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Estados Unidos

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Estados
Unidos cree firmemente que ha protagonizado una de las historias de
mayor éxito del mundo moderno: una nación constituida por una mezcla
dispar de pueblos que tenían poco en común, aparte del deseo de
encontrar sus propios caminos hacia la riqueza, y que abrazaron los
nobles ideales enunciados en la Constitución y en la Declaración de
Independencia, para forjar la nación más poderosa de la Tierra.
A pesar de las polémicas relativas a la destrucción de las culturas
indígenas, al racismo, al imperialismo y a las dudosas operaciones de la
CIA (que son tan sólo algunos aspectos negativos de una larga lista de
las injusticias que se le achacan), Estados Unidos dio al mundo el
derecho a perseguir la felicidad, la libertad de opinión, la
electricidad, los aviones, los frigoríficos, la lanzadera espacial, los
ordenadores, el blues, el jazz, el rock and roll y las películas que
culminan con el baile de graduación de la escuela superior.
En un viaje corto puede resultar difícil desmantelar las ideas
preconcebidas, puesto que el culto a la propia mitología y la
autopromoción son rasgos típicos de sus habitantes. El país se ha
filmado, fotografiado, pintado y escrito tantas veces que el viajero
necesita ir penetrando una a una las capas de la representación para
evitar que le parezca un plató cinematográfico.
La nación puede parecer extraña cuando empiezan a aparecer ante los ojos
del visitante novedades tales como las tiendas abiertas las 24 horas del
día, tazas enormes de café, telepredicadores, gasolina barata y
periódicos arrojados desde una bici al césped del jardín. Pero fiarse de
esta primera impresión no tiene mucho sentido, y bastará con mirar
durante media hora el programa de Oprah Winfrey para percatarse de que
los rituales y tendencias de la vida estadounidense son mucho más
complejos, seductores y desconcertantes que los de la más extraña de las
culturas.
Para visitar Estados Unidos es preferible adoptar una actitud abierta y
olvidarse de los estereotipos. De esta manera, el visitante descubrirá,
libre de prejuicios, estimulantes metrópolis, numerosos paisajes
realmente hermosos, un fuerte sentimiento regionalista, una mitología
penetrante, más historia de la que sus habitantes suelen reconocer y,
tal vez, los nativos más accesibles del planeta.
Estados Unidos tiene una
población cercana a los 266 millones de habitantes, siendo el país más
poblado del continente americano y el tercero en el mundo.
Nacido de una de las más relevantes inmigraciones de la historia de la
humanidad, las diferentes culturas se han adaptado, sobre todo en las
principales ciudades de las costas, de forma casi fantástica. Desde las
primeras inmigraciones, como si de un gran campo de concentración se
tratara, Estados Unidos fue acogiendo sin reparo, a todos los que
llegaron con intención de quedarse. Son ellos, los extranjeros, los que
han ido construyendo el gran país, la primera potencia del mundo, una
fruta que a veces se antoja apetitosa y otras, de un sabor desagradable.
Esta amalgama de historias diversas y variadas culturas, de tiempos
pasados, ha confluido en costumbres, hábitos y estilos de vida que hoy
son definidos como "típicamente norteamericanos". Quizá uno de ellos, el
más relevante y más distinguido, sea el pragmatismo con el que los
ciudadanos de los Estados Unidos conducen su existencia. Es la cultura
del pragmatismo, de las cosas fáciles, en fin, de la comodidad y el
consumismo. Los norteamericanos agradecen y se esmeran por que las
cosas, las situaciones y los hechos sean resueltos de una manera fácil y
rápida. Aquella frase de "que el tiempo es oro", resume una actitud
vital y muy difícil de desentrañar. Baste un ejemplo: muy probablemente
en los Estados Unidos existan seres que realizan la mayor parte de sus
actividades dentro de un automóvil. Es posible desplazarse, llamar por
teléfono, ordenar en algún "drive in" el desayuno, la comida y la cena,
ver una película en un "car-movie" o bien, retirar dinero desde la
ventanilla de un banco, sin bajarse del coche. El hecho de que se
desarrollen tantas actividades con él, se debe principalmente a que es
el medio de transporte más utilizado. Los motivos atienden a razones
como que el carnet de conducir se puede obtener a los 16 años, que su
precio no es tan elevado como en determinados países de Europa, de que
la mayoría de las viviendas están tan distanciadas unas de otras que se
hace imprescindible el coche para algo tan simple como hacer la compra,
ir al colegio, visitar a los amigos o bien, salir a divertirse. Esta
dependencia ha originado una generalizada falta de interés por los
paseos en la mayoría de los estadounidenses, a excepción de los
habitantes de las grandes ciudades que no tienen otro remedio que
caminar para llegar a sus puestos de trabajo.
Tal vez esta curiosa inamovilidad ha provocado que muchos
norteamericanos padezcan obesidad y que muchas comidas se preparen de
distintas formas. El leer detenidamente la etiqueta de cualquier
producto alimenticio antes de comprarlo se ha convertido en una
costumbre. Es posible adquirir alimentos normales, ligeros,
ultraligeros, completos o bajos en colesterol.
Sin embargo, a los norteamericanos les gusta y les fascina la comodidad
y tal vez, sin proponérselo han ido imponiendo ese estilo de vida en
casi todo el mundo. No existe ya ningún país del planeta que no haya
claudicado a una concesión norteamericana.
Los norteamericanos son gente muy hospitalaria con muy buen humor y de
ideas simples y sencillas. Las expresiones afectivas son muy diferentes
a las de Europa. La costumbre de saludar con dos besos es sustituida en
Estados Unidos por el apretón de manos, que tampoco suele ser tan
efusivo como en otros países.
El sentimiento patriótico de muchos norteamericanos hace que se
entreguen a los visitantes con esmero, deseosos de mostrarles las
costumbres y los lugares de interés de su país. Es por eso que puede
decirse que son gente abierta y amable, especialmente a la hora de
presumir de su bandera, que se encuentra por todos los sitios.
Por otro lado, los norteamericanos suelen seguir las modas con afán y
dedicación, la base que posibilita el consumismo desmedido que
caracteriza a este país. Esta actitud propicia, además, las grandes
batallas comerciales y publicitarias, donde la comunicación juega un
papel primordial. Es común ver como se desviven por reunir los cupones
de descuento que aparecen en todo tipo de publicaciones. Ahorrar un
poquito es avanzar un paso más en una sociedad en la que las clases
están más bien ocultas.
Además de la actitud pragmática de los norteamericanos, el trabajo
representa para ellos una devoción. Viven consagrados a su labor y
consideran ejemplar a aquel que vive prácticamente para el trabajo, que
parte muy temprano de casa, que compra el desayuno en la cafetería
situada en la planta baja del edificio, que come apresuradamente un
sandwich a las 12.00 horas y después de finalizar la jornada, hace unas
horas extras más. Es por eso que, los fines de semana, se busca
cualquier entretenimiento para relajar el espíritu.
Otra de las características más llamativas de la sociedad norteamericana
es el alto grado de limpieza (a excepción de algunas zonas de las
principales urbes) y el estricto cumplimiento de las normas. Así, por
ejemplo, fumar está prohibido en casi todos los sitios y si usted
intenta encender un cigarrillo en un centro comercial, sentirá en sus
espaldas la mirada de desaprobación de cuantos le rodean. Para
finalizar, hay que destacar la funcionalidad de las cosas, razón por la
que Estados Unidos se encuentra al frente de los países que más
facilidades ofrece a los disminuidos físicos.
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Nombre oficial: Estados
Unidos de América
-
Superficie: 9.630.000 km²
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Población: 290.000.000
hab.
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Capital: Washington DC
(570.000 hab.)
