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Inglaterra

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La imagen tradicional de
Inglaterra, que procede de algún momento de la década de 1930, cuando la
vida social de sus pueblos giraba en torno a la oficina de correos, el
pub local y la parroquia, es la de una tierra apacible y sembrada de
leyendas. No obstante, en la actualidad es mejor conocida por sus
animadas ciudades de bulliciosa vida nocturna, que contrastan con las
verdes y amenas campiñas y los parques nacionales.
Inglaterra mira esperanzada a la nueva centuria mientras intenta olvidar
muchos de los acontecimientos ocurridos en el siglo XX. Los últimos cien
años han presenciado la caída del imperio, la pérdida del comercio
colonial y una reducción de la importancia internacional de este país,
que en pocas décadas ha pasado de ser autoridad mundial a miembro
polémico de la EU. Sin embargo, al mismo tiempo que en el seno de la
familia real se ha desarrollado una verdadera batalla campal, muchas
otras instituciones respetadas de la vida británica han salido del paso
con optimismo y un férreo sentido del protocolo. Después de un tiempo de
gobierno laborista de Tony Blair, la nueva Gran Bretaña se caracteriza
por una realeza que intenta recuperar su perdida popularidad, una
aristocracia alternativa representada por estrellas mediáticas, y un
relajamiento de su enraizado tradicionalismo.
Inglaterra está compuesta
de gentes variadas, procedentes de diversos puntos del planeta. Quienes
se han quedado han contribuido a formar aquello que se conoce como el
"estilo inglés". Las grandes ciudades forman un glosario multicultural,
preferentemente de gentes que llegaron de la India o Pakistán. En el
centro de la isla se da más la mezcla anglosajona.
-
Superficie: 129.720 km²
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Población: 51 millones
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Capital: Londres
-
Nacionalidades y
etnias: anglosajones, escoceses, galeses, irlandeses, antillanos,
paquistaníes e indios
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Idioma: inglés
-
Religión: anglicanos,
metodistas, baptistas, católicos, musulmanes, hinduistas y sijs
-
Régimen político:
monarquía constitucional
-
Jefe de Estado: reina
Isabel II
-
Primer ministro: Tony
Blair
-
PIB: 1,254 billones de
dólares
-
PIB per cápita: 22.800
dólares
-
Crecimiento anual: 3%
-
Inflación: 2.7%
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Principales recursos
económicos: banca y finanzas, acero, equipamiento para el transporte,
gas y petróleo, y turismo
-
Principales socios
comerciales: Unión Europea (especialmente Alemania, Francia, Países
Bajos, Irlanda) y Estados Unidos
-
Miembro de la UE: sí
-
Zona euro: no
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HISTORIA
Los
primeros habitantes de Inglaterra fueron pequeñas tribus de cazadores,
pero los inmigrantes de la Edad de Piedra llegaron alrededor del año
4000 a.C., cultivaron las pizarrosas colinas de la llanura de Salisbury
y construyeron los misteriosos círculos de Stonehenge y Avebury. Les
siguieron los celtas de la Edad de Bronce, procedentes de Europa
Central, que comenzaron a llegar en el año 800 a.C. e introdujeron el
gaélico y el bretón. El primero todavía se habla en Escocia; el último,
en Gales.
Roma invadió la isla en el año 43 d.C., y sólo tardó siete años en
vencer la resistencia de los indígenas y controlar la mayor parte del
territorio. Las tribus escocesas y galesas fueron los pueblos más
resistentes a la conquista, y para contenerlos se construyó la Muralla
de Adriano en el norte de Inglaterra. Los romanos aportaron estabilidad,
calzadas pavimentadas, y el cristianismo. Nunca fueron vencidos;
sencillamente, se desvanecieron alrededor del año 410 d.C., con el ocaso
de su imperio.
