, visite
http://www.dfa.gov.za/consular/visa.htm
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DINERO
La moneda es la Rand.
Relación aproximada de
precios:
Comidas:
- Presupuesto bajo: entre
5 y 10 dólares
- Presupuesto medio: entre 10 y 20 dólares
- Presupuesto alto: a partir de 20 dólares
Alojamiento
- Presupuesto bajo: entre
7 y 25 dólares
- Presupuesto medio: entre 25 y 50 dólares
- Presupuesto alto: a partir de 50 dólares
Los viajeros con un
presupuesto limitado, dispuestos a acampar o a alojarse en albergues y a
prepararse la comida pueden gastar unos 10 dólares al día. Desplazarse,
salvo haciendo autostop, dispara esta cantidad, ya que las distancias
son grandes y los transportes públicos, caros.
Aquellos que prefieran dormir en hoteles con baño privado, comer en
restaurantes dos veces al día y viajar a su aire en autobús o en tren
deben calcular entre 40 y 60 dólares por persona.
La mayoría de los bancos canjean cheques de viaje de las principales
divisas, normalmente con una comisión del 1%. El First National Bank
tiene un recargo de base superior, pero su comisión es más baja y puede
resultar conveniente para cambiar unos pocos cheques. Es aconsejable
conservar los comprobantes de cambio, ya que serán necesarios para
reconvertir los rands al abandonar el país. Sudáfrica ha introducido
nuevas monedas y billetes, pero continúan utilizando las antiguas, por
lo que es difícil familiarizarse. El billete de 200 rands se parece al
de 20, así que conviene prestar atención.
Las tarjetas de crédito, en especial Visa y Mastercard, se aceptan en
numerosos establecimientos. Cada vez más cajeros automáticos adelantan
dinero en efectivo, pero este servicio se circunscribe a los principales
centros urbanos. Recomendamos que el viajero consulte con su banco para
saber si puede acceder a los cajeros automáticos de la red Cirrus.
Es apropiado dejar propina, ya que los salarios son bajos. Lo habitual
es dar entre el 10 y el 15%.
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DESPLAZAMIENTOS
Sudáfrica
es un país orientado al viaje en vehículo privado, con autopistas
magníficas pero un transporte público limitado y caro. Quien quiera
recorrer la nación en un breve espacio de tiempo puede que necesite
alquilar un coche. Quien no disponga del dinero necesario pero sí de
mucho tiempo puede practicar autostop, aunque no es recomendable. Si a
uno no le importa viajar un tanto incómodo, le interesará saber que
existe una amplia red de taxis-microbús, autobuses y trenes. Los
taxistas locales no se encuentran en la calle a simple vista, hay que
reclamarlos telefónicamente.
Los autobuses Translux Express, bastante cómodos, operan en las
principales rutas.
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GASTRONOMÍA
La
cocina surafricana se caracteriza por la utilización de carnes y
mariscos en la elaboración de sus principales platos. El recetario
surafricano está compuesto por especialidades de la cocina autóctona
tradicional y recetas con claro influjo de la cocina inglesa. El plato
estrella de la cocina tradicional africana son las gachas de avena dura,
que suelen ir acompañadas con salsa de carne o verduras. Entre los "afrikáners"
es muy popular un tipo de cocina denominada "boerekos" (comida de
granjeros). La cocina del Cabo es la cocina que introdujeron en el país
los antiguos esclavos asiáticos y es una de las ofertas culinarias más
populares de Sudáfrica . Esta cocina se caracteriza por la utilización de
curry y otras salsas especiadas. Los platos más destacados son: el "bobotie"
(picadillo picante), los "sosaties" (una especie de kebbab con carne
picada) y el pudín "malva". Otras delicias que se pueden degustar en
cualquiera de los buenos restaurantes que salpican las ciudades
surafricanas son: brochetas de carne, langosta, cazuela de verduras, el
"potjiekos" (puchero), "boerewors" (salchicha picante) y el pollo
peri-peri, que se sazona con un condimento de origen portugués que da
nombre al plato (peri-peri). Este condimento también suele acompañar al
"braai" (carne asada). Estos platos suelen servirse junto a los
excelentes vinos nacionales, ya que en este país se producen excelentes
brandys y vinos dulces. Las zonas más productivas del país son las de el
Pequeño Karroo, las Winelands (Paarl, Franschhoek, Stellenbosch) y la
Bahía Walker. En Sudáfrica también es muy popular la cerveza, sobre todo
las de tipo "lager" (suaves y ligeras). También destaca la cerveza
Mitchell de Knysna.