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Nacionalidades y etnias:
71% caucásicos, 12% latinos, 12% afroamericanos, 4% asiáticos, 0,9%
nativos americanos
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Idioma: inglés (oficial),
otros idiomas, sobre todo español
-
Religión: 56%
protestantes, 28% católicos, 2% judíos, 1% musulmanes
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Régimen político:
república federal de 50 estados
-
PIB: 10,45 billones de
dólares
-
PIB per cápita: 36.300
dólares
-
Crecimiento anual: 4,1%
-
Inflación: 2,2%
-
Principales recursos
económicos:: petróleo, electrónica, informática, automóviles, industria
aeroespacial, agricultura
-
Principales socios
comerciales: Canadá, Japón, Unión Europea
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HISTORIA
Los primeros habitantes
paleoindígenas llegaron hasta Norteamérica desde Asia a través de lo que
hoy conocemos como estrecho de Bering. Durante los siguientes veinte mil
años, estos primeros colonos se hallaron esencialmente solos para
desarrollar culturas dinámicas y bien diferenciadas. Hoy, sus
descendientes incluyen la tribu pueblo en Nuevo México, los apaches en
Texas, los navajo en Arizona, Colorado y Utah, los hopi en Arizona, los
crow en Montana, los cherokee en Carolina del Norte y los mohawk e
iroqueses en el estado de Nueva York.
El
explorador vikingo Leif Eriksson fue el habitante del continente europeo
que puso el pie en América del Norte, unos quinientos años antes de que
Colón descubriera accidentalmente indios en La Española (la actual
Haití) en 1492. A mediados de la década de 1550, ya había sido recorrida
por una procesión de exploradores españoles, portugueses, ingleses y
franceses. Las primeras colonias atrajeron a inmigrantes que buscaban
enriquecerse rápidamente y regresar a su patria, pero pronto les
sucedieron otros cuyo objetivo era colonizar.
Los españoles fundaron el primer asentamiento europeo permanente en San
Agustín (Florida) en 1565; los franceses se instalaron en Maine en 1602,
mientras que Jamestown, en Virginia, se convirtió en la primera
avanzadilla inglesa, en 1607. Los primeros africanos desembarcaron un
año antes de que lo hicieran los peregrinos puritanos de las islas
británicas que escapaban de la persecución religiosa. Estos últimos
fundaron una colonia en Plymouth Rock (Massachusetts), en 1620, y
firmaron el famoso Pacto del Mayflower, una declaración de autogobierno
que repercutiría en la Declaración de Independencia y en la Constitución
estadounidense.
Los intentos británicos por mantener la autoridad sobre sus trece
colonias norteamericanas les condujeron a las guerras contra Francia y
contra los indios (1757-1763). Los británicos obtuvieron la victoria,
pero a costa de una descomunal deuda de guerra que intentaron solventar
imponiendo nuevas tasas al té. El clamor popular que rezaba "ningún
impuesto sin representación" unió a las colonias, que arrojaron todo un
cargamento de té por la borda durante la Boston Tea Party. El general
Cornwallis, acorralado, se rindió al mandatario americano George
Washington cinco años más tarde, en 1781, en Yorktown, Virginia.
En el siglo XIX, el lema americano fue "Manifest Destiny", es decir, la
supuesta inevitabilidad de la expansión territorial continua hacia el
Pacífico. Una combinación de compras de tierras, diplomacia y guerras de
conquista brindó a Estados Unidos su configuración actual hacia 1850. La
batalla de El Álamo, durante la revolución texana de 1835, abrió el
camino a la independencia de Texas respecto de México, y la guerra con
México (1846-1848) otorgó al joven país la mayor parte del Suroeste,
incluyendo California. La aniquilación sistemática de los búfalos, la
presa de caza de los indios de las llanuras; la usurpación de sus
tierras y una serie de tratados que no valían ni siquiera el papel en el
que se habían escrito, propiciaron el agrupamiento de los indígenas en
reservas, desprovistos de sus medios de subsistencia y de la conexión
espiritual con su tierra.
La inmigración del siglo XIX alteró de forma drástica el paisaje
cultural, puesto que a los colonos de ascendencia británica se les
unieron centroeuropeos y chinos atraídos hasta California por la fiebre
del oro de 1849. El Sur se mantuvo vinculado a una vida agraria que
dependía del trabajo de los esclavos afroamericanos. Las tensiones se
hallaban en su apogeo cuando el abolicionista Abraham Lincoln fue
elegido presidente en 1860. El Sur cedió en principio a los dictados de
la Unión, pero al año siguiente estallaba la guerra civil. El Norte
acabó dominando en 1865, liberó a los esclavos e introdujo el sufragio
para los varones adultos. En cualquier caso, las intenciones de
reconstrucción de Lincoln murieron con él.
La derrota infligida por los estadounidenses al ejército español en 1898
marcó el acceso de Estados Unidos a la categoría de superpotencia y
despertó al país de sus sueños aislacionistas. Cuando al estallar la I
Guerra Mundial, los yanquis decidieron no ensuciarse los pies en las
trincheras, estaban realizando una maniobra altamente provechosa;
finalmente, en 1917 enviaron a cerca de un millón de soldados para poner
a raya a los alemanes. Las celebraciones posteriores a la guerra
quedaron truncadas por la Prohibición, en 1920. El hundimiento del
mercado de valores en 1929 señaló el inicio de la Gran Depresión y a la
larga el del New Deal de Roosevelt.
Después de que los japoneses atacaran Pearl Harbor, en 1941, Estados
Unidos asumió el liderazgo al derrotar a las potencias del Eje. En 1945
las dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki no sólo representaron
el fin de la guerra con Japón, sino que dieron el pistoletazo de salida
a la era nuclear. El fin de la II Guerra Mundial se encadenó con la
guerra fría, un período de prosperidad interior. Una serie de políticos,
como el senador Joe McCarthy se aprovecharon del clima existente para
atizar las llamas del anticomunismo, mientras que la Unión Soviética y
Estados Unidos acumularon armas nucleares y combatieron en guerras a
través de sus leales intermediarios, como en Corea, África y el sureste
asiático. Las tensiones entre ambas potencias alcanzaron su punto álgido
en octubre de 1962 durante la crisis de los Misiles de Cuba.
La década de 1960 trajo consigo profundos cambios sociales gracias,
sobre todo, al movimiento por los derechos civiles, las protestas por la
guerra de Vietnam, el sexo, las drogas y el rock and roll. El movimiento
por los derechos civiles adquirió un gran ímpetu en 1955 con ocasión de
un boicot a los medios de transporte en Montgomery, Alabama. Como
movimiento de protesta no violenta, aspiraba a acabar con la segregación
y conseguir el derecho al voto para los negros del Sur, desasistidos
legalmente. Alcanzó su clímax en 1963 con el célebre discurso en
Washington de Martin Luther King que comenzaba con las palabras "He
tenido un sueño", y con la emblemática aprobación del Acta por los
Derechos Civiles en 1964 y el Acta por los Derechos de Voto en 1965.
Entretanto, la juventud estadounidense empezaba a renegar del
conformismo de la década anterior, dejándose crecer el pelo y
aficionándose a las drogas. "Sintoniza, excítate, cuélgalo todo" era el
lema de una generación que protestaba contra la guerra de Vietnam. Los
asesinatos de líderes políticos -John y Robert Kennedy, Malcolm X y
Martin Luther King- deslucieron la fiesta, y las tropas atascadas en
Vietnam acabaron con lo que quedaba de aquel espejismo. El alunizaje
efectuado por la NASA en 1969 restauró de manera fugaz el orgullo
nacional.
En 1974 Richard Nixon se convirtió en el primer presidente de la nación
que renunció a su cargo a causa de su implicación en el caso Watergate,
lo cual situó al patriotismo estadounidense bajo mínimos. Las décadas de
1970 y 1980 fueron un período de avance tecnológico y de declive
industrial. La imagen que tenían de sí mismos se ganó tal reprimenda a
manos del ayatolá Jomeini que inmediatamente se produjo una violenta
reacción conservadora, simbolizada por la elección y por la sucesiva
popularidad del actor y presidente Ronald Reagan, que gobernó durante
dos mandatos. Estados Unidos se concentró en amedrentar a sus vecinos
pobres de América Central y el Caribe, entrometiéndose en los asuntos
internos de El Salvador, Nicaragua, Panamá y Granada. En 1991 el colapso
del bloque soviético dejó a Estados Unidos como única superpotencia
mundial. La guerra del Golfo en 1992 dio a George Bush la oportunidad de
liderar una coalición que representaba supuestamente a un nuevo orden
mundial en la batalla contra Irak.