Tribus de bárbaros anglos, jutos y sajones comenzaron a introducirse en
el vacío dejado por los romanos, absorbiendo a los celtas. En esa época
se desarrollaron una serie de reinos de taifas anglosajones que, hacia
el siglo VII, comenzaban a tener una vaga noción de nacionalidad
conjunta. A mediados del siglo IX, los vikingos habían invadido el norte
de Escocia, Cumbria y Lancashire, y los daneses irrumpían por el este de
Inglaterra. En el año 871, sólo Wessex, la zona sur del río Támesis,
medio celta medio sajona, se hallaba bajo el dominio inglés. En estas
horas bajas, los ingleses consiguieron neutralizar la superioridad
militar vikinga y comenzó un proceso de asimilación.
El siguiente invasor, Guillermo de Normandía, que pronto fue conocido
como Guillermo el Conquistador, llegó a las costas del sur de Inglaterra
en 1066 con un ejército de 12.000 hombres. Después de ganar la batalla
de Hastings, puso a los normandos franceses en el lugar que hasta
entonces ocupaban los aristócratas ingleses. Los normandos construyeron
castillos impresionantes, impusieron el sistema feudal, aplicaron un
censo y, una vez más, comenzaron a mezclarse con los sajones.
Los siglos siguientes presenciaron una serie de disputas entre reyes,
intrigas políticas, plagas, conflictos y revueltas. La guerra de los
Cien Años contra Francia dio paso a la guerra nacional de las Dos Rosas,
y conocida es la historia negra de la monarquía inglesa. En el siglo XVI,
los problemas matrimoniales de Enrique VIII supusieron la ruptura con el
Papado. El parlamento nombró a este monarca cabeza de la iglesia
anglicana, y la Biblia se tradujo al inglés. En 1536, Enrique VIII
disolvió los pequeños monasterios y confiscó sus tierras.
A mediados del siglo XVII, la lucha de poderes entre la monarquía y el
parlamento desencadenó la guerra civil, que lanzó a los monárquicos,
seguidores de Carlos I (católicos, tradicionalistas, la pequeña
aristocracia y los miembros de la iglesia anglicana), contra los
parlamentarios protestantes partidarios de Cromwell. A la victoria de
éste siguió una dictadura, que incluyó una sangrienta acción en Irlanda.
Hacia 1660, el parlamento, cansado, restauró la monarquía.
A este período le siguió un proceso de expansión, ya que Inglaterra
acumuló colonias en la costa americana, dio licencia a la Compañía de
las Indias para actuar desde Bombay y, finalmente, consiguió tener
Canadá y Australia bajo su gran esfera de influencia. Mientras tanto,
ejercía un control cada vez mayor sobre las islas británicas. El primer
revés del próspero imperio sobrevino en 1772, cuando las colonias
americanas proclamaron su independencia.
Al mismo tiempo, Inglaterra se convertía, rápidamente, en el crisol de
la Revolución Industrial, ya que la energía del vapor, los trenes, las
minas de carbón y la energía hidráulica comenzaron a transformar los
medios de transporte y de producción. Las primeras ciudades industriales
del mundo surgieron en las Midlands, ocasionando movimientos migratorios
de la población. Cuando la reina Victoria subió al trono, en 1837,
Inglaterra se había convertido en la primera potencia mundial: sus
flotas dominaban los mares, fusionando así el imperio británico, y sus
fábricas controlaban el comercio mundial. Durante los mandatos de
Gladstone y Disraeli, se aplicaron los peores excesos de la Revolución
Industrial; sin embargo, se universalizó la educación, se legalizaron
los sindicatos y se permitió votar a todos los hombres: las mujeres
tendrían que esperar hasta después de la I Guerra Mundial.
La participación de Inglaterra en la guerra del 14 dio como resultado la
matanza de un millón de ingleses y un creciente abismo entre las clases
trabajadoras y las de poder. Esto último sentó las bases para los
siguientes 50 años de conflictos laborales, empezando con la Great
Strike (gran huelga) en 1926 y continuando con la crisis económica de la
década de 1930. Inglaterra pasó por los años veinte y treinta de forma
vacilante, con gobiernos que no fueron capaces de hacer frente a los
problemas a los que se enfrentaba el país, incluidos el auge de Hitler y
el III Reich.