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SALUD
Se aconseja la profilaxis
antimalaria. No bañarse en aguas estancadas por riesgo de bilarciosis.
Se recomienda no beber agua del grifo ni tomar alimentos sin cocinar. Es
aconsejable llevar un botiquín bien preparado y viajar con un seguro
médico y de asistencia. Sudáfrica cuanta con
excelentes servicios médicos, pero los tratamientos médicos son muy costosos. Por lo mismo es preferible adquirir un seguro médico temporal
privado
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SEGURIDAD
¡Hay inseguridad
ciudadana! Le recomendamos de no salir solo y no llevar mucho
dinero en efectivo consigo
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¿QUÉ VISITAR?
Ciudad
del Cabo
Al igual que las demás ciudades surafricanas, Ciudad del Cabo es
ambivalente, europea y africana, una mixtura de ambos mundos. Pero
indiscutiblemente es una de las ciudades más bellas del continente.
Ciudad del Cabo, el asentamiento más antiguo de Sudáfrica , está dominada
por el monte Mesa, de 1.000 m y cima plana, y a escasa distancia pueden
realizarse excursiones, visitar los viñedos y bañarse en las playas.
Tiene fama de ser una ciudad abierta y de ambiente relajado, y tal vez
la más segura de África para los visitantes.
El centro de la urbe se extiende al norte del monte Mesa y es
sorprendentemente exiguo. La zona central, denominada City Bowl, acapara
los puntos más atractivos de la localidad. El castillo de Buena
Esperanza fue edificado entre 1666 y 1679 y es una de las construcciones
de mayor antigüedad del sur del continente. El Museo Surafricano, aunque
un tanto pasado de moda, merece una visita, tiene numerosas vitrinas
llenas de animales y dioramas de dinosaurios. Entre los objetos de
civilizaciones indígenas, figuran llamativas muestras del arte de las
comunidades san (bosquimanos). El District Six Museum es un
emplazamiento sencillo dedicado a los residentes de la otrora vibrante
comunidad que fue arrasada por las excavadoras. El muelle de Victoria y
Alfred se encuentra al norte del centro. Orientado descaradamente al
turista, pero sin la pulcra artificialidad de similares remedos de
puertos, es un lugar interesante, repleto de restaurantes, bares,
locales de música, tiendas y un nuevo acuario. Los establecimientos
cierran tarde, así que se puede ir a cualquier hora.
El teleférico del monte Mesa es una atracción obvia y popular, pero
imprescindible. Cuando el cielo está despejado, las vistas desde la
cumbre son sublimes; se pueden realizar excursiones por la cima, en
especial en primavera, cuando las plantas florecen. Alberga damanes de
roca, criaturas semejantes a un roedor, pero cuyo pariente más cercano
es el elefante. El jardín botánico Kirtenbosch, en la ladera este del
monte Mesa, está dedicado a las plantas endémicas. La isla de Robben (o
Seal), sirvió de cárcel a los presos políticos hasta la caída del
Apartheid; su residente más famoso fue Nelson Mandela.
El City Bowl es el lugar adecuado para buscar albergues, casas de
huéspedes y hoteles. Sea Point, en el océano Atlántico, al oeste del
centro, es otra buena zona donde hospedarse. Observatory, un bonito
barrio frecuentado por estudiantes, se ubica al este del centro y un
poco apartado, pero allí se pueden descubrir establecimientos económicos
y de precio medio. Además, resulta el sitio idóneo donde comer para
quien el fulgor de los muelles le resulte excesivo.
Durban
Durban es una urbe subtropical en la provincia nororiental de KwaZulu/Natal.
Este importante puerto de mediados del siglo XIX acoge la mayor
concentración de población de origen indio de la nación. En la
actualidad, es conocida por su animada vida nocturna. El clima y el
agua, gracias a la corriente de las Agujas, resultan agradables durante
todo el año; las extensas playas atraen a gran cantidad de surfistas.
Además de sus playas, Durbs tiene bastante que ofrecer. El impresionante
edificio del Ayuntamiento alberga una galería de arte con una
completísima colección de obras contemporáneas de artistas surafricanos
y un desigual Museo de Ciencia Natural (merece la pena ver la sección
dedicada a las cucarachas). También en el centro de la ciudad, el Museo
de Historia Local cuenta con interesantes objetos que reflejan la vida
colonial, mientras que el Centro de Arte Africano exhibe obras de
artistas rurales.