Los
asuntos domésticos, como la reforma sanitaria, la posesión de armas, las
drogas, la tensión racial, los derechos de los homosexuales, el balance
del presupuesto, el persistente escándalo Whitewater y el caso de Monica
Lewinsky (el fornigate) tendieron a eclipsar los asuntos internacionales
durante la administración Clinton. A fin de enderezar su economía, en
1993 Estados Unidos firmó un acuerdo de libre comercio con Canadá y
México (NAFTA); en 1994, encarnando el papel de defensor de la
democracia, invadió Haití; en 1995 envió soldados a Bosnia en misiones
de pacificación; en 1996 albergó los Juegos Olímpicos y durante los
últimos años de su mandato se benefició de los frutos de una tendencia
alcista en el mercado de Wall Street.
Las elecciones presidenciales del año 2000 marcaron un hito insólito,
pues fueron las que presentaron resultados más ajustados de toda la
historia de la nación. El candidato demócrata, Al Gore, obtuvo la
mayoría del voto popular, pero perdió la elección cuando se
contabilizaron todas las papeletas de los colegios electorales de
Florida. George W. Bush quedó por encima de Gore en este estado por tan
sólo quinientos sufragios. Las demandas de recuentos, una decisión del
Tribunal Supremo de Florida a favor de efectuar recuentos parciales, y
un puñado de pleitos generados por republicanos y demócratas condujeron
a una crisis que concluyó cuando el Tribunal Supremo de Estados Unidos
dictaminó que los recuentos no debían continuar. Después de cinco
semanas tumultuosas, George W. Bush fue declarado ganador.
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CULTURA
"Dadme a vuestros pobres,
a vuestros exhaustos, a vuestras masas hacinadas que suspiran por
respirar libremente"; así reza la inscripción de la Estatua de la
Libertad. Y el mundo le hizo caso, alimentando el dinamismo de este país
con oleadas de inmigrantes procedentes de cualquier rincón del globo.
Ésta es una de las características definitorias de la identidad nacional
de Estados Unidos, aunque considerar que se trata de un "país de
inmigrantes" significa soslayar a los indígenas americanos y a los
esclavos africanos.
A pesar de la mezcolanza racial, Estados Unidos puede ser
sorprendentemente aislacionista y xenófobo. En los últimos 30 años la
noción de melting pot (crisol de razas), una amalgama en la que las
diferencias individuales entre los inmigrantes se perdían en una
uniformidad insípida, se ha visto reemplazada por el modelo cuenco de
ensalada, en el que cada una de las piezas sigue manteniendo su aroma
contribuyendo al mismo tiempo al conjunto, ya que muchos grupos étnicos
estadounidenses no aspiran a integrarse en las normas anglosajonas.
La constitución garantiza a los ciudadanos la libertad de culto. Los
protestantes se han mantenido como la espina dorsal de la clase media
estadounidense, mientras que los inmigrantes irlandeses, italianos y
polacos católicos han ido ganando terreno gradualmente. Hay más de 5
millones de judíos, cuyas proezas en el terreno financiero y científico
les ha permitido desempeñar un papel mucho más activo que lo que su
número podría sugerir. Existe una infinidad de cultos autóctonos, como
la iglesia de la cienciología, los testigos de Jehová y los mormones.
Las sectas proliferan: Charles Manson, Jim Jones y los militantes
davidianos son algunos ejemplos.
El inglés de Estados Unidos presenta infinidad de acentos regionales,
con grados diversos de inteligibilidad. Los neoyorquinos son conocidos
por su contundente acento nasal; los californianos, por su pronunciación
lenta y cansina y su rica jerga playera, los sureños por su habla
pausada; y los negros de las ciudades, por un argot callejero
incomprensible para los forasteros. El español es la segunda lengua más
hablada en California, Nuevo México, Texas y Miami. Existen 400.000
hablantes de dialectos indígenas, así como unas 375.000 personas que se
comunican hablando yiddish, una lengua empleada por los judíos de
ascendencia centroeuropea, mezcla de hebreo y alemán.
La cultura estadounidense moderna debe tanto al marketing, a la
tecnología aplicada a las comunicaciones y a las técnicas de producción
masivas como a los artistas y a las estrellas del mundo del espectáculo.
La radio, la televisión, las películas o Internet son sendos terrenos
que las compañías estadounidenses han inventado, empaquetado y hecho
llegar a tantos consumidores como han podido y de la forma más barata y
conveniente.
El papel que la religión y la política desempeñaron a la hora de definir
la esencia de lo que significaba Estados Unidos hasta finales del siglo
XIX, lo han ejercido en el siglo XX el cine y la televisión. Durante la
mayor parte de dicha centuria, Hollywood ha reflejado todos los sueños y
pesadillas nacionales en el celuloide, plasmando en las películas el
subconsciente colectivo. La llegada de la televisión en la década de
1950 alcanzó a Hollywood en pleno corazón, pero ambos medios de
comunicación se las han arreglado para coexistir, incluso han
colaborando cuando ha hecho falta. La distribución mundial de películas
y programas de televisión estadounidenses ha dado a conocer este país en
todo el planeta.
La industria musical estadounidense es la más poderosa del mundo. La
influencia afroamericana en la música del país es innegable. Las
canciones de trabajo de los esclavos derivaron en el blues. El jazz
emergió en Nueva Orleans a principios del siglo XX, donde músicos
autodidactas, que tocaban instrumentos supervivientes de la guerra entre
España y Estados Unidos, inventaron un cóctel fuertemente sincopado de
ragtime y blues, improvisado durante las madrugadas en los clubes
nocturnos.
Hombres de negocios blancos contrataban a los músicos negros para que
entretuvieran al público, pero cuando Elvis comenzó a cantar y a
contonearse, los chicos blancos se percataron de que también podían
mover el esqueleto, adoptaron el rhythm and blues y a partir de ahí
comenzaron a escribir la historia del rock and roll. El rap, que es el
sonido urbano del país, otorga un énfasis equivalente a su ritmo
machacón, al montaje de sonido y a las actitudes que están de moda. La
atracción que causa en la clase media blanca estadounidense deja
perplejos a los sociólogos.
A
pesar de que los yanquis temen que la próxima generación crezca
virtualmente iletrada, Estados Unidos ha sido capaz de albergar un
auténtico bosque literario. La ilustre estirpe de escritores comienza
con Walt Whitman, Herman Melville, Nathaniel Hawthorne, Emily Dickinson,
Henry James y Edith Wharton, y se adentra en la época moderna con
William Faulkner, Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald, John Steinbeck,
Jack Kerouac, Arthur Miller, Tennessee Williams, Saul Bellow, John
Updike y Toni Morisson. Tradicionalmente se considera que la novela
autóctona más importante es Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark
Twain.
Después de la II Guerra Mundial, el crisol del arte internacional se
trasladó de París a Nueva York. Una serie de artistas que abandonaban la
Europa de posguerra se trajo consigo los restos del surrealismo a la
Gran Manzana, inspirando a un grupo de jóvenes pintores estadounidenses
-entre los que destacan Jackson Pollock y Mark Rothko- la creación del
primer estilo pictórico específicamente estadounidense, denominado
expresionismo abstracto. La avasalladora influencia de medios de
comunicación como la televisión y la publicidad originó el movimiento
artístico estadounidense más emblemático, el Pop Art. Pinturas de
carácter superficial e intencionadamente banales como las Latas de sopa
Cambpell, de Andy Warhol, se han convertido en iconos americanos. Warhol
fue uno de los primeros artistas que se convirtió en un símbolo de la
cultura popular.