Durante la II Guerra Mundial, bajo el gobierno de Winston Churchill,
Inglaterra forjó un espíritu mucho más valeroso. Se recuperó de
Dunquerque, de los implacables ataques aéreos de la Luftwaffe y de la
caída de Singapur y Hong Kong, ganó la batalla de Inglaterra y jugó un
papel importantísimo en la victoria de las fuerzas aliadas. A pesar de
la euforia, los recursos e influencia ingleses se agotaron, y se hizo
cada vez más patente su nuevo papel de segunda potencia, al perder
primero India (en 1947), y después Malasia (en 1957) y Kenia (en 1963).
No fue hasta la década de 1960 cuando se dio por terminado el período de
recuperación de las guerras; para entonces, los ingleses "never had it
so good" (nunca lo habían tenido mejor), según su primer ministro,
Harold Macmillan. En los años sesenta, la ciudad de Londres se convirtió
en el escenario cultural de mayor importancia internacional, donde
Beatles, Rolling Stones, Mary Quant, David Bailey, Twiggy, Jean
Shrimpton y otros interpretaban el papel protagonista. Pero no todo
fueron minifaldas y Sargentos Peppers: la facción independentista de
Irlanda del Norte se volvió públicamente violenta, ocasionando el
despliegue de tropas inglesas en 1969. Conocida eufemísticamente como
The Troubles (los problemas), esta situación ha perseguido desde
entonces al gobierno inglés e irlandés, y ha arruinado a Irlanda del
Norte. La crisis del petróleo de los años setenta, la enorme inflación,
la semana laboral de tres días y la hostilidad entre clases también
supusieron un duro golpe al sistema socioeconómico inglés; en 1979, los
británicos eligieron a Margaret Thatcher para que pusiera orden en todo
este caos.
Thatcher
acabó con los sindicatos, privatizó las industrias públicas, estableció
una meritocracia, envió una flotilla a las islas Malvinas y polarizó la
sociedad inglesa. La dama de Hierro fue el primer ministro que más
tiempo permaneció en el poder en este siglo, y dejó tal marca en los
ingleses que en la actualidad, mucho tiempo después de que su partido la
dejara de lado, continúa ocupando una posición muy importante en
cualquier discusión sobre asuntos nacionales. John Major, primer
ministro desde 1990, no consiguió reunir al país en torno a la causa
conservadora, y cayó en las elecciones de mayo de 1997.
La Inglaterra de Tony Blair es un lugar de cambios, aunque todavía el
llamado nuevo amanecer no ha dado paso del todo a la luz del día, y el
júbilo postelectoral se ha convertido en un optimismo moderado. Sin
embargo, hay razones para tener esperanza, aunque sólo sea porque,
aparentemente, el proceso de paz con Irlanda del Norte va por buen
camino y el recelo inglés a la Unión Europea no parece que sea ya tan
fuerte.
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CULTURA
Las mayores
contribuciones artísticas de Inglaterra se han producido en el ámbito
del teatro, de la literatura y de la arquitectura. Chaucer, Shakespeare
y Dickens son, sin duda, elementos destacados en el bagaje literario
occidental. Aunque no posee una tradición equivalente en pintura y
escultura, gracias a su pasado conquistador Inglaterra es un tesoro de
obras de arte de todas las épocas y de todos los continentes.
Muchos
de los visitantes se sienten abrumados por la majestuosidad de las casas
de la aristocracia y la gran colección de castillos y catedrales y, si
bien la herencia arquitectónica del siglo XX se caracteriza, sobre todo,
por autopistas, rascacielos y un exagerado desarrollo urbanístico,
arquitectos como Norman Foster y Richard Rogers han creado obras tan
impresionantes e innovadoras como la Tate Modern, el Puente del
Millennium y el Edificio Lloyds en Londres.
Sin embargo, quizá el principal elemento de exportación cultural de
Inglaterra sea el idioma inglés, actual lengua franca de la comunidad
internacional. En este lenguaje existen asombrosas variaciones
regionales, y no sería de extrañar que un habitante del sur de
Inglaterra afirmara necesitar un intérprete para hablar con alguien del
norte de Oxford.
La mayoría de los ingleses que profesan creencias religiosas pertenecen
a la iglesia anglicana, que se independizó de Roma en el siglo XVI.