El barrio indio, al oeste del centro, rebosa una animación y una
vitalidad carente en la mayoría de las zonas comerciales de Sudáfrica .
El mercado de Victoria Street es su epicentro, otros enclaves notorios
son la mezquita Juma, la mayor del hemisferio sur, y el templo hindú
Alayam, el más grande y antiguo del país. Por desgracia, de noche esta
zona no se considera segura.
Marine Parade, frente a la playa, es el punto más concurrido de Durban.
Hoteles y restaurantes se disponen a lo largo de este paseo o en las
calles situadas detrás de él, así como locales de copas. Al anochecer,
la gente se desplaza a los restaurantes de las afueras del norte o a los
grandes hoteles y clubes que están frente a la playa. Durban cuenta con
un aeropuerto internacional y está bien comunicada mediante autobuses y
trenes con las principales ciudades surafricanas.
Garden Route
Muy promocionada, la Garden Route (Ruta de los Jardines) discurre por un
precioso tramo de costa en la provincia del Cabo Occidental. La estrecha
llanura costera contiene una gran extensión boscosa, bordeada por
lagunas que se extienden tras una barrera de dunas y playas de arena
blanca. La Garden Route cuenta con zonas de bosque autóctono (con
cladrastis lutea gigantes y flores silvestres), así como con
plantaciones de eucaliptos y pinos. Es idóneo para la práctica de
deportes acuáticos y goza de un clima agradable durante todo el año. A
lo largo de la ruta, están diseminados algunos complejos inmobiliarios,
pero es preferible encontrar alojamiento en un albergue. Descuellan por
su tranquilidad las bahías de Mossel, Herold y Buffalo.
George es el mayor centro de transportes de la región, una localidad
desde donde organizar cómodamente el viaje. Los viajeros que se
encuentren entre Ciudad del Cabo y la Garden Route pueden seguir una
dura y espectacular ruta alternativa que consiste en atravesar las
montañas del Pequeño Karoo. Es una región célebre por sus avestruces,
que gustan del clima seco y soleado, sus flores silvestres y por sus
kloofs (barrancos) y sus pasos cortados en las montañas.
Johannesburgo
Jo'burg, Jozi, eGoli o la Ciudad del Oro (nunca Johannesburgo) es, con
diferencia, la mayor urbe de Sudáfrica . Localidad de rápido crecimiento,
a menudo resulta fea, pero es rica, vital y goza de un clima
privilegiado. Si se desea conocer la verdadera Sudáfrica e intentar
comprenderla, Jo'burg no debe faltar en ningún itinerario. Aunque la
separación entre razas pervive, hay más posibilidades de conocer negros
en relativa igualdad de condiciones en Johannesburgo que en cualquier
otro lugar. A diferencia de muchas ciudades surafricanas en las que hay
tan pocas caras negras que uno casi se olvida de que está en África, el
centro de Jo'burg ha sido recuperado por la población negra, y las
aceras están copadas por los vendedores ambulantes y puestos de todo
tipo. También cuenta con una oferta teatral y musical interracial cada
vez más amplia.
El centro de la ciudad se extiende siguiendo una rigurosa cuadrícula,
por lo que resulta sencillo orientarse. Los suburbios del Norte están
habitados por blancos de clase media; son barrios aislados y asépticos,
los negros trabajan allí en tareas domésticas. Las barriadas negras o
Townships circundan la ciudad ofreciendo un agudo contraste frente a los
suburbios del Norte. Soweto, una enorme superficie atestada de bungalós,
casas, cabañas, dormitorios comunales y chabolas, es el mayor Township.
La mayoría de los surafricanos blancos ignora por completo cómo es la
vida dentro de los Townships, y pocos han llegado a internarse en
alguno. Aunque los Townships continúan sumidos en un estado traumático,
los foráneos no son automáticamente elegidos como objetivo por sus
habitantes y es posible visitarlos. No obstante, es recomendable pedir
consejo a un lugareño antes de desplazarse a uno o ir con un viaje
organizado o con un amigo negro de confianza.
Durante un tiempo, Hillbrow fue uno de los lugares más excitantes de
Sudáfrica , una meca de la bohemia, con la que sólo podían rivalizar el
Soho y el Greenwich Village. Sin embargo, hoy en día puede que sea el
sitio más peligroso del país, dominado por rascacielos y hoteles
baratos. Quien quiera visitarlo debe armarse de valor y, desde luego, no
ir de noche.