Cuando se piensa en las ciudades de Estados Unidos, se asocian con los
rascacielos, esas proezas arquitectónicas que constituyen auténticos
anuncios de la fuerza y el optimismo estadounidenses. Chicago, con obras
maestras como el Manhattan Building y las torres Tribune y Sears, es un
museo viviente del desarrollo vertical. Nueva York también se
enorgullece de poseer un considerable cupo de joyas, entre las que se
distinguen el Flatiron Building, el Empire State Building (donde se
encaramó King Kong) y el Chrysler Building, de estilo Art Déco. A pesar
de la creciente homogeneización y californización, la América rural
conserva su idiosincrasia y sus estilos arquitectónicos vernáculos, como
en Nueva Inglaterra (casas construidas con tablas de madera), California
(misiones españolas) y Nuevo México (viviendas de adobe).
Los deportes estadounidenses evolucionaron independientemente de los del
resto del mundo y, en consecuencia, juegos locales como el béisbol, el
fútbol americano y el baloncesto dominan el escenario deportivo. El
éxito de la Copa del Mundo de 1994, que se celebró en Estados Unidos,
motivó un renovado interés por el soccer (el fútbol europeo), pero el
hockey sobre hielo sigue siendo el cuarto juego colectivo más popular.
La cultura urbana inventó asimismo los deportes de interior: el aeróbic
y la gimnasia, el esquí y la escalada indoor, buenos ejemplos de lo que
puede suceder cuando unos ingresos excesivos coinciden con un escaso
tiempo libre.
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FIESTAS
A los estadounidenses les
encantan los desfiles y la grandiosidad, por lo que las fiestas y
celebraciones no escasean. La mitad del país se paraliza durante la
Superbowl, la final itinerante del fútbol americano, que se juega en
enero. El Mardi Gras (carnaval) de Nueva Orleans, en febrero-marzo, es
una fiesta bullanguera interesante para el turista. El Día de San
Patricio, a mediados de marzo, se celebra con desfiles y pintas de
cerveza irlandesa, y tiene especial relevancia en Nueva York y Chicago.
El Derby de Kentucky se celebra en mayo en Louisville.
El Día de la Independencia (4 de julio) se conmemora con una buena dosis
de banderas ondeantes, patriotismo, fuegos artificiales y bebidas
alcohólicas. Los viajeros empedernidos pueden acudir a la Convención
Nacional de Polizones de Tren en Britt, Iowa, en agosto. Halloween (31
de octubre) es una fiesta ideal para los más jóvenes, que van
engatusando a todo el vecindario vestidos con terroríficos disfraces. En
Greenwich Village, West Hollywood y San Francisco, se celebran
subversivas paradas de gays. Los estadounidenses van a visitar a la
familia para celebrar con un banquete el Día de Acción de Gracias, el
último jueves de noviembre.
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CLIMA
El clima es templado en la mayor parte de
Estados Unidos. En líneas generales, es más cálido cuanto más al Sur, y
las estaciones presentan más diferencias entre sí cuanto más al Norte y
hacia el interior. Los inviernos en el Noreste y en la parte superior
del medio oeste conllevan largas temporadas con temperaturas bajo cero.
En la misma época, el buen tiempo permite bañarse en las playas de
Florida (que goza de un clima tropical) y en el sur de California.
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DOCUMENTACION
& VISA
(FAVOR DE VERIFICAR LOS
REQUERIMIENTOS DE VISADO CON EL CONSULADO O EMBAJADA MAS CERCANA, NO
SOMOS RESPONSABLES DE LA INFORMACIÓN A CONTINUACIÓN)
La mayor parte de los
extranjeros requieren visado. En cualquier caso, los canadienses sólo
precisan una prueba de ciudadanía, mientras que un programa recíproco,
que permite prescindir de visado, faculta a los ciudadanos de Alemania,
Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovenia, España, Finlandia, Francia,
Italia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia, Suiza, Japón, Australia y
Nueva Zelanda a residir hasta 90 días sin visado si poseen un billete de
regreso y demuestran que disponen de una economía desahogada. Esto puede
ser verificado por los agentes del Servicio de Inmigración. Para mas información
sobre visas, visite
http://www.uscis.gov
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DINERO
La moneda es el Dólar
estadounidense, que se divide en 100 céntavos.
Relación aproximada de
precios:
Comida
- Presupuesto bajo: de 3 a 10 dólares
- Presupuesto medio: de 10 a 20 dólares
- Presupuesto alto: a partir de 20 dólares
Alojamiento
- Presupuesto bajo: de 12 a 70 dólares
- Presupuesto medio: de 70 a 100 dólares
- Presupuesto alto: a partir de 100 dólares
Acampando o alojándose en
albergues, tomando autobuses y comprando la comida en supermercados es
posible explorar el país por unos 50 dólares diarios. Durmiendo en
moteles y comiendo en cafeterías modestas se superará la barrera de los
100 dólares, mientras que si se alquila un coche, el presupuesto diario
se dispara a 150 dólares. Si lo que se desea es visitar Estados Unidos a
lo grande, no hay problemas, pues éste es el mundo del crédito y el
consumismo, para el cual no hay cifras límite.
Si se opta por llevar los cheques de viaje, se evitarán molestias y
gastos si éstos son en dólares. Los restaurantes, hoteles y muchos
comercios aceptan cheques de viaje en dólares como si fueran dinero en
metálico. Las tarjetas de crédito más frecuentes se aceptan en casi
todas partes; es más, sin uno de estos cómodos chismes de plástico será
difícil realizar ciertas transacciones (como alquilar un coche o
reservar billetes por teléfono). Dependiendo del grado de sofisticación
del banco del visitante, le será posible acceder a su cuenta bancaria
utilizando los cajeros automáticos estadounidenses.
En los restaurantes y en hoteles de cierta categoría se suele dejar
propina, un 15%. En los fast-food y en los self-services no es
necesario. Los taxistas, camareros y peluqueros confían en
gratificaciones de este tipo. Los impuestos sobre las ventas varían de
un estado a otro, pero suelen ser del 5 al 8%, aunque algunos estados no
aplican gravámenes de este tipo. Para los alojamientos más selectos a
veces se debe contar con una tasa por cama, que puede ser de hasta el
15%. Es aconsejable verificar si los precios anunciados para el
alojamiento incluyen todos los impuestos pertinentes.
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DESPLAZAMIENTOS
La
abundancia de líneas aéreas interiores, la competencia en las rutas más
populares y los frecuentes descuentos propician que volar en Estados
Unidos constituya una opción relativamente barata, aunque las tarifas
pueden ser más elevadas en las rutas menos frecuentadas. Tratándose de
un país que debe tanto a la penetración del tren y que posee una fuerte
mitología ferroviaria, viajar en este medio puede resultar poco
práctico, y no siempre confortable. El precio de los billetes puede ser
muy variable, pero resulta tanto más barato cuanto mayor sea la
antelación con que se ha reservado. La compañía Greyhound posee una red
de autocares extensa, barata y eficiente.
La cultura del automóvil es definitoria de Estados Unidos, por lo que no
resulta sorprendente comprobar que casi todo el mundo que tenga edad
para conducir posee un coche. Todo aquél que haya visto una road movie
sabrá que las carreteras del país no son tan sólo ingeniosas maneras de
cubrir grandes distancias, sino que también presentan resonancias
míticas. Un viaje en coche por la carretera 66, por ejemplo, no
significa tan sólo desplazarse de Chicago a Los Ángeles, sino que es una
peregrinación a través de la madre de las carreteras yanquis, vinculada
estrechamente a la historia de la expansión hacia el Oeste, las
emigraciones de los desheredados durante la Gran Depresión y la música
acaramelada de la década de 1950.
La omnipresencia del automóvil significa que las opciones de transporte
público local son escasas y alejadas entre sí. Hay infinidad de agencias
de alquiler de coches, a precios módicos, aunque las más demandadas
exigen que el conductor haya cumplido los 25 años. Los drive-aways son
un fenómeno peculiar del país. Se trata de un sistema de transporte que
aúna dos intereses, el de un automóvil que ha de ser entregado a larga
distancia y el de un conductor que desea conducirlo. Si el emplazamiento
al que debe trasladarse el coche coincide con las intenciones del
viajero, a éste se le proporciona un seguro, una fecha de entrega y un
juego de llaves.
En las zonas rurales, los servicios de autocares locales no suelen estar
muy desarrollados, pues todo el mundo prefiere utilizar el automóvil.