Otras iglesias protestantes significativas son la metodista, la baptista
y el Ejército de Salvación. Uno de cada diez británicos se confiesa
católico, y ya hay más de un millón de musulmanes y una considerable
población hinduista y sij. Sin embargo, a pesar de la variedad de
confesiones, la mayoría de los ingleses aprecia más sus templos como
iconos arquitectónicos de grandeza y estabilidad que como lugares de
piedad religiosa.
Aunque Inglaterra no es precisamente famosa por la calidad de su
gastronomía, el reciente renacimiento de la cocina creativa que Londres
ha experimentado se está extendiendo a las provincias. Los turistas
pueden encontrar una gran variedad de opciones culinarias de todo el
mundo, aunque los que viajen con un presupuesto apretado tendrán que
conformarse con fish and chips (patatas fritas y pescado), huevos con
beicon y puré de patatas con salchichas.
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FIESTAS
Para los amantes del
deporte, a finales de marzo se celebra en Londres, en el río Támesis, la
tradicional carrera anual de remo entre las universidades de Oxford y
Cambridge. El primer sábado de abril le llega el turno a la famosa y
reñida competición de obstáculos del Grand National en Aintree,
Liverpool. El campeonato de fútbol de la Copa de la FA alcanza su punto
culminante en mayo, en el estadio Wembley de Londres, y a finales de
junio comienza el Torneo de Tenis sobre hierba en Wimbledon. La regata
de remo Henley Royal, en Henley-on-Thames, es otro acontecimiento de
junio y, para acabar, a últimos de julio, en la isla de Wight, es el
momento de la fantástica regata de yates de la Semana de Cowes.
Los que no estén interesados en los torneos deportivos, deberían pasarse
por la Chelsea Floral Show (feria de flores de Chelsea), que se celebra
en el Royal Hospital de Londres en mayo. También es interesante
contemplar el boato del Trooping of the Colour por el cumpleaños de la
Reina, a mediados de junio; la extravagante bacanal del Festival de
Música de Glastonbury, que inunda las explanadas de esta localidad,
también en junio, y el alborotado carnaval caribeño del barrio
londinense de Notting Hill, a finales de agosto.
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CLIMA
Todo aquel que pase bastante tiempo en
Inglaterra simpatizará con la obsesión local por el clima, aunque en
realidad éste es relativamente suave y no llueve tanto como se cree. Los
meses menos acogedores para los visitantes son de noviembre a febrero:
hace frío y los días son cortos. Marzo y octubre son impredecibles y,
aunque los días son más largos, sigue haciendo frío. La mejor época es,
sin duda, de abril a septiembre; es entonces, naturalmente, cuando todos
los monumentos están abiertos y la gente acude a visitarlos. Julio y
agosto son el período de mayor actividad y, de ser posible, conviene
evitarlos. Como ejemplo de esta advertencia, basta con ver el gentío que
se agolpa durante esta temporada en la costa, en los parques nacionales,
en Londres y en poblaciones tan populares como Oxford, Bath y York.
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DOCUMENTACION
& VISA
(FAVOR DE VERIFICAR LOS
REQUERIMIENTOS DE VISADO CON EL CONSULADO O EMBAJADA MAS CERCANA, NO
SOMOS RESPONSABLES DE LA INFORMACIÓN A CONTINUACIÓN)
Los ciudadanos de la UE
pueden vivir y trabajar en el Reino Unido sin ningún control de
inmigración. Los ciudadanos de Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva
Zelanda y República de Sudáfrica no necesitan visado para estancias
inferiores a 6 meses, aunque no pueden trabajar. Los viajeros
procedentes de Hispanoamérica necesitan pasaporte para entrar y, según
el país del que procedan, también visado. Para mas información
sobre visas, visite
http://www.ind.homeoffice.gov.uk
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DINERO
La moneda es la Libra
esterlina.