Quizá el viajero no tenga elección y deba pasar por Johannesburgo, ya
que la mayoría de los vuelos internacionales se dirigen allí. La
metrópoli es uno de los principales puntos para los vuelos nacionales.
Muchos no encuentran problema alguno al pasearse por la ciudad, pero es
conveniente estar precavido. Una combinación de sentido común y temor
será siempre la mejor defensa. No es prudente mostrar signos de
ostentación ni parecer un turista (los bolsos y las cámaras son
tentaciones). Es necesario observar lo que ocurre alrededor y no dudar
en cruzar la calle para evitar un callejón o un individuo o grupo con
aspecto sospechoso. Debe evitarse el centro de la ciudad por la noche y
los fines de semana, cuando las tiendas están cerradas y circula poca
gente.
Al conducir hay que mantener los pestillos cerrados y, al esperar en un
semáforo, conviene dejar suficiente espacio delante para poder huir si
es necesario.
Parque Nacional Kruger
Es uno de los parques naturales más célebres del mundo, figura entre los
más grandes y antiguos: está a punto de cumplir el siglo de existencia.
Aquí pueden verse los cinco grandes (leones, leopardos, elefantes,
búfalos y rinocerontes), así como guepardos, jirafas, hipopótamos y toda
clase de antílopes y animales de menor tamaño. Aunque la mayoría de las
personas han visto especies africanas en el zoológico, nunca se exagera
al afirmar lo extraordinario y diferente que es contemplar estos
animales en su entorno natural. Sin embargo, el Kruger no ofrece una
experiencia salvaje, ya que está muy organizado y es muy accesible y
popular.
El parque abarca 350 km junto a la frontera con Mozambique, con una
anchura media de 60 km. Alrededor de dos mil kilómetros de carreteras
recorren su interior, de modo que incluso los fines de semana y durante
las vacaciones escolares es posible estar solo y contemplar lo que
aparece ante la vista. Los principales puntos de entrada son Skukuza y
Nelspruit, ambas localidades a un día en coche de Johannesburgo. El
alojamiento suelen ser unas cabañas bien acondicionadas, gestionadas por
la Dirección de Parques Nacionales. Las instalaciones varían desde
comunales y básicas hasta privadas y con aire acondicionado.
Drakensberg
La imponente Drakensberg (montaña del Dragón) es un macizo de basalto
que marca la frontera con Lesoto. Aunque se sabe que está habitada desde
hace miles de años (cuenta con numerosos enclaves con pinturas san ), en
las últimas décadas algunas de sus cumbres y rocas sólo han sido pisadas
por europeos. Gran parte de la cordillera está integrada en diversos
parques nacionales, de los cuales el más espectacular es el Royal Natal
National Park. La frontera sur del mismo está formada por el Anfiteatro,
un acantilado de 8 km que, si visto desde abajo resulta imponente, más
aún desde arriba. Aquí se precipitan en una caída de 850 m las cascadas
Tugela en cinco tramos; el más alto suele helarse en invierno. La zona
cuenta con magníficos senderos de interés natural l, la flora es rica y
variada y las opciones para practicar escalada son innumerables.
Bergville es la base desde donde visitar Royal Natal. Se puede llegar
hasta allí en taxi-microbús desde Ladysmith.
Port St Johns
Situada en la desembocadura del río Umzimbuvu, en la provincia del Cabo
Oriental, Port St Johns es una pequeña ciudad idílica, con una población
negra mayoritaria y un ambiente relajado. Los artistas y artesanos se
han mudado de las grandes ciudades para establecer sus talleres y
estudios en la zona, algunos de los cuales pueden visitarse. Éste es el
lugar apropiado para conocer la nueva Sudáfrica rural. Posee vegetación
tropical, espectaculares acantilados, playas fantásticas y abundantes
alojamientos para mochileros. En la Silaka Nature Reserve, una pequeña
reserva natural en el litoral, justo al sur de Port St Johns, viven
nutrias y cormoranes de pecho blanco.
También cuenta con pozas naturales en la costa y un estuario donde los
áloes crecen prácticamente junto al agua.
Se puede ir a Port St Johns en autobús desde Durban vía Lusikisiki (el
camino más corto) o Umtata.