Los transportes públicos urbanos funcionan mejor y el metro de Nueva
York, la línea ferroviaria Eastern Illinois en Chicago y el tranvía de
San Francisco forman parte de la experiencia del viajero en Estados
Unidos, tanto como viajar en un autobús de dos pisos en Londres. La
bicicleta es un medio de locomoción en alza para recorrer áreas
reducidas, puesto que las carreteras son buenas, los arcenes son anchos
y los coches suelen circular a una velocidad moderada. Caminar es una
opción sólo empleada practicar senderismo en los parques nacionales.
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GASTRONOMÍA
Cualquier persona de cualquier gusto culinario puede satisfacer
plenamente su apetito en los Estados Unidos. En la gastronomía, también
es posible, percibir la mezcla étnica existente en este variopinto país.
En
las grandes ciudades la cocina rápida o 'fast food' es la nota
predominante. Se vive apresuradamente por lo que el desayuno y la cena
se convierten en las comidas principales del día, mientras que el
almuerzo es más ligero. Huevos con bacon, tostadas, zumo, frutas y café
se acostumbran al comenzar el día de modo que pueda aguantarse el duro
ritmo laboral. El almuerzo, sin embargo, consistirá en una ensalada, un
sandwich, una hamburguesa o un perrito caliente acompañado de cualquier
bebida con gas. Y es que los estadounidenses urbanos tienen poco tiempo
para comer por lo que se trata de reponer mínimamente las fuerzas para
aguantar la jornada vespertina. Es típica la imagen de los puestos
callejeros de perritos calientes a los que cualquier persona, desde
ejecutivos hasta amas de casa, se acercan incesantemente al llegar el
mediodía. También las cadenas de restaurantes de comida rápida, como
hamburgueserías, bocadillerías o pizzerías se llenan a rebosar durante
el almuerzo. Al llegar a casa por la tarde las cosas cambian. La cena es
la comida más fuerte del día y suele consistir en un primer plato a base
ensalada o pasta, de segundo, carne o pescado y un buen dulce de postre
acompañado de un enorme vaso de leche. Los fines de semana estas
costumbres se modifican ligeramente ya que al levantarse más tarde que
de costumbre, los norteamericanos unen el desayuno con el almuerzo
creando lo que ellos llaman brunch. Consiste en crepes, tortitas de nata
agria y salmón con crema de queso, entre otras alternativas.
Pero no se desanime, ya
que no tiene que seguir este régimen de comidas. Numerosos restaurantes,
la mayoría tienen horario continuado, abren sus puertas para ofrecer
todo aquello que estimule su apetito. Cocina italiana, griega, francesa,
alemana, china, india, japonesa, rusa y en algunos lugares, también
española. Podrá comer cualquier tipo de pasta italiana acompañada del
mejor café expreso, las mejores setas chinas con bambú o los famosos Dim
Sum, menú chino compuesto de buñuelos rellenos y otras porciones de
comida, salchichas de Munich acompañadas de la mejor cerveza, o el
estupendo caviar rojo traído directamente de Rusia. Incluso si busca un
poco más, seguro que le será sencillo degustar una estupenda paella
hecha con el mejor aceite de oliva como si estuviese en las playas de
Valencia. En cuanto al precio se puede elegir entre una gran oferta,
desde precios inalcanzables hasta los más irrisorios. Procure hacer
reserva con anticipación y recuerde que si le sobra comida es habitual
que se la pongan en una bolsa (doggy-bags) para llevar a casa, incluso
en los restaurantes de lujo.
En la zona oeste de
Estados Unidos comerá carnes excelentes. Extensos pastos para el ganado
hacen que la calidad de la carne sea estupenda aunque la variedad en la
cocina no es muy rica. Las costillas barbacoa han empezado a exportarse
ya como receta a otros países, consiste en costillas con un aderezo
especial y asadas lentamente en barbacoa como su propio nombre indica.
Pero podrá, además, degustar excelentes bistecs, entrecots o filets
mignon siempre acompañados de patatas cocidas, fritas o con distintas
salsas. El pollo a la cazuela, especialidad de los estados de Indiana,
Missouri y Ohio, es delicioso y si tiene oportunidad no deje de probar
el pastel con crema agria recubierto de merengue Paso de Corinto, es una
maravilla y se come frecuentemente en Minnesota, Wisconsin e Indiana.
También puede encontrar buen pescado en los alrededores de los Grandes
Lagos.
En el este, las
posibilidades son infinitas, pero prevalece el marisco, sobre todo en la
zona costera, es muy fresco y lo preparan muy bien. En esta región podrá
encontrar cualquier especialidad latina como, por ejemplo, comida
cubana, lechón asado o cangrejos moros y degustarla mientras escucha los
sones caribeños de un buen grupo. Los restaurantes con espectáculo están
muy de moda y ya puede tratarse de los sitios en los que es posible
observar cómo preparan la comida que usted ha elegido previamente en el
mismo sitio donde va a disfrutarla, es decir, delante de usted, o bien
de restaurantes propiedad de estrellas de cine en los que a parte de que
puede tener la suerte de ver a algún famoso los camareros son el
verdadero espectáculo o, acaso, lugares acogedores con pantallas
gigantes en las que podrá ver a la selección de fútbol de su país y
corear los resultados con sus compatriotas.
En la parte sur de
Estados Unidos, limítrofes con México, la influencia de la comida del
país de Pancho Villa se deja sentir, bajo la denominación de comida 'Tex-Mex'.
El chile, verdaderamente picante, acompaña muy bien las carnes rojas.
Pruebe los tacos o los nachos, tortillas de maíz rellenas de todo lo que
usted pueda imaginar, como carne, pimientos, tomate, cebolla, queso
derretido, etc., acompañados de distintas salsas. Son una delicia y
recuerde que deben comerse con las manos. Pruebe también los frijoles,
judías cocidas y fritas con abundante chile. La comida mexicana suele
ser muy picante así que tenga siempre a mano una buena margarita,
tequila y zumo de limón muy frío y con el borde del vaso untado de sal.
Puede resultarle muy extraño pero es sencillamente deliciosa.
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SALUD
Los EE.UU. cuanta con
excelentes servicios médicos, pero los tratamientos médicos son muy
costosos. Por lo mismo es preferible adquirir un seguro médico temporal
privado
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SEGURIDAD
Aunque los EE.UU. tiene
menos problemas de seguridad publica que muchos países de Latino
América, los niveles de criminalidad en los EE.UU. son mas alto que en
Europa. Se recomienda estar particularmente cuidadoso en algunos barrios
de las grandes ciudades.
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¿QUÉ VISITAR?
Nueva York
Conocida como la Capital del Mundo, Nueva York es una masa humana
densamente comprimida (7.000.000 de personas en 800 km²), y hablando
únicamente de Manhattan, sólo una zona de la metrópoli. Esta forma de
vivir convierte al neoyorquino en un tipo especial de persona y el
hiperactivo ajetreo de la ciudad es lo que, en realidad, parece atraer a
los turistas.
En una urbe que forma parte del subconsciente colectivo es bastante
difícil concretar unos pocos centros de interés. Por su valor
iconográfico es preciso no perderse la Estatua de la Libertad, el Empire
State Building, Central Park o Times Square. El Metropolitan Museum of
Art es uno de los museos más relevantes del mundo, y el Museo de Arte
Moderno le va a la zaga. Librerías, restaurantes, teatros, compras,
gente... en realidad no importa qué se hace o dónde se va en Nueva York,
porque la propia ciudad constituye una experiencia regocijante y
sorprendente.
El bullicio habitual de Nueva York quedó bruscamente truncado el 11 de
septiembre de 2001, cuando el ataque terrorista perpetrado con dos
aviones secuestrados arrasó las torres gemelas del World Trade Center.
Miles de personas murieron en el peor ataque terrorista de la historia
de Estados Unidos. La ciudad sigue en estado de shock. Mientras tanto,
esta espectacular ciudad tiene mucho trabajo por delante para tratar de
reconstruir su barrio de negocios y su confianza.