Relación aproximada de
precios:
Comidas
- Presupuesto bajo: entre 5 y 10 dólares
- Presupuesto medio: entre 10 y 25 dólares
- Presupuesto alto: a partir de 30 dólares
Alojamiento
- Presupuesto bajo: entre 15 y 40 dólares
- Presupuesto medio: entre 40 y 100 dólares
- Presupuesto alto: a partir de 100 dólares
Si Inglaterra ya es
sumamente cara, Londres lo es más aún. Para una supervivencia mínima en
esta ciudad se necesitan unos 35 dólares al día (esto sólo incluye
alojamiento en un albergue, una tarjeta de transporte y subsistencia
básica). Visitar algún punto de interés o disfrutar de un poco de vida
nocturna puede suponer, fácilmente, otros 25. Comer en un restaurante y
dormir en un hotel eleva la suma a 90 diarios. Los precios bajan al
salir de la gran ciudad, en especial si se dispone de un abono y de la
posibilidad de hacerse la comida uno mismo; aun así, son necesarios 30
dólares al día. Alojarse en un Bed and Breakfast (alojamiento con
desayuno), comer en un restaurante y no escatimar en entradas supondrá
alrededor de 65.
Los cheques de viaje se aceptan en todos los bancos ingleses, y resulta
ventajoso comprarlos directamente en libras esterlinas para evitar pagar
comisión dos veces. Las entidades bancarias de Londres exigen unas
retenciones escandalosas, por lo que, para evitar sorpresas, es mejor
acordarlas de antemano. Sin embargo, las casas de cambio del aeropuerto
son una excepción, pues cobran menos comisión y canjean los cheques de
viaje de forma gratuita. Hay cajeros automáticos (ATMs) por toda Gran
Bretaña, que operan con las principales tarjetas de crédito. No
obstante, si una máquina se traga la tarjeta puede ser una auténtica
pesadilla: la mayoría de los bancos insiste en partirla en dos y
enviarla a la sucursal a la que pertenece.
Comer en un restaurante inglés implica, si se ha disfrutado de la comida
y del servicio, dejar una gratificación del 10 por ciento de la cuenta.
El personal recibe, a menudo, un salario muy bajo, ya que se presupone
que las propinas lo compensarán. Algunos restaurantes incluyen un
recargo por servicio en la cuenta, en cuyo caso no es necesario pagar
nada más. Los taxistas esperan recibir también el 10 por ciento de la
carrera, especialmente en Londres.
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DESPLAZAMIENTOS
En
general, el transporte público en Inglaterra es de buena calidad, pero
resulta caro. La forma más barata, aunque lenta, de desplazarse es
viajar en autobús o en autocar. Ésta es también la forma menos atractiva
si el viaje es largo, ya que las autopistas no brindan la oportunidad de
disfrutar del paisaje. Inglaterra posee una red férrea impresionante que
incluye un par de líneas con encanto que atraviesan zonas con escasa
densidad de población. Los trenes rápidos que unen las grandes ciudades
hacen que sea innecesario viajar en avión, a menos que se tenga mucha
prisa por llegar. Merece la pena alquilar un coche para explorar algunas
de las ciudades y pueblos más remotos. Londres está lleno de taxis, pero
no ocurre lo mismo en otras ciudades.
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GASTRONOMÍA
La
Gastronomía de la isla mayor del archipiélago británico es muy variada y
frecuentemente desconocida por el resto de los europeos.
El desayuno es uno de los mejores del mundo. Suele estar compuesto por
un zumo, cereales, frutos secos, porridge en Escocia, huevos fritos o
revueltos con bacon, salchichas, champiñones y tomates (en Escocia,
además, arenques ahumados). Para finalizar tostadas con mermelada y todo
ello acompañado de una taza de té bien cargada.
Para almorzar Shepherd's Pie, una especie de pastel a base por carne
picada, cebolla, verduras y cubierto de puré de patatas, o bien, el
Steak and Kidney Pie, otro pastel con distintos tipos de carne de vaca y
riñones. Para beber cerveza o sidra y como postres la Apple Pie, tarta
de manzana caliente, Summer Puding, bayas con nata, o Custard, natillas.
La Hora del Té es, en realidad, la hora de merendar y para ello nada
mejor que bollitos o pastas como el escocés scone, las galletas
short-bread de mantequilla o las oatcakes de avena.