Costa de Shipwreck
Este tramo costero en la provincia del Cabo Oriental, cementerio para
numerosos barcos, en gran medida sigue virgen. Hay un par de centros
turísticos y el inevitable casino, pero resulta sencillo alejarse de
todo ello. El Shipwreck Hiking Trail (sendero de los naufragios) se
extiende a lo largo de 64 km, pero existen diferentes puntos de salida y
entrada fáciles para los excursionistas. Ésta es una de las escasas
zonas de senderismo de Sudáfrica donde uno puede ir a su aire, acampar
casi donde se quiera y encender hogueras. Quienes realicen el esfuerzo
se verán recompensados con playas desiertas donde practicar el surf, una
rica vegetación costera, maravillosos estuarios y una gran diversidad de
aves. Hay que intentar preservarlo y evitar causar cualquier daño. East
London y Port Elizabeth son las principales entradas para la región.
Parque
Nacional Kalahari Gemsbok
Este parque nacional se extiende desde la provincia del Cabo
Septentrional hasta bien entrado Botsuana, lo que lo convierte en una de
las mayores zonas protegidas de África (casi tres millones de
hectáreas). Se encuentra muy alejado de la civilización, con
polvorientas carreteras sin asfaltar. El tamaño del parque es crucial
para permitir la migración sin obstáculos de los antílopes que, en
ocasiones, se ven obligados a recorrer enormes distancias para conseguir
agua y comida. Aunque el paisaje está catalogado como semidesértico, es
más rico de lo que parece y acoge una importante población de aves,
reptiles y mamíferos pequeños. Los animales vegetarianos alimentan a
depredadores como el león de melena negra del Kalahari y guepardos,
leopardos, perros salvajes, hienas, chacales y zorros.
La mejor época para visitarlo es en junio y julio, cuando el clima es
más frío (llega a helar por la noche) y los animales se desplazan por
los lechos secos de los ríos. La ciudad de importancia más próxima es
Upington, pero se halla bastante distante (hay que tener cuidado al
conducir por las carreteras en mal estado). El alojamiento está
gestionado por la Dirección de Parques Nacionales; se ofrecen desde
zonas de acampada hasta chalés con todo tipo de comodidades.
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DEPORTES / ACTIVIDADES
Los
viajeros más activos tendrán ocasión de gastar sus zapatillas en
Sudáfrica . Existen excelentes rutas de senderismo, que suelen contar con
alojamiento, aunque los más intrépidos tal vez las encuentren demasiado
concurridas. La bicicleta de montaña está ganando fama, incluso es
posible recorrer con ella algunos parques naturales. A quien esto le
resulte temerario puede organizar fácilmente un safari por los parques y
reservas nacionales. Los deportes aéreos son populares; el ala delta se
practica en el monte Mesa y hay compañías que preparan vuelos en globo y
paracaidismo en los centros costeros. Sudáfrica no es muy renombrada por
la práctica del rafting y de la canoa, pero cuenta con zonas desérticas
interesantes en el río Orange, en el extremo norte. Los aficionados a la
ornitología y a las flores no encontrarán un lugar que reúna tanta
diversidad, colorido y especies. Sudáfrica también dispone de enclaves
magníficos y poco concurridos para practicar el surf. La mayoría de los
surfistas habrán oído hablar de la bahía Jeffreys, pero los litorales
este y sur ofrecen olas de tubo en sus playas.
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ESTUDIAR Y EMIGRAR
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LIBROS
-
Olasagarre, Juanjo: El
África de Mandela, Ediciones B, Barcelona, 2000
-
Mandela, Nelson: La lucha
es mi vida, Ediciones 29, Sant Cugat del Vallès, 1988
-
Malan, Rian: Mi corazón
de traidor, Editorial Anagrama, Barcelona, 1992
-
Gordimer, Nadine: Ningún
lugar semejante, Planeta-De Agostini, Barcelona, 2000; Un mundo de
extraños, Grijalbo Mondadori, Madrid, 1992
-
Pinchuck, Tony; et al.:
Sudáfrica , Ediciones B, Barcelona, 2000
-
Rojo, Alfonso: La odisea
de la tribu blanca, Editorial Planeta, Barcelona, 1993
-
Van der Post, Laurens:
Aventura en el corazón de África, Ediciones Destino, Barcelona, 1994
-
Coetzee, J.M.: Desgracia,
Grijalbo Mondadori, Barcelona, 2000
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