San Francisco
Incluso
a la gente a quien no le atrae excesivamente Estados Unidos le encanta
San Francisco. En comparación con el aspecto metálico de Nueva York y el
ambiente casi de plástico de Los Ángeles, San Francisco parece dedicar
al visitante una especie de delicada caída de párpados, una atmósfera de
amable elegancia que convive con las innovaciones más extravagantes. Es
un lugar que engendra alternativas: es el hogar de la generación beat,
del Flower Power, de las protestas estudiantiles y del orgullo gay. Se
trata de una de las ciudades más atractivas del país, y sus calles
empinadas ofrecen varias vistas muy hermosas de la bahía de San
Francisco y sus famosos puentes. Una ciudad que es un mosaico
constituido por los coloristas azulejos del barrio latino de Mission, el
ambiente gay de Castro, el bullicio de Chinatown, SoMa y sus clubs, el
hippy Haight-Ashbury y el italiano North Beach. Fisherman's Wharf es el
epicentro del turismo kitsch (resulta fácil comprobarlo en el museo "Believe
It or Not" de Ripley), así como la puerta de entrada a Alcatraz,
mientras que Union Square es el barrio en el que se concentran las
tiendas más elegantes.
Los Ángeles
Los Ángeles es una metrópoli de dimensiones monstruosas, una maraña de
autopistas y suburbios caóticos en la que quien no posee automóvil se le
considera fuera de lugar. Aquí se manufactura el sueño americano, por lo
que el viajero que no acuda preparado para abrazarlo encontrará que Los
Ángeles es sucia, irritante o temible. Pero si lo que se quiere es pisar
las huellas de las estrellas y respirar su aire consagrado, éste es el
sitio idóneo. Allí la gastronomía está en manos de las cadenas de
restaurantes, y algunas personas insignificantes erigen santuarios
dedicados a sí mismas. Es una fiesta de hitos asociados a la fama:
circular por Sunset Strip, pasear por Rodeo Drive o por Hollywood
Boulevard, ver y ser visto en Melrose y Venice Beach, observar las
muchachas de Malibú o curiosear por las verjas de Beverly Hills. Nadie
puede igualar sus parques temáticos: Disneylandia, la madre de todos
ellos, y Universal Studios, un circuito ideado para causar escalofríos.
Cuando el brillo de Los Ángeles comience a ser excesivo, no está mal
echar un vistazo a la casi-realidad de Little Tokyo y El Pueblo de Los
Ángeles o pasear por los Jardines Huntington de Pasadena. Por contra, se
deben evitar zonas de riesgo como Earst Los Ángeles, Los Ángeles
Downtown y Southcentral
Miami
Turistas gordos con bermudas, confabulaciones cubanas y un exceso de
tonos rosados... Bien, Miami no es nada de esto. La ciudad, que se está
redefiniendo (en particular South Beach ) se ha declarado a sí misma "el
lugar más fabuloso del país". Para confirmarlo, se menciona el
recientemente restaurado Distrito Déco, un ambiente de barrio agradable
y una atmósfera cultural y artística algo descafeinada que pretende ser
una alternativa soleada a Nueva York. Y, desde luego, está Miami Beach,
una franja de arena blanca bañada por un agua límpida. El corazón de
estas nuevas costumbres es Ocean Drive, flanqueado al Este por la playa
más de moda de la ciudad y al Oeste por una retahíla de terrazas de
cafeterías. Aquí vivía el fallecido Gianni Versace, y sus acólitos
continúan acudiendo para lucir sus prendas. Miami posee asimismo la
piscina Veneciana, considerada la más bonita del mundo, uno de los
mejores zoológicos del planeta y una cantidad considerable de ancianos
cubanos expatriados que juegan al dominó en el parque Máximo Gómez.
Contrastando de forma contundente con la hedonista despreocupación del
resto de Miami, el memorial del holocausto es uno de los monumentos más
impresionates que existen. Se recomientda evitar la visita nocturna a
barrios marginales como Liberty City o Downtown.
Nueva Orleans
El viajero que se pone nervioso en Nueva York detestará Nueva Orleans.
Pero hay quien considera que ese toque canalla de peligro que flota en
el aire es lo que hace que esta ciudad sureña sea tan atractiva. Es un
cóctel húmedo a base de zydeco (un estilo musical característico del sur
de Luisiana, nacido de la fusión del blues, del rhythm and blues y del
folclore cajún de origen francés), vudú, gumbo (un guisado local) y
ambiente decimonónico que va invadiendo el espíritu del visitante,
creciendo en su interior... Lo mejor es relajarse y disfrutar. Mucha
gente conoce Nueva Orleans por sus fiestas, particularmente por la
indulgencia que se respira en Mardi Gras, o en la algarabía de fin de
año de Bourbon Street. Pero si no se buscan multitudes ni efluvios
etílicos, no vale la pena desesperar. Los aficionados a la arquitectura
histórica disfrutarán con el concurrido Barrio Francés y el grandioso
Garden District, mientras que quienes ansíen llevarse a casa alguna
antigüedad han de recorrer las tiendas de Royal Street. Nueva Orleans
tiene tendencia a sumergir a sus visitantes en una especie de
ensimismamiento vampírico, gótico; en este sentido puede resultar
sugerente visitar los recargados cementerios de la ciudad, o derramar
una lagrimita por el cantante Jeff Buckley, que murió a los 30 años, y
luego olvidarlo todo con un poco de cangrejo de río, buen jazz y un
julepe de menta.
El Capitolio
Tres años después de que Thomas Jefferson y Alexander Hamilton
decidieran que Washington DC debía albergar la capital de la nación, en
1790, comenzó la construcción del Capitolio que ahora embellece la
colina este del Potomac. Al finalizar aquel siglo, los hombres de acción
y los legisladores comenzaron a instalarse en el mismo. Los británicos
estuvieron a punto de destruirlo por completo en 1814, y desmoralizaron
tanto a los estadounidenses que casi provocaron el abandono de todo el
experimento del DC. Sin embargo, unos cuantos hombres se emplearon de
1817 a 1819 en su reconstrucción. Las alas de la Casa y el Senado se
añadieron en 1857, la cúpula en 1863; con la construcción de la fachada
este en la década de 1950, este emblemático edificio resultaba el doble
de grande que en su configuración original. El Capitolio, que sin duda
es el símbolo de Washington DC, es asimismo el epicentro de la ciudad,
pues las mayores avenidas confluyen en un punto imaginario situado bajo
la cúpula.
La Casa Blanca
Los presidentes de Estados Unidos se han acomodado en la Casa Blanca
desde 1800, lo cual significa que el número 1600 de la avenida
Pennsylvania es la dirección más famosa de la nación. Se trata de una
mansión neoclásica más acogedora de lo que parece, que sobrevivió a los
incendios provocados por los británicos en 1815, a la campaña de
redecoración de Jacqueline Kennedy en la década de 1960 y a Ronald
Reagan en la década de 1980. Los presidentes han ido personalizando la
morada a medida que iban pasando: Jefferson añadió los cuartos de baño,
F.D. Roosevelt instaló una piscina, Truman hizo construir un porche en
el segundo piso, Bush incorporó un terreno para lanzar herraduras y
Clinton dispuso una pista para correr y una bañera de siete plazas.
Algunos residentes nunca dejaron la casa; se dice que Eleanor Roosevelt
y Harry Truman vieron el fantasma de Abraham Lincoln en su antiguo
estudio. Cada día se organizan visitas a ocho de las salas, pero los
jardines únicamente se abren el lunes de Pascua para el tradicional
Easter Egg Roll, una festividad en la que los niños se colocan en
hileras y hacen rodar por la pendiente sus huevos de pascua pintados de
todos los colores.