No hay que dejar de probar las especialidades de cada región: pasties de
Cornualles, empanadas de carne y verdura, Roast Beef and Yorkshire
Pudding (considerado como el plato nacional), mejillones avinagrados,
tarta de anguila, lomo de cerdo asado con salsa de manzanas, cordero en
salsa de menta y sopas de ostras. En Escocia destacan el Haggis,
morcilla preparada con avena y cordero que se sirve con verduras y
legumbres o el salmón en cualquiera de sus variedades. En Gales los
platos de pescado como el Sewin, trucha asalmonada, son deliciosos.
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SALUD
El Reino Unido cuanta con
excelentes servicios médicos, pero los tratamientos médicos son
costosos. Por lo mismo es preferible adquirir un seguro médico temporal
privado
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SEGURIDAD
No existen en el país problemas de seguridad. Tan sólo las grandes urbes
ofrecen niveles de inseguridad ciudadana similares a otras ciudades del
mundo.
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¿QUÉ VISITAR?
Londres
La capital inglesa es una mezcla cosmopolita del primer y del tercer
mundo, de chóferes y vagabundos, del sistema establecido, la clase
trabajadora y la vanguardia. A diferencia de otras ciudades europeas,
prácticamente toda la ciudad parece sucia y caótica, pero esto forma
parte de su atractivo. Londres puede compararse a un gran tablero de
Monopoly congestionado por el tráfico: aunque uno parezca estar perdido,
los nombres de las calles y plazas le resultarán alentadoramente
familiares. La urbe es tan grande que los visitantes tendrán que
utilizar el metro para sacarle el máximo partido; desgraciadamente, esto
distorsiona su geografía y hace que sea difícil orientarse. Viajar en
autobús devuelve la visión conjunta de la ciudad.
Catedral de Canterbury
Es quizá la catedral de Inglaterra más impresionante y sugestiva, así
como una de las más hermosas. Sede del arzobispado de Canterbury,
evolucionó en distintas fases y refleja varios estilos arquitectónicos,
pero el resultado final la ha convertido en uno de los más maravillosos
edificios del mundo. Los fantasmas de santos, soldados y peregrinos
llenan el aire sagrado, creando una atmósfera que el griterío de los
grupos de escolares que la visitan no logra romper. Después del martirio
de santo Tomás Becket, en 1170, la catedral se convirtió en uno de los
más importantes lugares de peregrinaje medieval de Europa, hecho que fue
inmortalizado por Geoffrey Chaucer en los Cuentos de Canterbury. Los
bombardeos de la II Guerra Mundial hicieron grandes estragos en
Canterbury, pero todavía atrae a multitud de turistas, al igual que lo
ha hecho durante los últimos 800 años. La entrada cuesta cinco dólares.
Stonehenge
Stonehenge, de 5.000 años de antigüedad, es el emplazamiento
prehistórico más famoso de Europa, y en la actualidad, y a pesar de la
afluencia turística, continúa siendo un seductor misterio. Del propósito
de este enorme monumento de gigantescas piedras coronadas por dinteles,
donde se combinan formas circulares y de herradura, se sabe muy poco, a
pesar de que es casi seguro que guarda relación con la posición de los
cuerpos celestes. Sin embargo, lo que más sorprende al visitante no es
su significado religioso, sino la tenacidad de la gente que transportó
estas descomunales piedras desde el sur de Gales: se estima que son
necesarias 600 personas para arrastrar uno de estos monstruos de 50
toneladas tan sólo un par de centímetros. Las partes negativas de
Stonehenge son que está encerrado entre las dos carreteras principales
que atraviesan el lugar y que la entrada al recinto es a través de un
pasadizo subterráneo. Los druidas de la Nueva Era celebran cada año en
este enclave el solsticio de verano, y los encontronazos entre hippies y
policía en esta jornada se han convertido en un hecho habitual.