Memorial de los Veteranos de Vietnam
El memorial más visitado de Washington DC es el de los Veteranos de
Vietnam, una austera y robusta estructura diseñada por Maya Ying Lin,
cuyo proyecto fue seleccionado después de organizarse un concurso
nacional cuando no era más que una estudiante de arquitectura de 21 años
en la universidad de Yale. En los dos muros de mármol negro pulido que
convergen en forma de V se inscribieron los nombres de 58.202 soldados
muertos o desaparecidos a raíz de la guerra de Vietnam. Ordenados
cronológicamente según la fecha del fallecimiento, la lista alfabética
se puede consultar no lejos de allí. Si se solicita, hay voluntarios que
pueden ayudar a localizar los nombres en El Muro. Los recuerdos más
emocionantes son las notas, medallas y testimonios que dejaron los
supervivientes, familiares y amigos desde que se completó el memorial en
1982. Quienes se oponían al diseño insistieron en que debía añadirse una
escultura más tradicional en las inmediaciones; finalmente, se construyó
un memorial a las mujeres que sirvieron en la guerra.
Independence Hall
El Independence Hall de Filadelfia es uno de los mejores ejemplos de
arquitectura georgiana con influencias cuáqueras. Se construyó entre
1732 y 1765 como sede del Pennsylvania State House, el cuartel general
de los colonos, y en aquella época se hallaba en las afueras de la
ciudad. El Segundo Congreso Continental tuvo aquí su sede entre 1775 y
1783. La Sala de la Asamblea es el lugar en el que los delegados de las
13 colonias aprobaron la Declaración de Independencia (4 de julio de
1776), donde se aceptó el diseño de la bandera estadounidense (1777),
donde se redactaron los artículos de la Confederación (1781) y donde se
celebró la Convención Constitucional que generó la Constitución (1787).
El cuerpo del difunto presidente Abraham Lincoln se expuso aquí el 22 de
abril de 1865.
La Casa de Paul Revere
La Casa de Paul Revere, un pequeño construido con tablones de madera en
1680, merece una visita, y no sólo por tratarse de la casa más antigua
de Boston. El herrero Revere fue uno de los tres mensajeros a caballo
que se adelantaron para avisar a los rebeldes americanos, el 18 de abril
de 1775, de la marcha nocturna de los británicos hasta Concord y
Lexington que desencadenó la guerra de la Independencia. Revere vivió en
ella durante el período revolucionario, criando a una docena de hijos
cuando no se encontraba fuera cabalgando para defender sus ideales.
La Estatua de la Libertad
La creación de la Estatua de la Libertad, el símbolo de la ciudad de
Nueva York -y por añadidura de Estados Unidos-, debe mucho a la
iniciativa de dos republicanos parisinos. En 1865, el activista político
Edouard René Lefebvre de Laboulaye y el escultor Frédéric-Auguste
Bartholdi acudieron a una cena y cuando se fueron de la misma ya
salieron con la idea de levantar un monumento que homenajeara la
concepción estadounidense de la libertad política, y de la que luego
harían donación a la tierra de las oportunidades. Veintiún años más
tarde, el 28 de octubre de 1886, la Libertad alumbrando al mundo, de 45
m de altura, para la que se tomó como modelo al Coloso de Rodas, se
presentó en el puerto de Nueva York ante el presidente Grover Cleveland.
Hasta la corona de la estatua hay 354 escalones, el equivalente a un
edificio de 22 plantas. Para efectuar la escalada es mejor acudir
temprano para evitar las multitudes.
Times Square
Apodada la Gran Vía Blanca, a causa de sus luces brillantes, Times
Square entró en decadencia durante la década de 1960, cuando los grandes
cines añadieron tres X a sus películas y la zona se convirtió en la
guarida de individuos peligrosos. Actualmente, en Times Square se
respira una agitación contagiosa. La combinación de colores, los paneles
que emiten vibrantes anuncios y las grandes pantallas de televisión son
reclamo suficiente. Cerca de un millón de personas se reúne aquí cada
año el 31 de diciembre para contemplar una bola que despide luz y que
baja del tejado del número 1 de Times Square a medianoche, un
acontecimiento que sólo dura 90 segundos.
Mount Vernon
La fascinante Mount Vernon, el hogar de George Washington en Virginia
durante muchos años, es, después de la Casa Blanca, la más popular entre
todas las casas históricas. La hacienda se ha restaurado
meticulosamente, lo cual permite comprender cómo debía ser la vida de
las plantaciones de finales del siglo XVIII. Aunque los campos están
inmaculados y la casa es majestuosa, no todo es ostentación. Hay varias
muestras acerca del trabajo en las granjas y distintas exposiciones
sobre la vida cotidiana. Washington murió aquí en una cama con dosel, el
14 de diciembre de 1799. Él y su esposa Marta están enterrados en la
parte sur de esta mansión de 19 habitaciones.
Monticello
En Estados Unidos todo el mundo conoce Monticello, el hogar de Thomas
Jefferson en Virginia, probablemente porque se encuentra en el reverso
de las monedas de cinco centavos. La casa debe mucho a la personalidad
de su creador, Jefferson, que supervisó todas las etapas de su
desarrollo a lo largo de un período de 40 años e incorporó al proyecto
muchas de sus fascinantes (y excéntricas) ideas. Las habitaciones
privadas del presidente estaban dispuestas de modo que pudiera salir de
su cama hacia la derecha si quería escribir y hacia la izquierda si
quería vestirse. Entre las demás características inusuales destaca un
espejo cóncavo en el vestíbulo que da la bienvenida a los visitantes con
su propia imagen invertida, escaleras ocultas y angostas (Jefferson
consideraba que las escaleras normales representaban un enorme derroche
de espacio), los polígrafos de dos plumas usados para duplicar la
correspondencia y una brújula de interior conectada con una veleta en el
tejado. Jefferson falleció en esta casa en 1826, y está enterrado en la
parcela en la que se encontraba su roble favorito.
Jamestown
Jamestown, en Virginia, fue fundada en mayo de 1607 cuando 104 personas
desembarcaron de las naves Discovery, Godspeed y Susan Constant, que se
hallaban fondeadas fuera de la península, entre los ríos James y York.
Fue el primer asentamiento inglés permanente en el continente, pero
quedó condenado al fracaso a causa del hambre, las enfermedades y los
ataques de los indígenas. En 1619, la primera asamblea representativa
celebrada en Jamestown le otorgó el papel de capital de Virginia, desde
entonces hasta 1699. Después de que la sede del gobierno se incendiara
cuatro veces, los colonos acabaron por reconocer que habían elegido un
enclave poco adecuado y se trasladaron al interior, hasta la actual
Williamsburg. El asentamiento original de Jamestown es hoy en día una
colección de ruinas, hitos históricos, centros para los visitantes y
yacimientos.
Carretera 395
En el lugar en el que las Sierras se hunden en la vegetación del valle
de Owens, en el este de California, los camioneros, los cazadores y los
turistas circulan por la carretera 395. Aunque se extiende a lo largo de
varios miles de kilómetros desde los márgenes septentrionales de la
cuenca de Los Ángeles hasta la frontera canadiense, el tramo más
interesante recorre unos 400 km entre Lone Pine, a la sombra de los
4.350 m del monte Whitney, y Carson City, en Nevada. Se pueden rememorar
escenas de Gunga Din y La conquista del Oeste, filmadas en ambos casos
en las colinas de Alabama, al oeste de Lone Pine, ciudad en la que cada
mes de octubre se celebra un festival de cine.
El Emplazamiento Histórico Nacional de Manzanar, a media hora en coche
al norte de Lone Pine, está constituido por los restos de uno de los
infames campos de reubicación en los que los ciudadanos estadounidenses
descendientes de japoneses fueron encarcelados durante la II Guerra
Mundial. Algo más lejos se encuentra el Museo del Este de California,
con muestras dispares de historia natural, cestería de los indios paiute
y antiguas botellas de leche y magnesia. En Carson City, al este del
lago Tahoe, en la frontera con Nevada, es posible arriesgar el dinero en
uno de los numerosos casinos de la población.
Flagstaff
Si el paisaje provinciano de Arizona termina resultando monótono, es
aconsejable dirigirse a Flagstaff, un verdadero oasis cultural. El
centro histórico, en origen un apeadero de tren, constituye un auténtico
alivio en una región plagada de moteles y cafeterías para camioneros. En
este barrio se alternan las tabernas antiguas con los cafés
vegetarianos, y siempre es posible escuchar la música de las bandas
locales de jazz. Y si el viajero se va acostumbrando a la novedad de
encontrarse en un emplazamiento sin turistas, puede visitar el
observatorio Lowell, donde en 1930 se descubrió el planeta Plutón, o
pasear a través de los 200 acres de la arboleda local.
Flagstaff es una base estupenda para efectuar excursiones hacia la mayor
atracción del Suroeste, el Gran Cañón, a menos de dos horas de coche. A
menos de una se pueden explorar los antiguos pueblos indios de los
anasazi y los sinagua. También se puede ir a ver el cráter de más de una
milla de anchura que ocasionó un meteorito, disfrutar de la bicicleta y
esquiar en algunas de las montañas más inmaculadas del estado, y en la
meca New Age de Sedona se puede poner un poco de orden en los chakras
(centros síquicos del yoga).
Memorial de Caballo Loco
Ascendiendo por las colinas ubicadas en el ángulo suroccidental de
Dakota del Sur se halla la imponente imagen de Caballo Loco, el famoso
jefe sioux que derrotó al general George Custer en la batalla de Little
Bighorn. La escultura, labrada en la ladera de la montaña, deja pequeño
al monte Rushmore, al tiempo que constituye un insólito giro
revisionista en los homenajes de los hombres blancos. El memorial, que
comenzó a construirse en 1948, todavía no está concluido. Hay un museo
en el lugar, situado justo al norte de la ciudad de Custer.
Wrigley Field
El Wrigley Field, edificado en Chicago en 1914, es el tercer estadio de
béisbol más antiguo de la nación, así como una extraña instalación
deportiva. Conocido como el campo amistoso, esta caja de cerillas es uno
de los sitios más agradables para pasar el día consumiendo perritos
calientes y cerveza, y para apreciar lo que significa resistirse a los
cambios de la modernidad. El equipo local, los Chicago Cubs, no ha
ganado nada significativo desde 1908, pero su hinchada es la más leal.
El barrio que rodea Wrigley también rehuye los cambios y los tejados de
las casas cercanas se transforman en gradas adicionales cuando se
celebra un partido, mientras que todos los bares situados en un radio de
tres millas a la redonda sirven como lugar de culto secundario.
Wrigley Field es el único diamante del béisbol que queda en Estados
Unidos, donde el conteo de las carreras del bateador y los números de
los lanzadores se cambian a mano, y donde introducir nuevas modas, como
la iluminación eléctrica, es suficiente motivo para provocar airadas
reacciones. Una de las tradiciones de Wrigley es la de ondear una
bandera con la letra W o la L en lo alto del marcador al acabar el
partido. La bandera blanca con una W azul indica al ganador (winner),
mientras que la bandera azul con una L blanca designa al perdedor (looser).
Rock and Roll Hall of Fame
El automóvil de Janis Joplin fue un Porscheque se exhibe en el Rock and
Roll Hall of Fame, en Cleveland, Ohio, junto al vestido de cuero negro
de la gira "Comeback Special" de Elvis Presley y las gafas de sol de Ray
Charles. ¿Por qué en Cleveland? Porque es la ciudad de Alan Freed, el
disk jockey que popularizó el término rock and roll a principios de la
década de 1950 (y también a causa de algunos oscuros trapicheos del
alcalde). A los aficionados al estilo arquitectónico de Ieoh Ming Pei,
les encantará el edificio en forma de tocadiscos.
Appomattox
Appomattox, en Virginia, fue el lugar en el que el general confederado
Robert E. Lee se rindió al comandante de la Unión Ulysses S. Grant, en
el acto que marcó el fin de la guerra civil. La rendición tuvo lugar en
la sede del tribunal de Appomattox el 9 de abril de 1865. En la
actualidad este sitio se integra en un parque histórico nacional, que
incluye varios edificios restaurados, distintas excursiones y
presentaciones audiovisuales.
Preservation Jazz Hall
La Sociedad para la preservación del jazz de Nueva Orleans se creó en
1961 para proporcionar a los músicos un hogar y a los aficionados a esta
música un establecimiento apropiado de culto. Radicado en un diminuto
local que antaño fue una taberna apartada de Bourbon Street, en el
Barrio Francés de Nueva Orleans, el Hall reúne a músicos veteranos de
jazz dos veces cada noche. El espacio disponible es tan limitado que los
clientes habituales se ven obligados a instalarse en la acera, donde se
pelean para escuchar y ver a través de una ventana llena de humo que da
a las espaldas de los músicos. También hay un grupo itinerante que toca
por las calles desde hace 30 años, difundiendo la música del
Preservation Jazz Hall.
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DEPORTES / ACTIVIDADES
Sea cual sea el deporte
preferido del viajero -y por muy extravagante que pueda parece- siempre
hay un lugar para practicarlo y suficientes camaradas para compartir las
emociones. Basta con preguntar a las gentes del lugar.
Por ejemplo, el surf. Aunque los hawaianos no inventaron este deporte,
Oahu es el hogar espiritual de los surfistas, y los legendarios oleajes
de invierno de Waimea, Sunset Beach y Banzai Pipeline se encuentran
entre los más impresionantes y potentes del mundo. Igualmente,
California posee varias zonas idóneas para el surf -Malibú, Rincón,
Trestles y Mavericks, por ejemplo-. A lo largo de la costa
estadounidense hay un centenar de ellas. Entre los deportes acuáticos
destacan la navegación a vela, el windsurf, el piragüismo en el mar y la
peligrosa circulación en ruidosos jetskis.
En
el interior, los estados de las Rocosas (Colorado en particular) acogen
los destinos más afamados del país para la práctica del esquí alpino.
Junto a enclaves como Aspen, hay otros que, como Vail, Jackson Hole y
Big Sky son estaciones menores con un puñado de remontes, precios más
baratos y unas pistas tan atractivas como las de sus vecinos elegantes.
El lago Tahoe es el destino número uno de Sierra Nevada en lo que al
esquí se refiere, pero desde luego, se trata de esquí de verano, sobre
el agua. En muchas partes de Estados Unidos se pueden encontrar lugares
para practicar el esquí fuera de pista. En los últimos años, el
snowboard ha trastornado la cultura nacional del esquí, y muchas de las
estaciones incluyen half pipe (una especie de rampa en forma de U que
constituye una subdisciplina del snowboard) y alquilan planchas para
practicarlo.
También hay grandes oportunidades para el senderismo y descubrir
paisajes espectaculares, desde los prados alpinos de High Sierra hasta
los boscosos senderos de los Apalaches. Las pistas de senderismo suelen
estar cuidadas y señalizadas.
La escalada y el montañismo también son actividades muy comunes, en
especial en Sierra Nevada y las Rocosas. El Capitán y Half Dome son dos
cumbres legendarias de escalada, dos paredes de granito situadas en el
Parque Nacional Yosemite. El monte Whitney, en el Parque Nacional
Secuoya y Kings Canyon, en California, es el más alto de la parte
continental (sin contar Alaska), con 4.350 m de altitud, y ofrece una
ruta de montañismo desafiante.
A pesar de la omnipotente cultura del automóvil, los entusiastas del
ciclismo no tienen por qué desesperarse. Numerosas ciudades presentan
grandes facilidades para los ciclistas, y muchas almas vigorosas
circulan por todo el país en las pintorescas vías secundarias. Resulta
fácil alquilar bicis de calidad y circular por todo el país (y de paso
adquirir algunos conocimientos acerca de la vida local). Ir en bicicleta
de montaña es un pasatiempo muy difundido en Estados Unidos,
particularmente en California (donde la inventaron), y existen infinidad
de paisajes que contemplar.
Si todavía le quedan energías, el viajero puede montar a caballo en el
Central Park de Nueva York, practicar descenso en aguas bravas en el
Snake River, en Idaho, o explorar las hermosas Carlsbad Caverns, en
Nuevo México.
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ESTUDIAR Y EMIGRAR
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LIBROS
-
Kerouac, Jack: En el
camino, Editorial Anagrama, Barcelona, 2000
-
Steinbeck, John: Viajes
con Charley: en busca de América, Ediciones Península, Barcelona, 1998
-
Bryson, Bill: Menuda
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