Cotswolds
A 29 km al noreste de Bristol, dominando el valle de Severn, se
encuentra una región de tierras altas de una belleza extraordinaria, con
pueblos de piedra dorada y sensacionales vistas. Desgraciadamente, su
encanto y las reminiscencias de Agatha Christie han ocasionado que
algunas de estas localidades se vean invadidas de autocares de turistas
y de mercantilismo. Las más conocidas son Bibury, declarada como la
población más bella de Inglaterra, Bourton-on-the-Water, y el imponente
y agradable Chipping Camden. La mejor forma de explorar esta región es a
pie; el camino de Costwolds, de 160 km, es una joya para los
excursionistas, ya que está lleno de historia y de paisajes
interesantes.
Oxford
La ciudad que, sin duda, alberga una de las universidades más famosas
del mundo, Oxford, está adornada por una magnífica arquitectura y en
ella se mezclan juventud, erudición y fiestas estrafalarias. Las vistas
a través de las praderas hacia los chapiteles dorados de esta localidad
quizá aparezcan en tres de cada diez películas de época, pero no por eso
han dejado de ser una de las panorámicas más bellas y arrebatadoras.
Oxford no es sólo una tierra de mentes brillantes, sino que también
constituyó un importante centro de producción de vehículos hasta el
declive de la industria automovilística inglesa, y en la actualidad se
ha convertido en un emergente foco de industrias de servicios. Los
mejores campus son Christ Church, Merton y Magdalen, pero casi todos
gozan de un gran ambiente, historia, privilegios y tradiciones.
York
Esta orgullosa urbe atrae a millones de visitantes, pero es demasiado
antigua, demasiado impresionante y está demasiado convencida de su
importancia para que este hecho la perturbe. Durante casi dos mil años,
ha sido la capital del Norte, y desempeñó un papel importante en la
historia inglesa en tiempos de romanos, sajones, vikingos y normandos.
Su imponente catedral gótica, sus murallas medievales, el laberinto de
calles históricas y la abundancia de tiendas de té y pubs la convierten
en un lugar perfecto para pasear con tranquilidad. La catedral de York
es una de las más grandes de Europa y una de las más bellas
construcciones del mundo. Los Jardines del Museo son, asimismo, tan
admirables como los mejores de Inglaterra, y contienen una serie de
ruinas y edificios pintorescos.
Distrito de los lagos
Los paisajes del Distrito de los Lagos, uno de los rincones más verdes y
deliciosos de este país, son demasiado perfectos para ser reales: no es
muy probable que los 10 millones de visitantes que abarrotan este lugar
se equivoquen. La zona es una combinación de exuberantes valles
cubiertos de hierba, montañas suaves aunque escarpadas y numerosísimos
lagos, cada uno de los cuales con su propio carácter. Se dice que
Ullswater, Grasmere y Windermere son los más bellos, aunque Wast Water,
Crummock Water y Buttermere, igualmente espectaculares, están menos
concurridos. Para pasear en soledad o emular al tradicional bardo, es
mejor perderse por las colinas o visitarlos en días laborables fuera de
temporada.
Durham
Ésta es quizá la ciudad catedralicia más impresionante de Inglaterra.
Situada en lo alto de un risco y circundada en tres de sus flancos por
el río Wear, está dominada por la enorme catedral románica que se
asienta en un promontorio arbolado. Este templo parece más bien un
acantilado erosionado por el paso del tiempo que un lugar de culto, y su
visión causa un gran impacto. En el mismo risco que la catedral, se
elevan un castillo normando y el campus universitario, mientras que el
resto de esta encantadora ciudad, de 38.000 habitantes, se concentra en
el espacio restante de esta elevación con forma de lágrima.
Islas Sorlinga
El archipiélago de las Sorlinga, a 45 km al suroeste del cabo de Land's
End, comprende 140 islas situadas en medio de la cálida Corriente del
Golfo. Su clima suave permite que plantas y árboles que no crecen en
otros lugares de Inglaterra florezcan aquí, y esto hace que el comercio
de especies vegetales con tierra firme sea muy importante. El ritmo de
vida en las cinco islas habitadas es lento y pacífico: en ellas no son
necesarios los vehículos, porque la mayor (St. Mary) sólo mide unos
escasos 5 km de largo por 3 de ancho. Casi todas poseen playas de arena
blanca, aguas cristalinas y barcos hundidos fruto de naufragios, lo que
las torna muy atractivas para los buceadores. Las principales
atracciones turísticas son los jardines subtropicales de la abadía de
Tresco. Las mejores playas están en St. Martin, pero el lugar más
espectacular es la bahía de Bryher Hell en medio de las tormentas
atlánticas. Los viajeros pueden llegar a St. Martin volando desde Land's
End, Exeter, Newquay, Plymouth y Bristol, y también pueden tomar un
barco desde Penzance.
New Forest
Encajada entre Southampton y Bournemouth, en la costa sur, este trozo de
tierra arbolada de 232 km² es la superficie más grande de vegetación
natural que aún queda en Inglaterra, y ha permanecido inalterable desde
que Guillermo el Conquistador le dio ese nombre en 1079. Incluso en la
actualidad, sobreviven en este bosque algunas antiguas tradiciones,
incluyendo los derechos comuneros para apacentar el ganado. Hay unos
cinco mil ponis salvajes y ganado pastando por la zona, y abundantes
ciervos, tejones y zorros que conviven con hileras de robles, hayas y
acebo. Esta zona puede atravesarse en coche, pero mejor aún es pasear
por los senderos o utilizar los caminos para bicicletas.
Shropshire
Las colinas de Shropshire constituyen una de las zonas más bellas,
placenteras e infravaloradas de Inglaterra. El suave terreno y la baja
densidad de población hacen que este lugar sea perfecto para el ciclismo
o el excursionismo. La capital del condado, Shrewsbury, probablemente la
ciudad más representativa del estilo Tudor en Inglaterra, es famosa por
sus edificios de madera y sus serpenteantes calles medievales. En la
cercana Wroxeter se hallan las ruinas de Viroconium, la cuarta ciudad
más grande de la Inglaterra romana. Ironbridge, al sur de Telford, fue
el Silicon Valley de la Revolución Industrial, y su Gorge Museum expone
una de las más destacadas muestras de arqueología industrial de
Inglaterra.
Northumberland
Éste es uno de los condados más agrestes y menos degradados de
Inglaterra. Es posible que en él se encuentren más castillos y campos de
batalla, testigos de la larga y sangrienta lucha contra los escoceses,
que en ningún otro lugar del país. La reliquia más interesante y
conocida es la Muralla de Adriano. Los magníficos paisajes del Parque
Nacional de Northumberland se caracterizan por no asemejarse a la usual
naturaleza inglesa. Las verdes colinas de Cheviot, que también forman
parte del parque, son una zona de gran belleza y tranquilidad que invita
a realizar senderismo. La localidad principal de esta región es Berwick-upon-Tweed,
la ciudad más septentrional de Inglaterra, y las poblaciones más
interesantes son Brampton y Corbridge.
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DEPORTES / ACTIVIDADES
Inglaterra,
a pesar de su gran densidad de población, está surcada de senderos que
permiten acceder a casi todos los recovecos naturales, si se quiere
disfrutar de un corto paseo. Los más enérgicos deberían atreverse, al
menos una vez, con una gran excursión. Entre las mejores rutas se
encuentran el camino de la costa suroeste, cerca de las espectaculares
playas de Somerset, Devon, Cornwall y Dorset (de unos catorce días de
duración); la pintoresca senda de Costwold (que tarda en recorrerse unos
cinco días), y los sensacionales páramos y paisajes costeros de
Cleveland (que llevarán una semana). La bicicleta es otra manera de
viajar por los itinerarios de este país, pero conviene evitar las
carreteras principales. Las mejores playas para nadar se encuentran en
Devon y Cornwall, y el surf se puede practicar en las costas del oeste
de esta última región, especialmente en Newquay.
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ESTUDIAR Y EMIGRAR
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LIBROS
-
Ebbutt, M. I.: Los
ingleses, M. E. Editores, 1995
-
Boswell, James: Diario
londinense, Ediciones del Bronce, 1997
-
Rutherfurd, Edward:
London. La novela, Editorial Suma de Letras, 2000
-
Rathbone, Julian: El
último rey inglés, Editorial Edhasa, 2000
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